31 de agosto de 2016

La constitución y las leyes de Afganistán

Publicado en Londres en 1900, La constitución y las leyes de Afganistán fue escrito originalmente por Sultan Muhammad Khan, un estudiante afgano, como una disertación para el Christ’s College de Cambridge. En la introducción, el autor señala: «Al buscar en las bibliotecas de la Universidad de Cambridge y del Museo Británico, todos los libros de referencia sobre Afganistán que pude encontrar eran sobre historia, viajes o guerras, pero ninguno se concentraba particularmente en el derecho». Uno de sus objetivos es comparar «las leyes modernas de los países europeos más avanzados con las leyes inmaduras de un país que recién ha comenzado a salir de un estado de anarquía». Sultan señala que las leyes de Afganistán se basan en varias fuentes, como las costumbres antiguas y la ley islámica, los conceptos tomados de la India y de otros países vecinos en los tiempos modernos, y en la obra del entonces gobernante de Afganistán, el emir ‘Abd al-Rahman Kan (circa 1844-1901, reinó entre 1880 y 1901). Otro de los propósitos que persigue Sultan es identificar y analizar estas diferentes fuentes del derecho. El libro comienza con una breve reseña de la historia afgana. Le siguen varios capítulos sobre la corona y los distintos aspectos de la monarquía y la prerrogativa real, así como capítulos sobre el rey en el durbar y el consejo; el rey y su gabinete; la corona, la justicia y los tribunales de justicia; los departamentos del Gobierno, y la corona y las potencias extranjeras. Termina con un extenso capítulo titulado «Comentarios sobre el derecho privado». La obra está dedicada al emir ‘Abd al-Rahman Khan y a su hijo y presunto heredero, el príncipe Habibullah Khan (1872-1919, reinó entre 1901 y 1919). Sultan Muhammad Khan fue mir munshi (secretario de Estado) en el reinado de ‘Abd al-Rahman Khan, y editó y tradujo la autobiografía del emir, que al igual que esta obra, se publicó en 1900.

Diario de la guerra afgana, 1842

En su juventud, Edward William Bray fue un teniente al servicio del trigesimoprimer regimiento de a pie del Ejército británico durante la primera guerra anglo-afgana (1839-1842). A principios de 1842, el regimiento recibió la orden de abandonar sus cuarteles en Agra, en la India británica, y de marchar hacia Afganistán para unirse al ejército del general de división (luego mariscal de campo) George Pollock, que había sido enviado a socorrer a Jalalabad, donde una fuerza británica estaba rodeada y bajo el asedio de las tropas afganas. Publicado más de dos décadas después, Diario de la guerra afgana, 1842 es un testimonio de primera mano de Bray sobre los hechos acontecidos desde principios de 1842 hasta enero del año siguiente. El trigesimoprimer regimiento avanzó por etapas hasta Jalalabad, ciudad a la que llegó el 13 de mayo, casi un mes después de que Pollock había socorrido a la guarnición. Desde allí, marchó a Gandamak y, luego, a Kabul para participar en las acciones punitivas de los británicos contra la ciudad. El diario concluye con la marcha de regreso a Agra a través de Peshawar. El diario de Bray está repleto de detalles interesantes. Describe, por ejemplo, cómo en el estupa de Manikyala —que, según los lugareños, era la tumba de Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno— aparecieron aldeanos que vendían monedas griegas antiguas. Relata de manera vívida el cruce de los pasos que unen Gandamak y Kabul, un trayecto sembrado de cadáveres de soldados británicos e indios pertenecientes a la fuerza que había sido aniquilada por las tribus afganas en enero de 1842. Bray escribe: «Los soldados ingleses se enfrentaron a una imagen desoladora; muchos de ellos prometieron firmemente vengarse. Y cumplieron su promesa: dieron lo mejor de sí y no hubo un solo cuartel inglés que se rindiera». El diario captura la truculencia y la brutalidad de la guerra, registra la muerte, en combate y por enfermedades, de los soldados y los civiles de ambos bandos. Más tarde, Bray tuvo una participación destacada en la campaña de Abisinia (hoy Etiopía) en 1868 y en la guerra zulú de 1879. Se retiró en 1882 con el rango de general de división.

Selección de los viajes y diarios que se conservan en el Secretariado de Bombay

Selección de los viajes y diarios que se conservan en el Secretariado de Bombay es una compilación de 14 documentos inéditos relacionados con los viajes emprendidos o documentados por funcionarios de la Compañía de las Indias Orientales. La mayoría de los viajes descritos fueron entre ciudades de Afganistán, Persia (hoy Irán) y Asia central, y algunos pocos fueron realizados por la Marina de la India a sitios en las costas de la península de Arabia. Los documentos, pertenecientes a los archivos de la Compañía de las Indias Orientales en Bombay, fueron compilados por George William Forrest, exdirector de registros de la Oficina Imperial de Registros de Calcuta. Forrest hace una extensa introducción del volumen y señala que estas «narraciones sencillas, junto con estos relatos de las hazañas de los soldados y marineros de la Compañía de las Indias Orientales, demuestran que, en la exploración de los rincones más opuestos del mundo oriental, estos hombres se enfrentaron con calma valentía a los peligros y las angustias que los asaltaron, y aprovecharon las oportunidades de su vocación para sumar conocimientos». Entre los documentos presentados, se destacan: el registro de un viaje desde Yazd (Persia) hasta Herat (Afganistán) y de allí hasta Kabul a través de Kandahar, que emprendió en 1826 un oficial francés y que tradujo al inglés en 1839 un oficial británico en Kabul para la Compañía de las Indias Orientales; el relato que el mayor Elliott D’Arcy Todd hace de un viaje de Herat a Simla (hoy en India) en 1838; el informe de sir Alexander Burnes del 7 de febrero de 1838 sobre la situación de Herat y la región circundante; y la traducción al inglés de un informe en persa para el rey de Persia sobre una misión llevada a cabo por un aventurero local, Mohamed Hoosain, en nombre del emir de Kabul en 1837 y 1838. El propósito de este viaje, según lo explicado por Mohamed Hoosain, era determinar la opinión del gobernante persa sobre la creación de un acuerdo para proteger a Afganistán del reino sije, que por entonces amenazaba desde el este. El informe fue traducido a principios de 1839 por orden de Burnes (que era residente británico en Kabul y fue asesinado en el levantamiento de 1841) y se transmitió a Bombay como parte del registro histórico.

Afganistán: en relación con conquistas anteriores de la India

El Comité Afgano del Parlamento Británico estaba compuesto por miembros parlamentarios de todos los partidos que criticaban la segunda guerra anglo-afgana (1878-1880) y las políticas que la habían desencadenado. El Comité emitió documentos e informes destinados a que el público entendiera la guerra y a contrarrestar la discreción con la que, según el Comité, el Gobierno británico había implementado su política en Afganistán. Afganistán: en relación con conquistas anteriores de la India es un panfleto que el Comité publicó en 1879. Fue escrito por el reverendo William Arthur (1819-1901), un misionero metodista que había vivido y trabajado en la India entre 1839 y 1841. Para justificar la invasión anglo-india de este territorio, el gobierno de Disraeli había usado el argumento de que la India británica era vulnerable a un ataque de Rusia a través de Afganistán, y, por ello, Arthur comienza haciendo esta observación: «A menudo, se dice que la India ha sido siempre presa fácil para todo conquistador extranjero». Continúa argumentando que la conquista de la India era, de hecho, una empresa extremadamente difícil, que se había logrado en raras ocasiones. En un resumen de la evidencia histórica que se presenta en el panfleto, concluye: «Durante los 2400 años que pasaron desde Darío, cinco grandes conquistadores han intentado cruzar el Hindú Kush para arrasar con la India. Dos de ellos, Darío y Gengis Kan, no pudieron hacerlo por la corriente de la frontera. El tercero, Alejandro, fue detenido en el Punyab por el segundo río... Otros dos, Tamerlán y Nader Shah, llegaron a Delhi. Ninguno de los cinco pudo ir más lejos». Agrega que «ninguno debió enfrentarse a un gobierno centralizado capaz de comandar a las fuerzas unidas del país» y desprecia el argumento de que la India se veía, de alguna manera, amenazada por una posible invasión rusa.

La Biblia en pastún. El Evangelio según san Juan

Este libro es una traducción versificada y comentada al pastún del Evangelio según san Juan, publicada en Lahore, la India británica (hoy Pakistán), en 1939. Las primeras traducciones al pastún de fragmentos de la Biblia se completaron en la primera década del siglo XIX. Su autor, John Leyden, era un lingüista y poeta escocés que se mudó a Calcuta en 1803 para trabajar como asistente de un cirujano de la Compañía de las Indias Orientales y, posteriormente, fue profesor del Fort William College. Cuando falleció, en 1811, Leyden había terminado las traducciones de los evangelios de Mateo y Marcos. Los colegas de Leyden que hablaban pastún finalizaron las traducciones de todo el Nuevo Testamento en 1818. Extensas partes de las escrituras en hebreo fueron traducidas entre 1822 y 1832 por un grupo dirigido por William Carey. Más tarde, durante el curso del siglo, se comenzaron otras traducciones que no llegaron a completarse. La versión del Evangelio según san Juan que se presenta aquí es una revisión de las traducciones anteriores que hizo, en la década de 1930, el misionero protestante estadounidense de origen danés, Jens Christensen (1899-1966), con la ayuda de M. K. Taib. Christensen era hijo de padres daneses y nació en Chicago. Tras haber prestado servicio en la vanguardia durante la Primera Guerra Mundial, Christensen decidió ser misionero. Estudió en la Escuela de Formación Misionera de Nueva York en Nyack, Nueva York, y en 1925 se unió a la misión danesa en Mardan, en la Provincia de la Frontera del Noroeste, en la India británica. Además de su labor pastoral, Christensen escribió varios libros sobre los pastunes y el islam, y realizó nuevas traducciones de los Evangelios de Mateo y Juan. Su colaborador, Taib, un musulmán converso oriundo de un pueblo en Swat, también fue escritor, poeta y el bibliotecario de la misión en Mardan. Taib versificó la traducción para que se adaptara a los gustos de los pastunes. El inusual volumen que se presenta aquí pertenece a la División de África y Oriente Medio de la Biblioteca del Congreso.

El Kitabi-i-Yamini, memorias históricas del emir Sabaktagín y del sultán Mahmud de Gazni, primeros conquistadores del Indostán y fundadores de la dinastía gaznávida. Traducido de la versión persa de la crónica árabe contemporánea de al Utbi

Al-Kitāb al-Yamīnī es una historia en árabe de la dinastía gaznávida que compuso Muhammad ibn ʻAbd al-Jabbar ʻUtbi (fallecido en 1035 o 1036) en algún momento después de 1020. Utbi fue secretario y cortesano de los dos primeros gobernantes gaznávidas y presenció muchos de los acontecimientos narrados en el libro. Los gaznávidas fueron una dinastía de origen turco fundada por Sabuktakin (o Sebuk Tigin, gobernó entre 977 y 997), un exesclavo que, en 977, fue reconocido por los samánidas como gobernador de Ghazna (hoy Gazni, Afganistán). Sabuktakin y su hijo Mahmud (que gobernó entre 998 y 1030) ampliaron el territorio bajo su control para crear un imperio, que luego se extendió desde el río Oxus hasta el valle del Indo y el océano Índico. El hijo de Mahmud, Masʻud I (reinó entre 1030 y 1041), perdió territorios en Persia y Asia central a manos de los turcos selyúcidas. No obstante, los gaznávidas continuaron gobernando el este de Afganistán y el norte de la India hasta 1186, cuando la dinastía cayó. La historia de ʻUtbi suele llamarse al-Yamini (por el apodo de Mahmud, Yamin-al-dawla, «la mano derecha del Estado»). Abushsharaf Noseh ibni Zafari Jurfodiqoni, un funcionario de menor rango que residía en el oeste de Persia, la tradujo al persa entre 1206 y 1207. La traducción de Jurfodiqoni logró poco a poco reemplazar el original en árabe en el sur de Asia, Persia, Anatolia y Asia central. Aquí se presenta una traducción al inglés de la versión persa de Jurfodiqoni, que fue publicada en Londres en 1858. La traducción es de James Reynolds (1805-1866), un sacerdote anglicano y orientalista británico que tradujo varios libros históricos del persa y del árabe, y secretario del Fondo de Traducción Oriental de la Real Sociedad Asiática. La obra contiene una extensa introducción de Reynolds, así como el prólogo que hizo Jurfodiqoni para la traducción al persa.