27 de julio de 2016

Un viaje por Jorasán y Asia central

Un viaje por Jorasán y Asia central es un relato breve, que imprimió de manera privada su autor, Robert J. Kennedy. Trata sobre un viaje que él y su esposa, Bertha Kennedy, hicieron por el noreste de Persia (hoy Irán) y zonas de la Asia central rusa en marzo y abril de 1890. En esa época, Kennedy era el agregado comercial del consulado británico en Teherán. El viaje se describe en tres partes: primero, de Teherán a Mashhad (también conocida como Mashhad, la ciudad más grande de la provincia de Jorasán); luego, de Mashhad a Dushak (hoy Turkmenistán) y, desde allí, en el Ferrocarril Transcaspiano, a través de Merv, Samarcanda, Bujará (hoy Uzbekistán) y Asjabad (Turkmenistán), hasta el puerto de Uzun-Ada; por último, desde Uzun-Ada, cruzando el mar Caspio en barco de vapor, hasta el puerto persa de Mashhad-i-Sar (hoy Babul Sar o Babolsar), y de regreso a Teherán, a través de la provincia de Mazanderán. El contexto del libro es la apertura en 1889 de un consulado ruso en la otrora ciudad cerrada de Mashhad, lo que provocó que los británicos exigieran al Gobierno en Teherán el derecho a tener una representación similar, lo que lograron. La preocupación por la expansión de Rusia es patente en la obra, en la que se describen las obligaciones del cónsul general británico en Mashhad, el general de división C. S. MacLean: «observar e informar sobre el avance ruso desde el Caspio, por un lado, y desde Turquestán, por el otro, que amenaza, desde hace un cuarto de siglo y cada año más rápido, con aplastar o, más bien, absorber los reinos de Persia y Afganistán, como ya lo ha hecho con los kanatos de Asia central». La obra contiene retratos interesantes sobre los lugares visitados, como la ciudad sagrada chiita de Mashhad.

El avance del ferrocarril de Rusia en Asia central: notas de un viaje de San Petersburgo a Samarcanda

George Dobson (1850-1938) fue el corresponsal del Times de Londres en Rusia durante más de 25 años. En la primavera de 1888, se convirtió en el primer inglés en viajar a Samarcanda en el recién inaugurado Ferrocarril de Asia central. Las crónicas de su viaje circularon en forma de una serie de extensas cartas que aparecieron en el Times en el otoño de ese año. El avance del ferrocarril de Rusia en Asia central: notas de un viaje de San Petersburgo a Samarcanda cuenta con textos ampliados y reescritos de esa correspondencia, así como contenido nuevo. Dobson entreteje el relato de su viaje con descripciones detalladas de los pueblos y de las ciudades ubicadas a lo largo de la ruta, y brinda un análisis sobre el terreno y el clima, la historia y los pueblos de la región, y la política y los objetivos rusos. El capítulo final proporciona numerosos detalles interesantes sobre el ferrocarril, al que describe como una proeza de la ingeniería, ya que permitió transportar gran cantidad de materiales de construcción a través del mar Caspio en barcos de vapor, trasladar dichos materiales por tierra en camello y superar desafíos tales como las barreras lingüísticas y las dificultades en la comunicación con los trabajadores locales contratados, el clima caluroso, las enfermedades de los empleados, la muerte de los trabajadores por insolación y sed, los fuertes vientos y las arenas movedizas, y la amenaza de ataques de saqueadores al personal encargado de la construcción. Este capítulo también brinda gran cantidad de información sobre los costos de la construcción y su financiamiento. En el primer cuarto del libro, hay tres mapas, algunas fotografías y un apéndice que describe las diferentes rutas ferroviarias hasta Samarcanda desde San Petersburgo y otras ciudades rusas, y desde ciudades europeas como París, Colonia y Berlín. La ruta más rápida de París a Samarcanda implicaba viajar en tren hasta Odessa a través de Viena, cruzar el mar Negro de Odessa a Batumi en barco de vapor, cubrir el recorrido de Batumi a Bakú en tren y, de allí, a Samarcanda. Este periplo se hacía en 10 días, 10 horas y 9 minutos, mientras que otras rutas se completaban en hasta 13 días.

Panislamismo

George Wyman Bury (1874-1920) fue un naturalista y explorador británico que pasó 25 años recorriendo diferentes partes del mundo árabe, como Marruecos, Adén, Somalia y Egipto. Escribió varios libros, entre los que se destacan La tierra de Uz sobre la península de Arabia, publicado en 1911 bajo el seudónimo de Abdullah Mansur, y Arabia infelix, o los turcos en Yemen, que se publicó en 1915. Durante la Primera Guerra Mundial, prestó servicio para la inteligencia británica en Egipto. Fue acusado de atacar la propaganda panislámica turca y alemana (y a los infiltrados), cuyo objetivo era agitar el sentimiento popular contra los británicos e inducir la deserción de las tropas musulmanas bajo mando británico. Bury, que sufría de una enfermedad pulmonar, escribió Panislamismo en su lecho de muerte. La obra está basada parcialmente en sus experiencias durante la guerra. En ella, explica que el panislamismo «es un movimiento que busca unir a los musulmanes de todo el mundo, independientemente de su nacionalidad» y que es «el modo en que los musulmanes expresan su reprobación respecto de la explotación que hacen los intrusos de sus recursos espirituales y materiales». Si bien reconoce estos motivos autóctonos, Bury sostiene que el crecimiento del panislamismo como movimiento político antes de la Primera Guerra Mundial y durante ella fue, en gran medida, producto del apoyo político, financiero y logístico alemán, que fue, a su vez, respaldado por la Turquía otomana una vez que había entrado a la guerra del lado de Alemania. Bury sostiene que el intento alemán de utilizar el panislamismo como arma política no tuvo éxito, en gran medida, debido a la enemistad que existía entre turcos y árabes y a la ausencia de «percepción psicológica» por parte de los alemanes. El autor termina la obra con un «Alegato a favor de la tolerancia», en el que brega por una mayor comprensión del mundo islámico en Europa y en los Estados Unidos. El libro incluye un mapa desplegable que muestra el territorio donde se profesa el islam.

El rostro de Manchuria, Corea y el Turquestán ruso

Este libro se basa en un viaje de cuatro meses que realizaron, en la primera parte de 1910, Emily Georgiana Kemp (1860-1939) y una amiga en el ferrocarril Transiberiano: primero, atravesaron Manchuria y Corea hasta llegar Harbin, China, y, desde allí, tomaron el Transiberiano hasta el Turquestán ruso y terminaron su recorrido con un viaje por el Cáucaso. La obra incluye descripciones vívidas de Mukden, Pionyang, Seúl, Taskent, Samarcanda, Bujará y otros lugares, e ilustraciones en color hechas por la autora. Escrito algunos años después del final de la guerra ruso-japonesa de 1904-1905 y en el mismo año de la anexión japonesa de Corea, el libro advierte sobre un futuro ataque japonés a Manchuria. Kemp pertenecía a una adinerada familia inglesa bautista. Fue una de las primeras estudiantes del Somerville College (una de las primeras instituciones educativas para mujeres de la Universidad de Oxford) y, más tarde, estudió en la Slade School of Fine Art de Londres. Viajó mucho y escribió siete libros, especialmente sobre China. Observadora perspicaz de los lugares que visitaba, le interesaban especialmente las actividades de los misionero cristianos, la situación y el bienestar de las mujeres, y la religión. En este libro, analiza con gran detalle el papel del islam en Asia central. Describe a Bujará como «el eterno centro de influencia religiosa desde la primera conquista del islam, alrededor del 709 d. C. (invasión de Arabia). Hoy, se adhiere estrictamente a las escrituras del Corán, más que ningún otro sitio»; sin embargo, lamenta la condición de la mujer en el kanato. La obra está ilustrada con acuarelas y dibujos en pluma y tinta hechos por la misma Kemp. Al final, se presenta un mapa desplegable en color que muestra la ruta del viaje.

Asia central rusa

Henry Lansdell (1841-1919) fue un clérigo de la Iglesia de Inglaterra, que en 1879 y 1882 realizó dos viajes extensos y desafiantes a través de lo que entonces se llamaba la «Rusia asiática»: uno a Siberia y otro a Asia central rusa. Su objetivo era distribuir panfletos religiosos y Biblias en los sitios que visitaba, en especial, en las prisiones, y recopilar información de interés tanto para los especialistas como para el público en general. Asia central rusa relata el segundo viaje de Lansdell, que duró 179 días (entre junio y diciembre de 1882). Según su propio relato, recorrió unas 12 145 millas (19 545 kilómetros) viajando en ferrocarril, en barco, a caballo o camello, o en medios de transporte con ruedas, y visitó Semipalátinsk (hoy en Kazajstán), Gulja (China), Taskent, Kokand, Samarcanda, Qarshi, Bujará y Jiva (hoy en Uzbekistán), Merv (hoy en Turkmenistán) y otros lugares. Complementó sus propias observaciones con una investigación detallada y con aportes de expertos. Otro de los intereses de Landsell era la Biblia, por lo que el libro contiene numerosas referencias a las formas en las que, según su opinión, las costumbres y las tradiciones que había visto en Asia central reflejaban las descritas en la Biblia, sobre todo, en el Antiguo Testamento. Su relato en dos volúmenes fue elogiado por sus descripciones y análisis detallados de lugares no muy conocidos en ese momento en el mundo angloparlante, pero recibió duras críticas porque ofrecía una visión optimista de las prisiones de Asia central rusa y porque justificaba la política exterior expansionista de Rusia y, en particular, su reciente anexión de Merv. La obra contiene un mapa desplegable e ilustraciones. El final del segundo volumen consta de tres prolongados apéndices: listados de la fauna y la flora de Asia central rusa, y una bibliografía de 702 obras autorizadas sobre la región en inglés, francés, alemán y ruso.

Viajes por las provincias himalayas del Indostán y del Punyab, por Ladakh y Cachemira, por Peshawar, Kabul, Kunduz y Bujará

William Moorcroft (1767-1825), cirujano veterinario, dirigía una clínica veterinaria en Londres. En 1807, fue contratado por la Compañía de las Indias Orientales para que se encargara de la cría de caballos. Llegó a la India en 1808 y se hizo cargo de la gestión de la caballeriza de la Compañía en Pusa, Bengala. En 1811 y 1812, emprendió viajes al noroeste en busca de sementales más grandes y mejores de los que podía encontrar en la India. En julio de 1812, cruzó el Himalaya y se convirtió en uno de los primeros europeos en ingresar al Tíbet por esta ruta. En ese momento, sus intereses se habían expandido: habían pasado de la adquisición de caballos a la apertura de las relaciones comerciales entre Asia central y Gran Bretaña, y a la proyección de la influencia británica más allá del noroeste de la India británica, a fin de contrarrestar lo que veía como una creciente presencia rusa en la región. En mayo de 1819, la Compañía de las Indias Orientales permitió que Moorcroft viajara a Bujará (hoy en Uzbekistán). Llegó a la ciudad en febrero de 1825, después de un viaje de más de cinco años en el que atravesó Ladakh, Cachemira, Rawalpindi y Peshawar hasta llegar a Afganistán; cruzó el paso Jáiber, y atravesó Kabul y Kunduz hasta llegar a su destino final. Comenzó su viaje de regreso a la India en julio de 1825, pero murió de fiebre en Balkh, Afganistán, el 27 de agosto. Viajes por las provincias himalayas del Indostán y del Punyab es el relato de su viaje entre 1819 y 1825. Horace Wilson, un profesor de sánscrito de la Universidad de Oxford y miembro de la Real Sociedad Asiática, tomó los cuadernos y la voluminosa correspondencia de Moorcroft, y editó y publicó la obra de forma póstuma. El primer volumen está dedicado en su totalidad al viaje que Moorcroft hizo a Ladakh y a su estancia en la región. El segundo completa el relato de los días de Moorcroft en Ladakh y relata su viaje a Cachemira, Kabul y Bujará. El libro contiene un mapa detallado de Asia central, que fue compilado y trazado por el cartógrafo londinense John Arrowsmith. El mapa está basado principalmente en las notas de George Trebeck, un joven inglés que acompañó a Moorcroft en el viaje y que registró detalles geográficos medidos en pasos y combinados con datos de la brújula.