Biblia hebrea

Este manuscrito de la Biblia hebrea se compone de 340 folios de pergamino de excelente calidad, de formato grande, escritos en tres columnas. Están plasmados con una hermosa letra cuadrada sefardí. La masora menor se ubica en los márgenes y entre las columnas, mientras que la masora mayor se sitúa en los márgenes superior e inferior y tiene una extensión de tres y cuatro líneas, respectivamente. El texto presenta una puntuación hebrea tiberiana, que se asemeja, en gran medida, a la que se observa en los mejores códices orientales que son ejemplo de esta tradición. Las parashot (parashá en singular, perícopa anual) se indican en el margen por medio de la abreviatura «parash» o la letra «peh» (ambas decoradas). El orden de los libros de la Biblia coincide con el establecido en el Talmud babilónico. En la mayoría de los casos, la masora mayor es de naturaleza ornamental —sobre todo, en los márgenes exteriores de los primeros libros del Pentateuco— y forma micrografías con motivos geométricos y de plantas, que, en algunos sectores, parecen grandes candelabros. Esta característica del manuscrito ha generado algunas dudas sobre su lugar de origen, ya que las micrografías con forma de candelabro son más comunes en la Biblia catalana de la segunda mitad del siglo XIV. Sin embargo, parece evidente que esta Biblia no puede asociarse con la escuela catalana de esa época. Está fechada en el siglo XIII, y el estilo de los candelabros de este manuscrito es diferente al que caracteriza a la Biblia de esa escuela. El manuscrito reproduce una nota sobre la prueba de compra, que, hasta hace poco, se pensaba que era el colofón. En él, se indica que la Biblia fue comprada por los hermanos Isaac y Abraham ben Maimón en Toledo en 1280. El origen toledano del manuscrito parece posible, dada la existencia de los sedarim (séder en singular, perícopa trienal), una característica típica de los ejemplares bíblicos del reino de Toledo. Sin embargo, en ningún otro manuscrito toledano conocido aparecen micrografías con forma de candelabro. Al final del Pentateuco, en los libros Profetas mayores, Profetas menores y Crónicas hay notas masoréticas exhaustivas que indican la cantidad total de versículos y perícopas, así como el versículo, la palabra y la letra medial de cada libro del Pentateuco, junto con otras listas con información sobre el texto. El recuento de versículos, situado al final de cada libro de la Biblia, aparece, por lo general, dentro de una viñeta adornada (que, en algunos casos, fue recortada). El manuscrito formaba parte de la colección perteneciente a Alfonso de Zamora (circa 1474-circa 1544), converso y profesor de hebreo en Salamanca y en Alcalá de Henares, que usó y anotó las obras. Su particular forma de numerar o de nombrar los libros de la Biblia son dos ejemplos que lo validan como propietario. El manuscrito también es conocido por haber sido usado exhaustivamente para componer el texto hebreo de la Biblia políglota complutense de 1514. La encuadernación está confeccionada con tela complutense (de Alcalá de Henares) que data del siglo XVI y lleva el escudo de armas dorado característico de la Universidad Complutense de Madrid.

Principia

Philosophiae naturalis principia mathematica (Principios matemáticos de la filosofía natural) es la obra maestra de sir Isaac Newton. Su aparición fue un punto de inflexión en la historia de la ciencia, y el tratado es considerado por muchos como la obra científica más importante que se ha publicado. Newton (1642-1727) era profesor de matemática en el Trinity College, Cambridge, cuando escribió esta obra. Presenta los fundamentos de la física y la astronomía formulados en el lenguaje de la geometría pura. Es un trabajo deductivo donde las propiedades mecánicas se demuestran por medio de teoremas a partir de proposiciones muy generales. Establece los fundamentos de la hidrostática, la hidrodinámica y la acústica, y sistematiza un método para el estudio de la naturaleza por medio de la matemática. La obra fue escrita en latín, lo que determina su público objetivo: expertos en matemática y mecánica, astrónomos, filósofos y graduados universitarios. La obra se conoce como Principia y consta de tres libros, precedidos de un capítulo preliminar con definiciones y de otro que se ocupa de los axiomas o las leyes del movimiento. Las definiciones, ocho en total, explican el vocabulario que se utiliza a lo largo del texto e introducen el concepto de espacio y tiempo absolutos. El primer libro, «Axiomas y leyes del movimiento», es por lejos la parte más conocida de la obra. La primera ley de Newton afirma que todos los cuerpos perseveran en su estado de reposo o de movimiento uniforme en línea recta, salvo que se vean forzados a cambiar ese estado por fuerzas impresas. El estado de inercia se convierte así en la primera ley o axioma. La segunda ley establece que la fuerza neta que se ejerce sobre un objeto es directamente proporcional al cambio en su movimiento lineal en un sistema de referencia inercial. La tercera ley enuncia que las acciones recíprocas de dos cuerpos siempre son iguales y se dirigen en sentido opuesto. La dinámica gravitacional, como un sistema de atracción recíproca, se basa en esta tercera ley. El segundo libro gira en torno al movimiento de los cuerpos en relación con la resistencia y con la velocidad. En esta parte central de la obra, el primer capítulo se centra en el movimiento de los objetos en el vacío, es decir, el movimiento de los objetos que no encuentran resistencia. En el tercer libro, «El sistema del mundo», se aplican los principios de astronomía formulados anteriormente. Newton explora la derivación de las leyes de gravedad, las consecuencias para las órbitas planetarias, la luna y los equinoccios en su relación con la teoría de la gravedad, y el estudio de los cometas. Termina el tratado con el texto del «Escolio general», que se agregó a partir de la segunda edición. Este infiere una explicación racional de la existencia de un ser superior y es conocido por la afirmación «Yo no imagino hipótesis» en referencia a su metodología. Mientras Newton vivía, aparecieron tres ediciones de Principia: la primera, en 1687, con una tirada de 300 o 400 copias; la siguiente fue la edición de 1713, revisada, corregida y ampliada por el autor; a esta le siguió la edición de 1726, corregida por Newton y editada por Henry Pemberton. La traducción al inglés de Andrew Motte apareció recién en 1729 (después del fallecimiento de Newton). La edición en francés se publicó en 1756 y fue traducida por el marqués de Châtelet, con agregados del matemático Alexis-Claude Clairaut y un prólogo de Voltaire.

Veneración de la Santa Cruz

El códice De Laudibus Sanctae Crucis (Veneración de la Santa Cruz), que se conserva en la Universidad Complutense, es la copia más antigua y mejor conservada en España de una obra muy famosa, y muy elogiada en su época, editada en el año 815 por Luis el Piadoso (778-840). Su autor, el monje benedictino Rabano Mauro (circa 784-856), fue discípulo de Alcuino de York y abad del monasterio de Fulda; también fue obispo de Maguncia. Además de su trabajo como teólogo, poeta y científico, Rabano fue asesor de Luis el Piadoso y de sus sucesores, Lotario I (795-855) y Luis el Germánico (804-876). La obra se divide en dos libros. El primero está compuesto por 28 poemas gráficos sobre la adoración de la Santa Cruz, que están acompañados por explicaciones en la página opuesta. El segundo libro es un anexo de las explicaciones del primer libro. El manuscrito es, sin duda, una de las colecciones más importantes y famosas de carmina figurata (poemas en figuras) de la época y uno de los ejemplos poéticos y artísticos más destacados de la cultura carolingia. Define el tema de la devoción a la Cruz, tópico que puede observarse en el arte carolingio a partir del año 850. Es el códice más antiguo de la Biblioteca Complutense. Formó parte de la primera serie de obras que el cardenal Cisneros presentó a la Universidad Complutense en sus primeros días. Tal como lo han demostrado por separado los eruditos Elisa Ruiz y Manuel Sánchez Mariana, el códice fue propiedad de la reina Isabel y, después de su muerte, Fernando el Católico lo vendió al cardenal Cisneros. El manuscrito, escrito en pergamino, no está fechado ni contiene indicación alguna del copista, del escritorio donde se produjo, ni de sus propietarios anteriores. No obstante, la evidencia paleográfica y documental ubica su creación en Salzburgo (actual Austria) aproximadamente en la primera mitad del siglo IX. Los poemas y los comentarios aparecen en escritura carolingia minúscula. Mientras tanto, los textos que se superponen con las ilustraciones y sus correspondientes transcripciones en las páginas de comentarios se presentan en mayúscula. El símbolo de la cruz actúa como el hilo conductor de la obra y, con muy pocas excepciones, constituye el elemento principal de las ilustraciones. La cruz es uno de los símbolos humanos más antiguos y complejos. Se remonta a la interpretación pagana de la intersección entre energías y planos o de la intersección de entidades que se oponen, como el cielo y la tierra, o el tiempo y el espacio. A esto se debe añadir el amplio peso simbólico que el cristianismo le ha dado a la cruz a lo largo de los siglos. A pesar de que la cruz es el elemento básico de la mayoría de las ilustraciones que aparecen en el manuscrito, también se presentan algunas representaciones figurativas del tema del poema, como aquella en la que Rabano Mauro adora la cruz.

Las crónicas del santo rey Fernando III

El libro Coronica del sancto rey don Fernando tercero deste nombre que gano a Seuilla y a Cordoua y a Iaen y a toda el Andaluzia, cuyo cuerpo esta en la santa iglesia de Seuilla (Las crónicas del santo rey Fernando III, que conquistó Sevilla y Córdoba y Jaén y toda Andalucía, y cuyo cuerpo está en la santa iglesia de Sevilla) fue impreso en Sevilla en 1516 por Jacobo Cromberger. Desde un primer momento fue una obra muy popular. Se sabe que existen solo dos copias: la que aquí se presenta, conservada en perfecto estado en la biblioteca de la Universidad Complutense, y una que pertenece a la Sociedad Hispánica de Nueva York, a la que le falta un frontispicio. Formalmente, el libro sigue el anticuado estilo típico de las impresiones españolas de principios del siglo XVI. Su tipografía, en cambio, está entre las más perfectas que se produjeron en España en esa época. En la portada, justo encima del título, hay una xilografía del santo rey de León y Castilla Fernando III en el trono. Frente a él, es posible observar a dos caballeros y a dos sacerdotes: uno de los religiosos le presenta el libro a uno de los caballeros. El libro está ilustrado con xilografías que pueden situarse temporalmente entre las iconografías medievales y las renacentistas. Solo siete de los 27 grabados son originales. Los restantes son ilustraciones producidas para obras anteriores, en particular, para novelas de caballería. En la carátula, no se menciona el nombre del autor, lo que hizo que los eruditos llevaran a cabo numerosas investigaciones en los siglos XVIII y XIX. No obstante, y tal como se indica al final del capítulo 28, se sabe con certeza que esta obra es una traducción ligeramente modificada de De rebus Hispaniae, del arzobispo de Toledo Rodrigo Jiménez de Rada (1170-1247). Los últimos capítulos fueron escritos bajo el patrocinio del rey Alfonso X y de su hijo, Sancho IV, aunque estos no tuvieron una participación directa. En esa época, se agregaron el llamado «Seguimiento del toledano», junto con otros cinco capítulos iniciales, y un resumen de los reinados de Alfonso VIII y Enrique I. Una vez que la narración se había terminado y se había traducido, toda la obra pasó a formar parte de la Primera crónica general de España. Posteriormente, de ella se extrajo el presente trabajo, al que se le dio el título actual. Se hicieron numerosas copias de estas crónicas. Una de ellas, venerada casi como una reliquia en la catedral de Sevilla y ahora perdida, fue la que restauró el compilador Diego López de Cartagena: al preparar la edición, quitó la parte final del texto, que había sido añadida por el organizador. También adelantó el capítulo sobre los funerales del rey Enrique I, que, por razones cronológicas, aparecía después de los primeros días del reinado de santo rey Fernando. Antes la copia que se conserva en la Universidad Complutense perteneció a Rafael Floranes (1743-1801), un historiador nacido en Santander. En el siglo XIX, la obra pasó a formar parte de la biblioteca de Fernando Fernández de Velasco. La Universidad Complutense la adquirió de uno de sus herederos, el doctor Francisco Guerra.

Vista aérea de la ciudad de Little Rock, capital de Arkansas, 1871

Este es un mapa panorámico de Little Rock, Arkansas, tal como se veía en 1871. El municipio de Little Rock, capital de Arkansas, se constituyó oficialmente como ciudad en 1831. En el siglo XVIII, el explorador francés Jean-Baptiste Bénard de la Harpe (1683–1765) había bautizado a la ciudad con este nombre, que en inglés significa «pequeña roca», debido a una formación rocosa cercana al río Arkansas. En esta imagen, se ven las calles de la ciudad alejándose de manera ordenada de la costa del río Arkansas. Hay numerosas embarcaciones surcando el río o atracadas en la orilla, y se divisan algunos nombres, como el del barco de vapor Arkansas Belle. Por las vías ubicadas sobre la costa, en primer plano, circulan varios trenes. En la parte inferior del mapa, se indica la cantidad de habitantes en 1860 (unas 3200 personas) y en 1871 (15 600), lo que señala el crecimiento explosivo que experimentó la ciudad en esa década. También hay un índice de los puntos de interés: la legislatura estatal, el ayuntamiento, el depósito de armas de EE. UU., una penitenciaría, escuelas (incluido el efímero Saint John’s College), un asilo para no videntes, un convento católico, un cementerio y la estación ferroviaria. El índice de la derecha enumera diversos templos, como el presbiteriano, el bautista y otras iglesias protestantes de importancia, una iglesia católica y una sinagoga. En la parte inferior del mapa, hay dibujos más detallados de algunas edificaciones: la legislatura estatal, el Saint John’s College, una escuela pública y el asilo para no videntes. El mapa panorámico era una forma cartográfica popular para representar ciudades y pueblos de los Estados Unidos y Canadá a finales del siglo XIX y comienzos del XX. También conocidos como vistas aéreas o mapas en perspectiva, estos mapas son representaciones de las ciudades retratadas como si se las mirara desde arriba, en un ángulo oblicuo. No suelen estar dibujados a escala pero muestran el trazado de las calles, edificios individuales y las principales características del paisaje en perspectiva. Este mapa fue hecho por Albert Ruger (1829-1899), el primer estadounidense en alcanzar el éxito como artista panorámico. Nacido en Prusia, Ruger inmigró a los Estados Unidos y trabajó inicialmente como albañil. Mientras se desempeñaba con los Voluntarios de Ohio durante la Guerra Civil estadounidense, dibujó vistas de los campamentos de la Unión. Después de la guerra, Ruger se estableció en Battle Creek, Míchigan, donde comenzó su carrera en la cartografía panorámica dibujando las ciudades de Míchigan. A fines de la década de 1860, Ruger formó una sociedad con J. J. Stoner, de Madison, Wisconsin, y juntos publicaron numerosas panorámicas de ciudades.

Vista aérea de la ciudad de Atlanta, capital de Georgia, 1871

Este es un mapa panorámico de Atlanta, Georgia, tal como se veía en 1871. El pueblo nació en la unión del río Chattahoochee y Peachtree Creek. Más tarde, fue un asentamiento ferroviario, donde confluían los ferrocarriles Western & Atlantic Railroad y Georgia Railroad. La capital de Georgia se trasladó a Atlanta en 1868. Este mapa, que ofrece una vista de la ciudad hacia el noreste, refleja la importancia del ferrocarril para la zona. Hacia el centro de la imagen, se encuentra la estación ferroviaria (Union Depot). Varios trenes circulan por las líneas ferroviarias que atraviesan la ciudad. De la estación nacen calles, casas y edificios industriales que se extienden hacia las colinas vecinas. El índice que aparece en la parte inferior del mapa enumera puntos de interés, como la legislatura estatal, el ayuntamiento, la mansión del gobernador, escuelas y colegios, templos, cuarteles, la usina de gas, oficinas de transporte de carga y diversas instalaciones industriales (fundiciones, molinos, una herrería y una fábrica de cerveza). El mapa panorámico era una forma cartográfica popular para representar ciudades y pueblos de los Estados Unidos y Canadá a finales del siglo XIX y comienzos del XX. También conocidos como vistas aéreas o mapas en perspectiva, estos mapas son representaciones de las ciudades retratadas como si se las mirara desde arriba, en un ángulo oblicuo. No suelen estar dibujados a escala pero muestran el trazado de las calles, edificios individuales y las principales características del paisaje en perspectiva. Este mapa fue hecho por Albert Ruger (1829-1899), el primer estadounidense en alcanzar el éxito como artista panorámico. Nacido en Prusia, Ruger inmigró a los Estados Unidos y trabajó inicialmente como albañil. Mientras se desempeñaba con los Voluntarios de Ohio durante la Guerra Civil estadounidense, dibujó vistas de los campamentos de la Unión. Después de la guerra, Ruger se estableció en Battle Creek, Míchigan, donde comenzó su carrera en la cartografía panorámica dibujando las ciudades de Míchigan. A fines de la década de 1860, Ruger formó una sociedad con J. J. Stoner, de Madison, Wisconsin, y juntos publicaron numerosas panorámicas de ciudades.

Belleville, condado de Saint Clair, Illinois, 1867

Este es un mapa panorámico de Belleville, Illinois, tal como se veía en 1867. El nombre del pueblo significa «hermosa ciudad» en francés. El municipio de Belleville fue fundado en 1814 y se constituyó oficialmente como ciudad en 1850. El índice que aparece en la parte inferior del mapa enumera puntos de interés, como la plaza pública, el palacio de justicia, la estación ferroviaria, minas de carbón, escuelas e iglesias de las congregaciones protestante alemana, presbiteriana, bautista, metodista, metodista alemana y católica. El mapa panorámico era una forma cartográfica popular para representar ciudades y pueblos de los Estados Unidos y Canadá a finales del siglo XIX y comienzos del XX. También conocidos como vistas aéreas o mapas en perspectiva, estos mapas son representaciones de las ciudades retratadas como si se las mirara desde arriba, en un ángulo oblicuo. No suelen estar dibujados a escala pero muestran el trazado de las calles, edificios individuales y las principales características del paisaje en perspectiva. Este mapa fue hecho por Albert Ruger (1829-1899), el primer estadounidense en alcanzar el éxito como artista panorámico. Nacido en Prusia, Ruger inmigró a los Estados Unidos y trabajó inicialmente como albañil. Mientras se desempeñaba con los Voluntarios de Ohio durante la Guerra Civil estadounidense, dibujó vistas de los campamentos de la Unión. Después de la guerra, Ruger se estableció en Battle Creek, Míchigan, donde comenzó su carrera en la cartografía panorámica dibujando las ciudades de Míchigan. A fines de la década de 1860, Ruger formó una sociedad con J. J. Stoner, de Madison, Wisconsin, y juntos publicaron numerosas panorámicas de ciudades.

Cairo, Illinois, 1867

Este es un mapa panorámico de Cairo, Illinois, tal como se veía en 1867. La ciudad está ubicada en el extremo sur de Illinois, en la confluencia de los ríos Ohio y Misisipi. En el mapa, el poblado aparece emplazado en la punta peninsular ubicada entre los dos ríos. En primer plano, se encuentra el río Ohio. El Misisipi puede verse en el fondo y, en la costa más distante, el estado de Misuri. La gran cantidad de barcos de vapor presentes en ambos ríos destaca la importancia del área para la actividad naviera. Durante la guerra civil estadounidense, Cairo fue un puerto de valor estratégico para el ejército de la Unión. Hay barcos de vapor atracados en el río Ohio, cerca de la estación del Ferrocarril Central de Illinois. A la derecha, un tren se acerca a la estación. El índice que aparece en la parte inferior del mapa enumera puntos de interés, como el palacio de justicia, las escuelas, la usina de gas, las iglesias de las congregaciones episcopal, católica, metodista y presbiteriana, un convento, la aduana, el economato de EE. UU. y el hotel Saint Charles. El mapa panorámico era una forma cartográfica popular para representar ciudades y pueblos de los Estados Unidos y Canadá a finales del siglo XIX y comienzos del XX. También conocidos como vistas aéreas o mapas en perspectiva, estos mapas son representaciones de las ciudades retratadas como si se las mirara desde arriba, en un ángulo oblicuo. No suelen estar dibujados a escala pero muestran el trazado de las calles, edificios individuales y las principales características del paisaje en perspectiva. Este mapa fue hecho por Albert Ruger (1829-1899), el primer estadounidense en alcanzar el éxito como artista panorámico. Nacido en Prusia, Ruger inmigró a los Estados Unidos y trabajó inicialmente como albañil. Mientras se desempeñaba con los Voluntarios de Ohio durante la Guerra Civil estadounidense, dibujó vistas de los campamentos de la Unión. Después de la guerra, Ruger se estableció en Battle Creek, Míchigan, donde comenzó su carrera en la cartografía panorámica dibujando las ciudades de Míchigan. A fines de la década de 1860, Ruger formó una sociedad con J. J. Stoner, de Madison, Wisconsin, y juntos publicaron numerosas panorámicas de ciudades.

Vista aérea desde el sudeste de la ciudad de Champaign, condado de Champaign, Illinois, 1869

Este es un mapa panorámico de Champaign, Illinois, tal como se veía en 1869. La imagen, tomada desde el sudeste, muestra el área como un centro de actividad ferroviaria, con vías que circundan y atraviesan la ciudad. Las líneas, por las que circulan varios trenes, poseen las siguientes leyendas: Ferrocarril Central de Illinois, Champaign & Monticello Railroad, e Indianapolis, Bloomington & Western Railroad. El índice que aparece en la parte inferior del mapa enumera puntos de interés, como diversas escuelas, los templos bautista, congregacional, presbiteriano, «cristiano», católico y dos iglesias metodistas, el parque de la ciudad, la usina de gas y dos estaciones ferroviarias. En la parte inferior del mapa, hay dos imágenes que muestran detalles de la escuela pública y de la Universidad Industrial del Estado de Illinois. El mapa panorámico era una forma cartográfica popular para representar ciudades y pueblos de los Estados Unidos y Canadá a finales del siglo XIX y comienzos del XX. También conocidos como vistas aéreas o mapas en perspectiva, estos mapas son representaciones de las ciudades retratadas como si se las mirara desde arriba, en un ángulo oblicuo. No suelen estar dibujados a escala pero muestran el trazado de las calles, edificios individuales y las principales características del paisaje en perspectiva. Este mapa fue hecho por Albert Ruger (1829-1899), el primer estadounidense en alcanzar el éxito como artista panorámico. Nacido en Prusia, Ruger inmigró a los Estados Unidos y trabajó inicialmente como albañil. Mientras se desempeñaba con los Voluntarios de Ohio durante la Guerra Civil estadounidense, dibujó vistas de los campamentos de la Unión. Después de la guerra, Ruger se estableció en Battle Creek, Míchigan, donde comenzó su carrera en la cartografía panorámica dibujando las ciudades de Míchigan. A fines de la década de 1860, Ruger formó una sociedad con J. J. Stoner, de Madison, Wisconsin, y juntos publicaron numerosas panorámicas de ciudades.

Vista panorámica de la ciudad de Halifax, Nueva Escocia, 1879

Este es un mapa panorámico de Halifax, capital de la provincia de Nueva Escocia, Canadá, tal como se veía en 1879. En primer plano, aparece el puerto de Halifax (con salida al océano Atlántico). Hay diversos tipos de embarcaciones, tanto de vela como de vapor, que avanzan en distintas direcciones. En la parte más alejada de la ciudad, se divisan una ensenada, llamada Northwest Arm, y pequeñas colinas en el fondo. Cerca del puerto, la densidad de construcción es elevada. Numerosos muelles se prolongan hacia el agua y, en muchos de ellos, hay barcos atracados. La parte inferior del mapa contiene un vasto índice que enumera más de 100 puntos de interés, como hoteles, escuelas, colegios, iglesias, edificios gubernamentales e industrias. También incluye otros establecimientos de la ciudad, como la oficina de correos, la estación de policía, el hospital, la penitenciaría, los cementerios, la usina de gas, la planta depuradora de agua, el reloj, los jardines públicos y una pista de patinaje. Hacia el centro de la imagen, se alza prominente la ciudadela, establecida en 1749. El mapa panorámico era una forma cartográfica popular para representar ciudades y pueblos de los Estados Unidos y Canadá a finales del siglo XIX y comienzos del XX. También conocidos como vistas aéreas o mapas en perspectiva, estos mapas son representaciones de las ciudades retratadas como si se las mirara desde arriba, en un ángulo oblicuo. No suelen estar dibujados a escala pero muestran el trazado de las calles, edificios individuales y las principales características del paisaje en perspectiva. Este mapa fue hecho por Albert Ruger (1829-1899), el primer estadounidense en alcanzar el éxito como artista panorámico. Nacido en Prusia, Ruger inmigró a los Estados Unidos y trabajó inicialmente como albañil. Mientras se desempeñaba con los Voluntarios de Ohio durante la Guerra Civil estadounidense, dibujó vistas de los campamentos de la Unión. Después de la guerra, Ruger se estableció en Battle Creek, Míchigan, donde comenzó su carrera en la cartografía panorámica dibujando las ciudades de Míchigan. A fines de la década de 1860, Ruger formó una sociedad con J. J. Stoner, de Madison, Wisconsin, y juntos publicaron numerosas panorámicas de ciudades.