9 de junio de 2015

La derrota de los alemanes en el río Bzura

Este grabado, que muestra la derrota de los alemanes en el río Bzura, pertenece a la colección de carteles lubok de la Primera Guerra Mundial, que se conserva en la Biblioteca Británica. El epígrafe dice: «En tres batallas anteriores, el ejército alemán, derrotado, no fue capaz de llevar a cabo una amplia y completa ofensiva contra nuestro ejército invencible en la línea del frente, a la vera del río Bzura. Los alemanes se limitaron a emprender ataques aislados y, como resultado, sus hordas permanecieron en la margen izquierda del Bzura. Los sacrificios sufridos por los alemanes en el Bzura fueron impresionantes: en pocos días, miles de cadáveres pertenecientes a las sangrientas hordas del káiser colmaban las orillas de este río ahora histórico. Al principio, nuestras tropas permitieron que los alemanes cruzaran el río, pero luego, en un rápido ataque, derrotaron al escuadrón que acababa de cruzar. Regimientos alemanes completos trataron varias veces de cruzar el río, pero siempre conseguimos hacerlos retroceder, mientras manteníamos de nuestro lado una importante cantidad de prisioneros. Después de estos intentos fallidos, los alemanes iniciaron la retirada, y nuestras tropas comenzaron la ofensiva con una fuerza indestructible. Ya hemos logrado un importante progreso en todo el frente». Lubok es una palabra rusa utilizada para designar obras populares creadas a partir de xilografías, grabados, aguafuertes y, más tarde, litografías. Los grabados, en general, consistían en imágenes sencillas y coloridas que graficaban una narrativa, aunque también podían incluir texto. Las pinturas Lubok comenzaron a ganar popularidad en Rusia a finales del siglo XVII. Los grabados, que a menudo describían un acontecimiento histórico o representaban una pieza literaria o religiosa, se utilizaban para poner ese tipo de relatos al alcance de los analfabetos. El tono de estos expresivos grabados podía variar considerablemente: desde el humorístico hasta el instructivo, pasando por perspicaces comentarios políticos y sociales. Las imágenes eran claras y fáciles de entender; las publicadas en serie fueron las predecesoras de la historieta moderna. La reproducción de los grabados era económica, por lo que se convirtieron en una forma de que las masas exhibieran arte en sus hogares. Inicialmente, las clases altas no tomaban en serio este estilo artístico, pero, hacia finales del siglo XIX, el Lubok gozaba de tal reconocimiento que inspiró a artistas profesionales. Durante la Primera Guerra Mundial, las pinturas Lubok informaban a los rusos acerca de los sucesos en el frente, reforzaban la moral y servían como propaganda contra los enemigos.

La guerra ruso-turca. La derrota del ejército turco en Sarikamish

Este grabado, que muestra una explosión en medio del flanco del ejército turco en Sarikamish, pertenece a la colección de carteles lubok de la Primera Guerra Mundial, que se conserva en la Biblioteca Británica. El epígrafe dice: «Nuestras gloriosas tropas caucásicas derrotaron a dos cuerpos turcos en Sarikamish. El noveno cuerpo turco quedó destruido. Se tomaron prisioneros al comandante de los cuerpos, Iskhan Pasha; a los jefes de las divisiones decimoséptima, vigesimoctava y vigesimonovena, y a más de 100 oficiales. Entre muertos y heridos, los turcos han sufrido enormes pérdidas». Lubok es una palabra rusa utilizada para designar obras populares creadas a partir de xilografías, grabados, aguafuertes y, más tarde, litografías. Los grabados, en general, consistían en imágenes sencillas y coloridas que graficaban una narrativa, aunque también podían incluir texto. Las pinturas Lubok comenzaron a ganar popularidad en Rusia a finales del siglo XVII. Los grabados, que a menudo describían un acontecimiento histórico o representaban una pieza literaria o religiosa, se utilizaban para poner ese tipo de relatos al alcance de los analfabetos. El tono de estos expresivos grabados podía variar considerablemente: desde el humorístico hasta el instructivo, pasando por perspicaces comentarios políticos y sociales. Las imágenes eran claras y fáciles de entender; las publicadas en serie fueron las predecesoras de la historieta moderna. La reproducción de los grabados era económica, por lo que se convirtieron en una forma de que las masas exhibieran arte en sus hogares. Inicialmente, las clases altas no tomaban en serio este estilo artístico, pero, hacia finales del siglo XIX, el Lubok gozaba de tal reconocimiento que inspiró a artistas profesionales. Durante la Primera Guerra Mundial, las pinturas Lubok informaban a los rusos acerca de los sucesos en el frente, reforzaban la moral y servían como propaganda contra los enemigos.

La toma de Yaroslav

Este grabado, que muestra una amplia escena de batalla y la toma de Yaroslav (actual Jarosław, Polonia), pertenece a la colección de carteles lubok de la Primera Guerra Mundial, que se conserva en la Biblioteca Británica. El epígrafe dice: «A comienzos de septiembre, varias batallas terminaron en la toma de localidades de la zona de Sandomierz-Radomyśl Wielki. Aquí, el río San desemboca en el río Vístula. El enemigo quería escapar de la persecución detrás del río San, por lo que tomó una posición sumamente fortificada en Prešov. Allí se desató una feroz batalla. El 3 de septiembre, nuestras tropas capturaron cabezas de puente y cruces, atravesaron el puente sobre el San y llegaron a Yaroslav y a Przemyśl. Nuestra artillería pesada se detuvo en Yaroslav y comenzó a bombardear la ciudad. El cañoneo duró dos días: el 5 de septiembre Yaroslav ardió. A pesar de eso, el enemigo siguió luchando. La batalla fue tan intensa que nadie se encargó de mover los cadáveres durante cuatro días. El 6 de septiembre, capturamos cinco fortificaciones en la margen derecha del río San, cerca de Yaroslav. La mañana siguiente, la batalla encarnizada continuó en todas las fortificaciones. El enemigo nos disparaba desde vehículos blindados y trincheras, que se vio obligado a abandonar, tras nuestra ofensiva, para replegarse. En la noche del 8 de septiembre, capturamos Yaroslav; en la mañana del 9 de septiembre, nuestras tropas entraron en la ciudad». Lubok es una palabra rusa utilizada para designar obras populares creadas a partir de xilografías, grabados, aguafuertes y, más tarde, litografías. Los grabados, en general, consistían en imágenes sencillas y coloridas que graficaban una narrativa, aunque también podían incluir texto. Las pinturas Lubok comenzaron a ganar popularidad en Rusia a finales del siglo XVII. Los grabados, que a menudo describían un acontecimiento histórico o representaban una pieza literaria o religiosa, se utilizaban para poner ese tipo de relatos al alcance de los analfabetos. El tono de estos expresivos grabados podía variar considerablemente: desde el humorístico hasta el instructivo, pasando por perspicaces comentarios políticos y sociales. Las imágenes eran claras y fáciles de entender; las publicadas en serie fueron las predecesoras de la historieta moderna. La reproducción de los grabados era económica, por lo que se convirtieron en una forma de que las masas exhibieran arte en sus hogares. Inicialmente, las clases altas no tomaban en serio este estilo artístico, pero, hacia finales del siglo XIX, el Lubok gozaba de tal reconocimiento que inspiró a artistas profesionales. Durante la Primera Guerra Mundial, las pinturas Lubok informaban a los rusos acerca de los sucesos en el frente, reforzaban la moral y servían como propaganda contra los enemigos.

La lucha heroica del cosaco Kuzma Kryuchkov contra 11 alemanes

Este grabado, que muestra a un solitario soldado de caballería que infringe heridas mortales al enemigo, pertenece a la colección de carteles lubok de la Primera Guerra Mundial, que se conserva en la Biblioteca Británica. El epígrafe dice: «Toda Rusia conoce la hazaña de Kuzma Kryuchkov, un cosaco del Don. Con su valentía ratificó la gloria militar de los cosacos, que infunden terror a los enemigos de Rusia. Se envió a un escuadrón de seis cosacos en una misión de reconocimiento. Entre ellos se encontraba Kryuchkov, proveniente de Kolvari, cerca de la frontera con Prusia. Durante las maniobras, se toparon con un destacamento de 27 hombres de la caballería prusiana. Dos cosacos partieron de inmediato para informar a sus superiores. Los cuatro restantes libraron un combate contra los enemigos, los obligaron a batirse en retirada y los persiguieron por 12 millas. Solo, Kryuchkov luchó con once alemanes en un violento enfrentamiento. Los alemanes lo atacaron con sus lanzas. En primera instancia, se defendió con un rifle; cuando se lo quitaron, echó mano de su sable hasta hacerse con una lanza alemana que pudo arrebatar. Este héroe cosaco recibió dieciséis heridas, pero ganó la pelea: mató a once alemanes él solo. Por su valentía excepcional, Kryuchkov fue la primera persona en recibir la condecoración de la Orden de San Jorge en esta guerra». Lubok es una palabra rusa utilizada para designar obras populares creadas a partir de xilografías, grabados, aguafuertes y, más tarde, litografías. Los grabados, en general, consistían en imágenes sencillas y coloridas que graficaban una narrativa, aunque también podían incluir texto. Las pinturas lubok comenzaron a ganar popularidad en Rusia a finales del siglo XVII. Los grabados, que a menudo describían un acontecimiento histórico o representaban una pieza literaria o religiosa, se utilizaban para poner ese tipo de relatos al alcance de los analfabetos. El tono de estos expresivos grabados podía variar considerablemente: desde el humorístico hasta el instructivo, pasando por perspicaces comentarios políticos y sociales. Las imágenes eran claras y fáciles de entender; las publicadas en serie fueron las predecesoras de la historieta moderna. La reproducción de los grabados era económica, por lo que se convirtieron en una forma de que las masas exhibieran arte en sus hogares. Inicialmente, las clases altas no tomaban en serio este estilo artístico, pero, hacia finales del siglo XIX, el lubok gozaba de tal reconocimiento que inspiró a artistas profesionales. Durante la Primera Guerra Mundial, las pinturas lubok informaban a los rusos acerca de los sucesos en el frente, reforzaban la moral y servían como propaganda contra los enemigos.

Buques rusos derriban el crucero alemán «Magdeburg»

Este grabado, que muestra un buque en llamas en el mar, pertenece a la colección de carteles lubok de la Primera Guerra Mundial, que se conserva en la Biblioteca Británica. El epígrafe dice: «En la noche del 13 de agosto, el crucero alemán Magdeburg quedó encallado en las aguas someras del golfo de Finlandia, a causa de en la densa niebla. A pesar de que destructores alemanes llegaron al lugar del accidente para brindar asistencia, sus intentos de desembarrancarlo del banco de arena resultaron infructuosos. Por la mañana, se disipó la niebla, y dos de nuestros cruceros abrieron fuego contra el Magdeburg, que primero contraatacó, pero pronto se vio obligado a solicitar un alto el fuego. Los conductos del crucero alemán fueron destruidos durante la batalla, y una explosión en la proa asoló la nave hasta el puente delantero. Solo sobrevivieron el comandante, dos oficiales y 40 marineros, a quienes capturamos. El resto de los oficiales y de la tripulación perecieron». Lubok es una palabra rusa utilizada para designar obras populares creadas a partir de xilografías, grabados, aguafuertes y, más tarde, litografías. Los grabados, en general, consistían en imágenes sencillas y coloridas que graficaban una narrativa, aunque también podían incluir texto. Las pinturas Lubok comenzaron a ganar popularidad en Rusia a finales del siglo XVII. Los grabados, que a menudo describían un acontecimiento histórico o representaban una pieza literaria o religiosa, se utilizaban para poner ese tipo de relatos al alcance de los analfabetos. El tono de estos expresivos grabados podía variar considerablemente: desde el humorístico hasta el instructivo, pasando por perspicaces comentarios políticos y sociales. Las imágenes eran claras y fáciles de entender; las publicadas en serie fueron las predecesoras de la historieta moderna. La reproducción de los grabados era económica, por lo que se convirtieron en una forma de que las masas exhibieran arte en sus hogares. Inicialmente, las clases altas no tomaban en serio este estilo artístico, pero, hacia finales del siglo XIX, el Lubok gozaba de tal reconocimiento que inspiró a artistas profesionales. Durante la Primera Guerra Mundial, las pinturas Lubok informaban a los rusos acerca de los sucesos en el frente, reforzaban la moral y servían como propaganda contra los enemigos.

Una batalla en Gorodok

Este grabado, que muestra una batalla con caballería en Gorodok (actual Horodok, Ucrania), pertenece a la colección de carteles lubok de la Primera Guerra Mundial, que se conserva en la Biblioteca Británica. La leyenda dice, en palabras de un comunicado del 6 de agosto del Estado Mayor en San Petersburgo: «El 4 de agosto, al mediodía, una división austríaca se aproximó a la línea de Gorodok-Kuzmin. Nuestros soldados de caballería iniciaron la ofensiva contra el enemigo en Gorodok; el combate duró cinco horas. Los ataques perpetrados con armas y caballería ocasionaron pérdidas en las filas enemigas. Nuestras pérdidas fueron insignificantes, pero los cadáveres del enemigo cubrían todo el campo. Alrededor de las siete de la tarde de ese mismo día, la menoscabada división austríaca emprendió la retirada, perseguida por nuestra caballería». Lubok es una palabra rusa utilizada para designar obras populares creadas a partir de xilografías, grabados, aguafuertes y, más tarde, litografías. Los grabados, en general, consistían en imágenes sencillas y coloridas que graficaban una narrativa, aunque también podían incluir texto. Las pinturas Lubok comenzaron a ganar popularidad en Rusia a finales del siglo XVII. Los grabados, que a menudo describían un acontecimiento histórico o representaban una pieza literaria o religiosa, se utilizaban para poner ese tipo de relatos al alcance de los analfabetos. El tono de estos expresivos grabados podía variar considerablemente: desde el humorístico hasta el instructivo, pasando por perspicaces comentarios políticos y sociales. Las imágenes eran claras y fáciles de entender; las publicadas en serie fueron las predecesoras de la historieta moderna. La reproducción de los grabados era económica, por lo que se convirtieron en una forma de que las masas exhibieran arte en sus hogares. Inicialmente, las clases altas no tomaban en serio este estilo artístico, pero, hacia finales del siglo XIX, el Lubok gozaba de tal reconocimiento que inspiró a artistas profesionales. Durante la Primera Guerra Mundial, las pinturas Lubok informaban a los rusos acerca de los sucesos en el frente, reforzaban la moral y servían como propaganda contra los enemigos.