5 de septiembre de 2014

Registro de las fiestas que, delante de Su Majestad y de la Reina, nuestra señora, hizo y mantuvo el príncipe del Piamonte en Valladolid

Relacion de las fiestas que delante de su magestad, y dela reyna nuestra señora hizo, y mantuvo el Principe del Piamonte en Valladolid se publicó en Lima, Perú, en 1605. La primera imprenta de América del Sur fue establecida en Lima por Antonio Ricardo (circa 1540-1606), un italiano que había trabajado durante un tiempo como impresor con los jesuitas en la ciudad de México. Este libro forma parte de una colección de 39 primeras ediciones de la Biblioteca Nacional del Perú, producida en esta imprenta entre 1584 y 1619. La colección se inscribió en el registro de Memoria del Mundo de la UNESCO en 2013. Estos libros, que están en latín, español y varias lenguas amerindias, forman una parte importante del registro del encuentro entre dos mundos: la civilización amerindia de los incas y la cultura europea representada por los conquistadores españoles. Constituyen importantes fuentes para el estudio de la difusión de ideas en el Imperio español: por un lado, el proceso de evangelización y la difusión de la religión católica y, por otro, el debate sobre los pueblos nativos y su condición de seres humanos. Varios de los libros proporcionan una visión de la organización política, cultural y social de la vencida civilización inca, así como un registro de las lenguas quechua y aimara que hablaban los incas.

Serbia

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Serbia es el número 20 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. Serbia fue un poderoso reino medieval conquistado por los turcos otomanos en 1459. Los serbios recuperaron su independencia en el transcurso del siglo XIX, primero como el Principado de Serbia. En 1867, expulsaron a las fuerzas turcas del país; en 1878, en el Congreso de Berlín, las grandes potencias (Rusia, Gran Bretaña, Francia, Austria-Hungría, Italia, Alemania y Turquía) reconocieron formalmente la independencia de Serbia. En 1882, fue proclamado el Reino de Serbia. El libro contiene secciones que tratan sobre geografía física y política, historia política, así como condiciones políticas, sociales y económicas. La sección sobre historia política explora los aspectos internos y externos de la lucha por la independencia y las complejas relaciones entre Serbia y Austria-Hungría, Rusia y los demás países balcánicos, en particular Bulgaria. El análisis de las crecientes tensiones entre Serbia y Austria-Hungría, que finalmente precipitaron la Primera Guerra Mundial, sugiere que el estudio apoya en gran parte a Serbia. Los historiadores posteriores han adoptado una visión más equilibrada, con el argumento de que la causa inmediata de la guerra, el asesinato del heredero del trono de Austria, el archiduque Francisco Fernando, por parte del nacionalista serbio Gavrilo Princip, el 28 de junio de 1914, se llevó a cabo con el conocimiento (y, posiblemente, hasta con el apoyo directo) de las autoridades serbias. El estudio no menciona el papel de Serbia en la guerra, que implicó años de una lucha muy sangrienta contra Austria y sus aliados, Alemania y Bulgaria.

Tercer catecismo y exposición de la doctrina cristiana, por sermones, para que los curas y otros ministros prediquen y enseñen a los indios y a las demás personas conforme a lo que se decidió en el Santo Concilio Provincial de Lima

TTercero cathecismo y exposición de la Doctrina Chritiana, por sermones para que los curasy otros minitros prediquen y eneñen a los Yndios y a las demás peronas conforme a lo que en el Sancto Concilio Prouincial de Lima de proueyo se publicó en Lima, Perú, en 1585. La primera imprenta de América del Sur fue establecida en Lima por Antonio Ricardo (circa 1540-1606), un italiano que había trabajado durante un tiempo como impresor con los jesuitas en la ciudad de México. Este libro forma parte de una colección de 39 primeras ediciones de la Biblioteca Nacional del Perú, producida en esta imprenta entre 1584 y 1619. La colección se inscribió en el registro de Memoria del Mundo de la UNESCO en 2013. Estos libros, que están en latín, español y varias lenguas amerindias, forman una parte importante del registro del encuentro entre dos mundos: la civilización amerindia de los incas y la cultura europea representada por los conquistadores españoles. Constituyen importantes fuentes para el estudio de la difusión de ideas en el Imperio español: por un lado, el proceso de evangelización y la difusión de la religión católica y, por otro, el debate sobre los pueblos nativos y su condición de seres humanos. Varios de los libros proporcionan una visión de la organización política, cultural y social de la vencida civilización inca, así como un registro de las lenguas quechua y aimara que hablaban los incas.

Constituciones de la provincia de San Antonio de los Charcas, hechas y recibidas en el capítulo provincial, celebrado en el convento de San Francisco de la ciudad de La Paz

Constituciones de la provincia de Sant Antonio de los Charcas hechas y recebidas en el capitulo provincial celebrado en el Convento de San Francisco dela Ciudad de la Paz se publicó en Lima, Perú, en 1616. San Antonio de los Charcas era una provincia del Virreinato del Perú, situada en lo que hoy es Bolivia. La capital provincial era La Paz. La primera imprenta de América del Sur fue establecida en Lima por Antonio Ricardo (circa 1540-1606), un italiano que había trabajado durante un tiempo como impresor con los jesuitas en la ciudad de México. Este libro forma parte de una colección de 39 primeras ediciones de la Biblioteca Nacional del Perú, producida en esta imprenta entre 1584 y 1619. La colección se inscribió en el registro de Memoria del Mundo de la UNESCO en 2013. Estos libros, que están en latín, español y varias lenguas amerindias, forman una parte importante del registro del encuentro entre dos mundos: la civilización amerindia de los incas y la cultura europea representada por los conquistadores españoles. Constituyen importantes fuentes para el estudio de la difusión de ideas en el Imperio español: por un lado, el proceso de evangelización y la difusión de la religión católica y, por otro, el debate sobre los pueblos nativos y su condición de seres humanos. Varios de los libros proporcionan una visión de la organización política, cultural y social de la vencida civilización inca, así como un registro de las lenguas quechua y aimara que hablaban los incas.

Finlandia

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Finlandia es el número 47 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. El libro trata los temas de geografía física y política, historia política, así como condiciones sociales, políticas y económicas. Finlandia se convirtió en una provincia de Suecia en 1249, país que la gobernó hasta 1809, cuando fue conquistada y anexada por Rusia. Dentro del Imperio ruso, estaba administrada como el Gran Ducado de Finlandia, con una constitución que estipulaba una autonomía limitada y mayores libertades personales y políticas que en el resto de Rusia. La sección sobre la historia política narra el desarrollo de un nacionalismo finlandés en el siglo XIX y la lucha por la independencia. Finlandia declaró su independencia en diciembre de 1917. El 4 de enero de 1918, el Gobierno revolucionario de Rusia, que había abandonado la guerra y demandaba la paz con Alemania, reconoció la independencia de Finlandia. En marzo de 1918, el Ejército alemán ocupó las Islas Åland y partes de Finlandia. Este intento de convertir al país en un satélite alemán fracasó cuando Alemania fue derrotada en el frente occidental por Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos. El apéndice contiene varios documentos importantes pertinentes al estatus político de Finlandia. Entre ellos, está el discurso del zar Alejandro II para la apertura de la dieta finlandesa en 1863; el informe de 1910 del comité de Westlake, un grupo de eminentes juristas europeos que examinó el estado de las relaciones entre Finlandia y Rusia y condenó el intento de Rusia de ese entonces de destruir la autonomía de Finlandia; y el Tratado de paz del 7 de marzo de 1918 entre Finlandia y Alemania.

Albania

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Albania es el número 17 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. Albania fue conquistada por los otomanos a mediados del siglo XV y no alcanzó la independencia plena de los turcos hasta 1912. El libro trata sobre geografía física y política, historia política, así como condiciones políticas, sociales y económicas. Analiza los dos principales subgrupos en la población albanesa: los ghegos del norte y los toscos del sur. También incluye una nota, «Distribución de la raza albanesa en 1912», que ofrece información sobre los albaneses que viven fuera del país, incluso en otros lugares de los Balcanes, en Sicilia y en otras partes del sur de Italia. En la sección sobre condiciones sociales y políticas, se examina el papel que desempeñaron las divisiones tribales y religiosas en el retraso del desarrollo de una conciencia nacional. Añade que, bajo el dominio otomano, la mayoría de la población albanesa se convirtió al islam y que, «mucho después de que los serbios y los griegos lograran su independencia nacional, los albaneses siguieron siendo leales súbditos del sultán otomano...». El estudio analiza varias opciones para una Albania de posguerra, que incluyen la partición entre Estados vecinos o la instauración de una Albania independiente. No se menciona de ninguna manera el secreto Tratado de Londres de abril de 1915, en el que Gran Bretaña, Francia y Rusia prometieron a Italia que, a cambio de que se uniera a la guerra contra Austria-Hungría, ganaría a Albania como protectorado. Ese tratado nunca se implementó, en gran medida debido a la oposición de Estados Unidos. En 1920, Albania se convirtió en un Estado soberano y miembro de la Sociedad de Naciones.