5 de septiembre de 2014

Costa de Marfil

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Costa de Marfil es el número 104 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. La Costa de Marfil (actual República de Costa de Marfil) era una colonia francesa. Sus orígenes se remontan a finales del siglo XVIII, cuando los franceses comenzaron a celebrar tratados de protección con varios jefes en parte de la costa norte del golfo de Guinea. El libro cubre temas de geografía física y política, historia política y condiciones económicas. Las condiciones sociales y políticas se tratan en el número 100 de la serie, África Occidental Francesa. Se identifica a los principales grupos étnicos del país como los agni (anyi), mande y krus (también, kru o krous), pero no se describe en detalle la cultura ni la historia de estos pueblos. La sección económica del estudio señala los importantes esfuerzos de los franceses para mejorar la red de caminos en la colonia. En 1904, comienza la construcción de una línea de ferrocarril, «parte del esquema general para la construcción del ferrocarril, destinado en última instancia a unir las colonias que forman África Occidental Francesa». Las principales exportaciones eran, en orden de importancia, el caucho, la caoba, el aceite y los frutos de la palma, los bueyes y el marfil. El estudio analiza las posibilidades de desarrollo de posguerra de la colonia, que, según se describe, es rica en recursos naturales, pero necesita un adecuado suministro de mano de obra calificada.

Java y Madura

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Java y Madura es el número 82 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. Java era la isla más poblada de lo que entonces eran las Indias Orientales Holandesas (actual Indonesia). Madura es una pequeña isla situada en la costa noreste de Java. El libro contiene secciones que tratan sobre geografía física y política, historia política, así como condiciones políticas, sociales y económicas. Señala que, en 1912, la población estimada de Java y Madura era de poco más de 36 millones, por lo que las islas estaban entre los lugares más densamente poblados del mundo. El estudio narra el crecimiento de la influencia holandesa en las islas, que comenzó con la apertura de las relaciones comerciales en 1598, seguida por el establecimiento de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales en 1602 y las luchas por el dominio contra el sultán de Mataram y los rivales colonialistas británicos. Asimismo, destaca la naturaleza cruel y explotadora del sistema de trabajo forzado que impusieron los holandeses con el objetivo de obtener beneficios, principalmente de la agricultura. Se le da gran importancia a la novela Max Havelaar (1860), escrita por un exfuncionario del servicio civil en las Indias Orientales Holandesas, que ponía de manifiesto que el esquema de trabajo obligatorio impuesto por los holandeses era un sistema esclavista. Si bien la novela fue uno de los disparadores de reformas, de ninguna manera puso fin a la explotación de los trabajadores nativos. Entre los principales cultivos de Java y Madura de esa época, estaban la yuca, los granos, el arroz, la quina (utilizada en la fabricación de la quinina), el café, el cacao, el caucho y las especias.

Constituciones y ordenanzas de la universidad, y estudio general de la Ciudad de los Reyes, en el Perú

Constituciones y ordenanças de la Universidad, y studio general de la ciudad de los Reyes del Peru se publicó en Lima, Perú, en 1602. Lima fue fundada en 1535 por el explorador y conquistador español Francisco Pizarro, con el nombre original de Ciudad de los Reyes. La universidad de Lima se fundó en 1551. La primera imprenta de América del Sur fue establecida en Lima por Antonio Ricardo (circa 1540-1606), un italiano que había trabajado durante un tiempo como impresor con los jesuitas en la ciudad de México. Este libro forma parte de una colección de 39 primeras ediciones de la Biblioteca Nacional del Perú, producida en esta imprenta entre 1584 y 1619. La colección se inscribió en el registro de Memoria del Mundo de la UNESCO en 2013. Estos libros, que están en latín, español y varias lenguas amerindias, forman una parte importante del registro del encuentro entre dos mundos: la civilización amerindia de los incas y la cultura europea representada por los conquistadores españoles. Constituyen importantes fuentes para el estudio de la difusión de ideas en el Imperio español: por un lado, el proceso de evangelización y la difusión de la religión católica y, por otro, el debate sobre los pueblos nativos y su condición de seres humanos. Varios de los libros proporcionan una visión de la organización política, cultural y social de la vencida civilización inca, así como un registro de las lenguas quechua y aimara que hablaban los incas.

Constituciones sinodales del arzobispado de la Ciudad de los Reyes, en el Perú

Constituciones Sinodales del Arzobispado de los Reyes en Perú se publicó en Lima, Perú, en 1614. Lima fue fundada en 1535 por el explorador y conquistador español Francisco Pizarro, con el nombre original de Ciudad de los Reyes. La primera imprenta de América del Sur fue establecida en Lima por Antonio Ricardo (circa 1540-1606), un italiano que había trabajado durante un tiempo como impresor con los jesuitas en la ciudad de México. Este libro forma parte de una colección de 39 primeras ediciones de la Biblioteca Nacional del Perú, producida en esta imprenta entre 1584 y 1619. La colección se inscribió en el registro de Memoria del Mundo de la UNESCO en 2013. Estos libros, que están en latín, español y varias lenguas amerindias, forman una parte importante del registro del encuentro entre dos mundos: la civilización amerindia de los incas y la cultura europea representada por los conquistadores españoles. Constituyen importantes fuentes para el estudio de la difusión de ideas en el Imperio español: por un lado, el proceso de evangelización y la difusión de la religión católica y, por otro, el debate sobre los pueblos nativos y su condición de seres humanos. Varios de los libros proporcionan una visión de la organización política, cultural y social de la vencida civilización inca, así como un registro de las lenguas quechua y aimara que hablaban los incas.

Comentarios y cuestiones sobre la lógica de Aristóteles y de Juan Duns Scoto, el doctor sutil

Commentarii ac quaestiones in universam Aristotelis ac subtilissimi doctoris Ihoannis Duns Scoti logicam (Comentarios y cuestiones sobre la lógica de Aristóteles y del sutil médico Juan Duns Scoto) se publicó en Lima, Perú, en 1610. Juan Duns Scoto (fallecido en 1308) fue un sacerdote franciscano, así como un filósofo y teólogo escolástico cuyos escritos tuvieron gran influencia en el pensamiento tanto religioso como secular de Europa. Se lo conocía por su sobrenombre en latín, «Doctor Subtilis» (doctor sutil). La primera imprenta de América del Sur fue establecida en Lima por Antonio Ricardo (circa 1540-1606), un italiano que había trabajado durante un tiempo como impresor con los jesuitas en la ciudad de México. Este libro forma parte de una colección de 39 primeras ediciones de la Biblioteca Nacional del Perú, producida en esta imprenta entre 1584 y 1619. La colección se inscribió en el registro de Memoria del Mundo de la UNESCO en 2013. Estos libros, que están en latín, español y varias lenguas amerindias, forman una parte importante del registro del encuentro entre dos mundos: la civilización amerindia de los incas y la cultura europea representada por los conquistadores españoles. Constituyen importantes fuentes para el estudio de la difusión de ideas en el Imperio español: por un lado, el proceso de evangelización y la difusión de la religión católica y, por otro, el debate sobre los pueblos nativos y su condición de seres humanos. Varios de los libros proporcionan una visión de la organización política, cultural y social de la vencida civilización inca, así como un registro de las lenguas quechua y aimara que hablaban los incas.

Doctrina cristiana y catecismo para la instrucción de los indios, y de las demás personas que han de ser enseñadas en nuestra santa fe: con un confesionario y otras cosas necesarias

Doctrina christiana, y catecismo para instruccion de los indios, y de las de mas personas, que han de ser enseñadas en nuestra sancta fé: con vn confessionario, y otras cosas necessarias se publicó en Lima, Perú, en 1584. Fue el primer libro impreso en América del Sur. Se trataba de una edición trilingüe en quechua, aimara y español. También fue la primera obra impresa en la lengua de los incas. La primera imprenta de América del Sur fue establecida en Lima por Antonio Ricardo (circa 1540-1606), un italiano que había trabajado durante un tiempo como impresor con los jesuitas en la ciudad de México. Este libro forma parte de una colección de 39 primeras ediciones de la Biblioteca Nacional del Perú, producida en esta imprenta entre 1584 y 1619. La colección se inscribió en el registro de Memoria del Mundo de la UNESCO en 2013. Estos libros, que están en latín, español y varias lenguas amerindias, forman una parte importante del registro del encuentro entre dos mundos: la civilización amerindia de los incas y la cultura europea representada por los conquistadores españoles. Constituyen importantes fuentes para el estudio de la difusión de ideas en el Imperio español: por un lado, el proceso de evangelización y la difusión de la religión católica y, por otro, el debate sobre los pueblos nativos y su condición de seres humanos. Varios de los libros proporcionan una visión de la organización política, cultural y social de la vencida civilización inca, así como un registro de las lenguas quechua y aimara que hablaban los incas.