Tíbet

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Tíbet es el número 70 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. Si bien se define al Tíbet como «la meseta del Asia Central», el estudio señala que «tanto el nombre como la definición de las fronteras son extremadamente vagos». En ese entonces, el conocimiento occidental sobre la geografía del Tíbet todavía era bastante limitado. El libro contiene secciones que tratan sobre geografía física y política, historia política y condiciones económicas. Al comienzo de la parte de historia política hay una nota que aclara: «Esta sección debe ser leída junto con China, el número 67 de la serie». La sección sobre la historia política se ocupa de la historia antigua del Tíbet e incluye la introducción del budismo, proveniente de la India, en el año 622, las relaciones con el Imperio mongol, las relaciones con China bajo el gobierno de los manchúes y el crecimiento de la soberanía china. Los temas tratados en la historia reciente son las relaciones entre el Tíbet y la India británica, la expedición británica a Lhasa de 1903-1904, y la rivalidad entre Gran Bretaña, Rusia y China por la influencia sobre el Tíbet. La obra también analiza las negociaciones tripartitas en Shimla (India) en 1913-1914 entre los representantes de los gobiernos de China, el Tíbet y Gran Bretaña. La sección sobre las condiciones económicas incluye un análisis detallado de los caminos que comienzan en Lhasa y señala que estos «han formado durante siglos las vías tradicionales de comunicación con el mundo exterior, pero, en realidad, no son más que rutas o senderos marcados por montículos».

Spitsbergen

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Spitsbergen es el número 36 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. Spitsbergen (ahora más conocido como Svalbard) es un archipiélago situado en el océano Ártico, al norte de Noruega y al este de Groenlandia. El libro contiene secciones que tratan sobre geografía física y política, las condiciones económicas, la historia política y una sección final de observaciones generales. La sección sobre la historia política resume el descubrimiento y la exploración del archipiélago y la participación de Gran Bretaña, Rusia y los países escandinavos. En el momento de la redacción del estudio, Gran Bretaña, Noruega, Suecia y Rusia reclamaban su soberanía sobre el archipiélago o derechos comerciales especiales. La sección final resume y evalúa estos reclamos. En el Tratado de Spitsbergen, firmado en 1920 al final de la Conferencia de Paz de París, los Estados Unidos, Gran Bretaña, Dinamarca, Italia, Japón, Noruega, los Países Bajos y Suecia acordaron que Spitsbergen fuera parte de Noruega, pero que las islas debían ser desmilitarizadas y que los ciudadanos de todos los países signatarios tenían el derecho de ejercer actividades económicas en ellas. Tal como se analiza en la sección relativa a las condiciones económicas, la más importante de estas actividades era la minería de carbón. Muchos otros países, incluida la Unión Soviética (Rusia), se adhirieron con posterioridad al tratado respecto del archipiélago de Spitsbergen (conocido como el Tratado de Svalbard), que sigue en vigor.

Polonia rusa, Lituania y Rusia Blanca

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Polonia rusa, Lituania y Rusia Blanca es el número 44 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. El estudio trata sobre las partes del Reino de Polonia adquiridas por Rusia en las particiones de Polonia del siglo XVIII (y la confirmación del Congreso de Viena de esas particiones en 1815), además de las tres provincias lituanas del Imperio ruso (Grodno, Kaunas y Vilna) y las tres provincias (Vítebsk, Maguilov y Minsk) conocidas como la Rusia Blanca (actual Bielorrusia). El libro contiene secciones que tratan sobre geografía física y política, historia política, así como condiciones políticas, sociales y económicas. En 1914, la población de la Polonia rusa era de 13 335 400 habitantes, de los cuales un 75 por ciento eran polacos. Entre las poblaciones minoritarias del país había judíos, alemanes, lituanos y ucranianos (rutenos). En Lituania y la Rusia Blanca, la población de alrededor de12 000 000 de habitantes estaba conformada principalmente por bielorrusos, judíos y lituanos. Gran parte del estudio se refiere al futuro de esta región étnica y lingüísticamente diversa. En mayo de 1917, el Consejo Nacional de Lituania, en una convención en Petrogrado (San Petersburgo), lanzó un llamamiento a la independencia absoluta de Lituania, mientras que los partidos políticos polacos pedían la creación de una unión polaco-lituana. El estudio examina los méritos de estas posturas encontradas, y la posibilidad de conflicto con Rusia si se adoptaran las propuestas polacas. Después de la Conferencia de Paz de París, Polonia y Lituania se reconstituyeron como Estados soberanos independientes. El apéndice incluye los textos (en francés) de las declaraciones lituana y polaca sobre la independencia de posguerra.

Rumanía

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Rumanía es el número 23 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. El libro contiene secciones que tratan sobre geografía física y política, historia política, además de condiciones políticas, sociales y económicas. Rumanía, que estuvo mucho tiempo bajo el control del Imperio otomano, declaró su independencia el 21 de mayo de 1877. Las grandes potencias reconocieron esta declaración de independencia en el Congreso de Berlín de 1878. Rumanía pactó una alianza secreta de defensa con Austria-Hungría en 1883, pero cambió su lealtad durante la Primera Guerra Mundial y, en agosto de 1916, entró en la guerra del lado de Rusia. En ese entonces, el país era una monarquía constitucional, gobernada por el rey Carlos I, donde la Iglesia ortodoxa era la religión oficial estatal. Una nota anexa a la sección sobre la historia política se ocupa de los tratados internacionales que regían la navegación en el río Danubio, que desemboca en el mar Negro en la costa de Rumanía. La sección sobre economía observa la creciente importancia de la industria del petróleo en la década anterior a la Primera Guerra Mundial, ya que la producción de petróleo crudo aumentó desde 493 000 toneladas métricas en 1904 hasta 1 847 000 de toneladas métricas en 1913.

La cuestión del Escalda

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. La cuestión del Escalda es el número 28 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. El estudio proporciona un historial de los acuerdos jurídicos internacionales que regían el brazo occidental del río Escalda, la vía fluvial que da acceso al mar al puerto de Amberes. En el Tratado de Münster (1648), por el cual se reconocía la independencia de España de las siete Provincias Unidas de los Países Bajos (también conocidos como la República de Holanda), se cedió la orilla sur del río Escalda a los holandeses. Los holandeses usaron su control del río para negar a Amberes el acceso al mar, lo que servía tanto a sus intereses comerciales como estratégicos. Este acuerdo duró hasta la década de 1790, cuando Francia invadió los Países Bajos. Más adelante, Francia abrió el río para el comercio. Los holandeses recuperaron el control exclusivo del río en 1815, tras el final de las guerras napoleónicas. En 1831, cuando Bélgica se separó de los Países Bajos, volvió a surgir la cuestión del control sobre el río. En virtud de acuerdos negociados por las grandes potencias en 1839, los Países Bajos conservaron la soberanía sobre las dos orillas del brazo occidental del Escalda, pero el río propiamente dicho fue declarado curso de agua internacional, por lo que quedó garantizado el libre comercio. Estos acuerdos se mantuvieron en vigor hasta 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Hay tres notas complementarias que se refieren a los tratados internacionales que regían la fortificación de Amberes y del puerto holandés de Flushing, así como los derechos de los holandeses para vigilar el tráfico marítimo en el brazo occidental del Escalda.

Polonia prusiana

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Polonia prusiana es el número 45 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. La Polonia prusiana, también conocida como la provincia de Posnania o el Gran Ducado de Posnania, fue la parte del antiguo Reino de Polonia que obtuvo Prusia en las particiones de aquel (1772-1795). El Gran Ducado limitaba con las provincias prusianas de Prusia Occidental al norte, con Brandeburgo al oeste, con Silesia al oeste y sur, y con la Polonia rusa al este. Según el censo de 1910, la población de Posnania era de 2 099 831 habitantes, de los cuales un 61,46 por ciento eran polacos. El estudio pone de relieve la firmeza de la conciencia nacional polaca, tal como lo reflejaron la insurrección de 1846 y el surgimiento de un movimiento separatista en Posnania. La política de Prusia (y de Alemania, después de 1871) se caracterizó por la alemanización y por el ataque generalizado a los derechos de los polacos y católicos. En las escuelas nacionales, la educación de los niños polacos era impartida en alemán. También se establecieron políticas de transferencia de tierras de propietarios polacos a los alemanes. Después de la Primera Guerra Mundial, la Polonia prusiana pasó a formar parte del reestablecido Estado polaco. Un volumen complementario de la serie, el número 39, Prusia Oriental y Occidental, habla de la política alemana para con los polacos en esas provincias.

Polonia: boceto general de la historia, 1569-1815

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Polonia: boceto general de la historia, 1569-1815 es el número 43 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. El libro ofrece una visión general de la historia de Polonia desde el siglo XVI –cuando el Estado polaco «abarcaba al menos cuatro o cinco veces más territorio que en la actualidad»– hasta la tercera partición del país, en 1795, cuando Polonia, como Estado independiente, desapareció del mapa, una decisión que se confirmó en el Congreso de Viena (1815). En el estudio, el tema está dividido en cuatro partes: «Período I (1569−1632), la reacción católica», «Período II (1632−1668), las guerras cosacas», «Período III (1669−1772), la influencia rusa en la primera partición de Polonia» y «Período IV (1772−1815), las particiones y el acuerdo de 1815». Entre los períodos III y IV hay un breve análisis titulado «Causas de la caída», donde se sugieren cinco: (1) política rusa, (2) la política agresiva de Federico el Grande (de Prusia), quien «finalmente robó a Polonia sus provincias más importantes», (3) el hecho de que las fronteras polacas, a excepción de los Cárpatos en el sur, eran estratégicamente débiles, (4) los desequilibrios dentro de la sociedad polaca y (5) el estado de la organización política. Con respecto a esto último, el estudio señala que «las tendencias republicanas de Polonia fueron puramente simbólicas: en realidad, se trataba de una oligarquía turbulenta». La Conferencia de Paz de París volvió a crear un Estado polaco independiente a partir del territorio previamente incautado por Austria, Prusia y Rusia.

La neutralidad de Bélgica

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. La neutralidad de Bélgica es el número 29 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. El Reino de Bélgica se estableció en 1831, después de que las provincias del sur de los Países Bajos se rebelaran y ganaran el reconocimiento internacional de su independencia, declarada en octubre de 1830. En el tratado del 15 de noviembre de 1831, las cinco grandes potencias de Europa (Gran Bretaña, Francia, Austria, Prusia y Rusia) garantizaron la neutralidad perpetua del nuevo reino, así como la integridad y la inviolabilidad de su territorio. La neutralidad de Bélgica, concebida originalmente como protección contra una posible agresión francesa, la convirtió en uno de los pilares del orden de paz europeo durante el resto del siglo XIX y una vez entrado el siglo XX. En agosto de 1914, al comienzo de la Primera Guerra Mundial, Alemania invadió y ocupó Bélgica, en violación del tratado de 1831. Este estudio es un análisis detallado de la neutralidad de Bélgica en virtud del derecho internacional. Refuta los argumentos expuestos por los juristas alemanes para justificar la invasión. El incumplimiento por parte de Alemania de la neutralidad belga fue un factor importante que indujo a Gran Bretaña a entrar en la guerra del lado de Francia y Rusia.

Luxemburgo y Limburgo

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. Luxemburgo y Limburgo es el número 27 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. La primera parte del estudio abarca la historia política, así como las condiciones sociales y políticas en el Gran Ducado de Luxemburgo, un Estado europeo independiente cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. En 1814, al término de las guerras napoleónicas, Luxemburgo se convirtió en Gran Ducado bajo la soberanía de la Casa de Orange-Nassau (la casa reinante de los Países Bajos) y también formó parte de la Confederación Germánica. En la Conferencia de Londres en mayo de 1867, Luxemburgo disolvió su conexión con la Confederación Alemana y se convirtió en un Estado neutral bajo la garantía colectiva de las grandes potencias. En agosto de 1914, en el inicio de la Primera Guerra Mundial, el Ejército alemán violó la neutralidad de Luxemburgo y ocupó el Gran Ducado. La segunda parte del estudio, mucho más breve, trata sobre la provincia de Limburgo, una franja de tierra que limitaba al oeste con el río Mosa y al este con Prusia y que los Países Bajos compraron a Bélgica en la década de 1830. El apéndice contiene extractos de 18 tratados y acuerdos diferentes firmados entre 1783 y 1883, relativos a la situación territorial y política de Luxemburgo y Limburgo.

El movimiento yugoslavo

En preparación para la conferencia de paz que tendría lugar después de la Primera Guerra Mundial, en la primavera de 1917, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico creó un departamento especial responsable de proporcionar información de base para los representantes británicos en la conferencia. El movimiento yugoslavo es el número 14 en una serie de más de 160 estudios realizados por el departamento, de los cuales la mayor parte fue publicada tras la conclusión de la Conferencia de Paz de París que tuvo lugar en 1919. La primera parte del libro trata sobre la evolución del movimiento yugoslavo antes del estallido de la Primera Guerra Mundial. Entre los temas analizados se encuentran la «raza yugo-eslava», definida como los eslovenos, los serbios y los croatas; además del desarrollo de una conciencia nacional yugoslava entre los pueblos eslavos meridionales del Imperio austro-húngaro. Señala los orígenes intelectuales y literarios del movimiento yugoslavo, que, «habiendo estado disociado de la agitación política e, incluso, de objetivos políticos definidos durante mucho tiempo, resulta difícil de entender para la mentalidad anglosajona». La segunda parte del estudio se ocupa de los eventos de la Primera Guerra Mundial y aborda la represión por parte de Austria-Hungría a sus ciudadanos de origen eslavo meridional y la simpatía que profesaban los eslovenos y los croatas por Serbia, acérrimo enemigo de Austria en la guerra. El estudio concluye con observaciones sobre las perspectivas y los problemas que enfrenta el nuevo Estado eslavo del sur (el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, Yugoslavia a partir de 1929), establecido en virtud del Tratado de Versalles. En el apéndice se incluye el texto de documentos importantes, entre los que está el del Pacto de Corfú, el documento que el Comité Yugoslavo emitió en Londres en julio de 1917, por el cual se proclamaba que, después de la guerra, los serbios, los croatas y los eslovenos formarían un reino unido bajo la casa real serbia.