Sutra budista «Bimashōkyō»

En Japón, durante el siglo VI y a partir de la introducción del budismo, se reprodujeron numerosos manuscritos en todo el país: se creía que copiar los sutras budistas a mano confería gran mérito y beneficio espiritual. A finales del período Heian surgió la doctrina mappō (el declive de la edad del Dharma), que sostenía que decaería la enseñanza budista y, en consecuencia, la protección de Buda. En una época en la que el pesimismo religioso se unió a la decadencia muy real de la aristocracia, muchos nobles de la corte intentaban llegar a la Tierra Pura de Buda (es decir, el Cielo) mediante el encargo de pergaminos con elaborada decoración. Aquí se presenta un volumen del Issaikyō (un corpus budista), comúnmente conocido como Jingo-ji kyō, llamado así por ser legado del templo Jingo-ji en Takao, Kioto.. Es uno de los más finos manuscritos de finales del período Heian y, según se cree, fue donado al templo Jingo-ji por el emperador retirado Go-Shirakawa (1127-1192), a pedido del emperador Toba (1103-1156), también retirado. Originalmente el corpus consistía en más de 5400 volúmenes en total, pero hay solo 2317 en existencia en el templo; los demás están dispersos. El rollo está hecho de papel de color azul oscuro, trazado con líneas de plata. Los textos están copiados en oro, la cubierta presenta un diseño de arabesco en estilo Hōsōge –trazado con pigmentos de oro y plata– y el frontispicio está decorado con una imagen de Buda, que predica en el fondo, en oro y plata.

Los puentes de Sanmai-bashi en Ueno

Esta nishiki-e (xilografía multicolor japonesa de ukiyo-e) representa hermosas mujeres que van y vienen delante de los puentes de Sanmai-bashi («tres puentes, uno al lado del otro») en Ueno-hirokōji, Edo (actual Tokio). A la distancia, en el bosque que rodea el templo de Kan’ei-ji, se pueden ver los cerezos. El templo de Kan’ei-ji era famoso por ser el mejor lugar para ver flores de cerezo en la ciudad de Edo; todavía hoy muchos lo visitan durante la temporada en que los cerezos están en flor. En primer plano hay tres puentes, uno al lado del otro. Las mujeres, vestidas con ropas rebosantes de motivos de flores de cerezo, parecen estar dando un paseo. En la esquina inferior izquierda de cada impresión está el nombre del artista, «Eishi». Chōbunsai Eishi (Hosoda Eishi, 1756-1829) nació en una familia de criados directos del sogunato. En su juventud, asistió a Tokugawa Ieharu, el décimo sogún. Aprendió a pintar de la mano de Kanō Michinobu, un pintor del sogunato; se dice que Ieharu le dio su nombre artístico, «Eishi». Eishi comenzó a pintar en estilo ukiyo-e a finales de la década de 1780, cuando era criado del sogún. En 1789, a la edad de 34 años, renunció a su puesto y dedicó el resto de su vida al ukiyo-e. Se destacó por retratar a mujeres hermosas.

Mapa del mundo entero

El primer mapa del mundo publicado en Japón apareció en 1645. Aquí se muestra una versión popular de ese primer mapa, publicada en 1671. Se divide en dos partes: el lado derecho contiene un mapa del mundo oblongo en forma de huevo, con el Este en la parte superior, mientras que el lado izquierdo representa a personas de 40 países con sus trajes típicos. Las imágenes en la parte izquierda están dispuestas en cinco filas de ocho, que representan a personas tanto de países existentes (Portugal y los Países Bajos, por ejemplo) como de países imaginarios (el «País Enano» y el «País Gigante», por ejemplo). Se cree que estos mapas no se basan en los mapas más recientes y precisos de Joan Blaeu (1596-1673) que los holandeses llevaron a Japón, sino en mapas occidentales más antiguos, obtenidos durante la era del comercio japonés con Portugal, y en el mapa mundial de Matteo Ricci (1552-1610) proveniente de China.

El diario de Mansai

Mansai (1378−1435) fue un abad del templo de Daigo-ji a comienzos del período Muromachi (siglos XIV-XV). Nacido en una familia aristocrática, Mansai fue adoptado por el sogún Ashikaga Yoshimitsu y fue ordenado sacerdote. Sirvió a tres sogunes, no solo como sacerdote, sino también como asesor político y estrecho colaborador. Mansai fue testigo de muchos acontecimientos importantes en la política, las relaciones exteriores, la literatura y la sociedad, y estaba al tanto de los máximos secretos de la nación. Mansai jugō nikki (El diario de Mansai) es, por ello, una fuente histórica importante. La Biblioteca Nacional de la Dieta tiene la parte del diario que cubre desde el año 18 hasta el año 29 del período Ōei (1411-1422). Las entradas en el diario de cada día están escritas en el reverso de un calendario anotado. Originalmente la obra era un rollo, pero más tarde fue compilada en 11 volúmenes de libros en forma de acordeón. Posteriormente, recobró su formato original: 11 rollos. La abadía Sampō-in del templo de Daigo-ji tiene una parte del diario (38 volúmenes) que abarca desde el año 30 del período Ōei (1423) hasta el séptimo año de la era Eikyō (1435).

Mapa del mundo revisado

Este mapa del mundo fue terminado por Takahashi Kageyasu (1785-1829) de la Tenmonkata (la oficina encargada de la astronomía). Comenzó la obra en 1807 por orden del gobierno del sogunato, con la ayuda del astrónomo Hazama Shigetomi y del intérprete holandés Baba Sajūrō, que fue convocado a Edo (actual Tokio) desde Nagasaki en 1808. Kageyasu presentó al gobierno la primera versión del mapa en 1810. Más tarde se revisó la región de Asia Oriental, y Aōdō Denzen grabó esta versión del mapa en 1816. Si bien el año de publicación no aparece en el mapa, la fecha ha sido confirmada por otras fuentes, entre las que está Ranyaku teikō (Navegación para estudiar holandés), de Ōtsuki Gentaku (terminado en 1816). El mapa utiliza información que se obtuvo de la exploración de 1809 que atravesó el estrecho de Mamiya (Tartaria), una expedición liderada por el explorador japonés Mamiya Rinzō (1775-1844) para estudiar Karafuto (isla de Sajalín). En este mapa, lo que en Occidente se denomina hemisferio occidental está colocado del lado derecho, con el nombre de hemisferio oriental. En las cuatro esquinas hay mapas subhemisféricos; uno de ellos (en la parte superior izquierda) muestra a Kioto en el centro. Estas características hacen que el mapa sea una creación típicamente japonesa. Originalmente, el mapa se imprimió en 16 partes y se pegó sobre una hoja. Esta copia, de la Biblioteca Nacional de la Dieta, está dividida en dos secciones.

Descripción geográfica de la cordillera del Tiantai

Tendaisan ki (Tiantaishanji en chino) es una descripción geográfica de la montaña sagrada de China, Tian Shan (Tian Tai Shan en chino), que se encuentra en la provincia de Zhejiang. El autor, Xu Lingfu, fue un taoísta que vivió en reclusión para disciplinar su mente y cuerpo. Xu vivió en Tian Shan, donde escribió este libro, entre los años 815 y 825. Es posible que un monje japonés que estudiaba en China haya copiado el original en China o que haya llevado una copia al regresar a Japón, después de lo cual se perdió. Este manuscrito, que se conserva en la Biblioteca Nacional de la Dieta, es el único ejemplar de este libro y la única descripción geográfica que queda de la dinastía Tang. El escritor de este manuscrito no fue identificado. En la parte superior derecha del título alguien ha añadido «Escrito por Annen», sin embargo, no hay evidencia de que Annen (circa 841−circa 915) –gran erudito de la secta . Después del texto de Tendaisan ki, otra persona agregó el texto de Busso tōki taikan den (Fozu tongji diguan zhuan en chino), de Zhipan. Cuando el erudito Li Shuchang volvió a imprimir 26 libros raros chinos que solo han sobrevivido en Japón (como la serie Guyi congshu del décimo año del período Guangxu de la dinastía Qing, 1884), incluyó este libro como uno de los textos.

Sutra budista «Jū-issai-fukutoku-zanmai-kyō»

En Japón, durante el siglo VI y a partir de la introducción del budismo, se reprodujeron numerosos manuscritos en todo el país: se creía que copiar los sutras budistas a mano confería gran mérito y beneficio espiritual. Aquí se presenta un volumen del Issai-kyō (un corpus budista) copiado a mano, que había encargado la emperatriz Kōmyō (701−760), esposa del emperador Shōmu, para rezar por el descanso de sus padres, Fujiwara no Fuhito y Tachibana no Michiyo. La obra que encomendó la emperatriz asciende a cerca de 7000 volúmenes, que incluyen casi todos los títulos de los sutras budistas que había en Japón en ese entonces. Cada volumen lleva una oración de la emperatriz Kōmyō copiada al final. Como el texto está fechado el «1 de mayo del año 12 de la era Tenpyō», estos volúmenes se denominan, en conjunto, Go-gatsu Tsuitachi kyō (Los sutras del 1 de mayo). Esta copia, producida por un copista profesional en el estilo caligráfico de la dinastía Tang, se considera uno de los manuscritos superiores del período Nara (710-794). El papel está hecho de cáñamo; la cubierta y el eje fueron restaurados en una fecha posterior.

Retrato de Ono Ranzan

Tani Bunchō (1763−1840) fue un pintor representativo de finales del período Edo. Se le adjudica el perfeccionamiento de la Edo Nanga, una escuela de pintura japonesa que prosperó en esa época. El sujeto de la pintura, Ono Ranzan (1729-1810), fue un destacado especialista en farmacognosia (el estudio de los medicamentos derivados de fuentes naturales) tradicional de la época. Apenas un año antes de morir, Ranzan le pidió a Bunchō que le hiciera un retrato. Bunchō primero hizo un boceto del lado derecho de Ranzan, que a este no le gustó porque, insistía, el bulto en su hombro izquierdo era un amuleto de buena suerte y debía verse en el retrato. En respuesta a ese pedido, Bunchō comenzó de nuevo y lo retrató del lado izquierdo. El retrato es una obra notable que ilustra el espíritu intacto de Ranzan, quien consagró su vida al saber hasta el final de sus días.

Ibuki Dōji, el niño de Monte Ibuki

Esta imagen en pergamino de un otogizōshi (cuento de hadas japonés de la era Muromachi, 1392−1573) relata la infancia de Shuten Dōji, el oni (demonio) que un día sería sometido por el guerrero verdadero, Minamoto no Yorimitsu. Cuenta la historia de Shuten Dōji desde su nacimiento hasta el momento en que se fue a vivir al monte Ōe-yama, en la antigua provincia de Tanba (en la actual prefectura de Kioto). Relata también su infancia en el Monte Ibuki, en la antigua provincia de Ōmi, protegido por animales salvajes y alimentado con las hierbas mágicas que prevenían la vejez y la muerte. La historia en su forma actual data de alrededor del siglo XVI, pero el estilo de la pintura y la caligrafía sugieren que este pergamino probablemente se realizó en el siglo XVII. Es una espléndida obra, de fastuosos colores y resplandeciente con dorado a la hoja en todas partes.

Un libro de bocetos de sakura (flores del cerezo)

La sakura (flor del cerezo), cuya belleza ha sido inspiración de los artistas japoneses por mucho tiempo, es la flor más famosa de Japón. Creado a mediados del siglo XIX, Ōka-fu (Un libro de bocetos de las flores del cerezo) tiene los nombres e ilustraciones de 29 variedades de sakura, pintadas sobre seda con delicadas pinceladas. El artista, Sakamoto Kōnen (1800-1853), estudió medicina herbaria con su padre, Sakamoto Jun'an, médico ordinario del señor soberano del dominio de Kishū (actual prefectura de Wakayama). Sakamoto Kōnen también trabajó como médico en el dominio de Kishū. El libro, con una rica encuadernación, lleva el sello de propiedad de la familia Kishū-Tokugawa. Se presume que el artista lo dedicó al señor de Kishū.