Latigazos: demostración a cargo de L. K. Edwards hijo

Fredric Remington presentó a los estadounidenses al vaquero «cracker [fustigador] de Florida», en la edición de agosto de 1895 de Harper’s Magazine. Remington hizo dibujos y escribió sobre la estirpe de ganaderos de Florida que, con feroz independencia, pastoreaban el ganado y luchaban contra cuatreros a lo largo de la frontera. Para Remington y muchos de sus contemporáneos, la Florida que conocían se parecía mucho a cualquier otra región de los Estados Unidos a finales del siglo XIX. El término «cracker» significa fustigador y deriva del sonido que producían los latigazos dados con un látigo de cuero trenzado. Los «crackers de Florida» llevaban látigos y los utilizaban, junto con perros, para arrear el ganado en las praderas húmedas y matorrales de Florida. En esta grabación, L. K. Edwards hijo, un ganadero de tercera generación del condado de Marion, Florida, demuestra el restallido del látigo durante el festival folclórico de Florida en White Springs, 1956. Según Edwards, los mejores látigos se hacen con gamuza «curtida por los indios» y protegida con aceite de pezuña de vaca. El autor analiza los diferentes tamaños, materiales y estilos de construcción utilizados para hacer látigos, que constituyen un arte popular de larga data y tradición entre los ganaderos de Florida.

Ataúdes apilados junto a la orilla de un canal después del huracán de 1928, Belle Glade, Florida

Apenas dos días antes del segundo aniversario del huracán Gran Miami, que causó estragos en el sur de la Florida, otra poderosa tormenta azotó el estado. El huracán, de categoría 4, causó al menos 1500 muertes en el Caribe antes de tocar tierra en el condado de Palm Beach el 16 de septiembre de 1928. La tormenta provocó lo que se estima que fueron unos 25 millones de dólares en daños a lo largo de la costa atlántica de la Florida, desde Fort Pierce hasta Boca Ratón. Sin embargo, el mayor daño se produjo en el interior, especialmente a lo largo de la orilla sur del lago Okeechobee. A medida que el huracán cruzaba el lago grande pero poco profundo, intensos vientos arrastraban una ola que castigaba las precarias comunidades agrícolas. El impacto de la tormenta fue tan devastador en esta región en particular que recibió el nombre de huracán Okeechobee (también llamado San Felipe II). En gran parte, la destrucción puede atribuirse al drenaje de los Everglades y sus efectos. En las décadas anteriores a la tormenta, el estado de Florida había drenado miles de acres de pantanos en el norte de los Everglades. Sobre la tierra recuperada, se habían establecido operaciones agrícolas comerciales a las que llegaban camiones llenos de mano de obra migratoria dispuesta a trabajar en las granjas. El auge agrícola estuvo acompañado de casas y edificios construidos de forma precaria. Estas deficiencias quedaron expuestas durante el huracán de 1928. El cálculo de la pérdida de vidas en la región del lago Okeechobee varía entre las 1800 y 3500 personas; tan solo en el cementerio de Puerto Mayaca hay, al menos, 1600 cuerpos enterrados. Debido a la lejanía de la zona devastada y al alcance de la destrucción, nunca se sabrá la cantidad real de víctimas. Tras recorrer la región después del huracán, el presidente Herbert Hoover inició un proyecto para construir un enorme dique que rodeara la mitad inferior del lago Okeechobee. El resultado fue el dique Herbert Hoover, que mide 85 millas (136,79 km) de largo y 36 pies (10,97 m) de altura. El dique resistió durante los subsecuentes huracanes de la década de 1940.

Tarjeta de servicio de la Primera Guerra Mundial de Marjory Stoneman Douglas

Marjory Stoneman Douglas, más conocida como ambientalista y autora de El río de hierba (1947), prestó servicio en la Marina de los Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial, desde abril de 1917 hasta mayo de 1918. Frank Bryant Stoneman, el padre de Marjory y editor en jefe del Miami Herald, envió a su hija a cubrir la historia de la primera mujer del área de Miami en alistarse en las Fuerzas Armadas durante la Primera Guerra Mundial. Pero resultó que ella fue la primera en llegar a la oficina de reclutamiento, y se convirtió en la mujer sobre la que debía escribir el artículo. Más tarde, se unió a la Cruz Roja. Una vez que finalizó la guerra, viajó por Europa. Al regresar a los Estados Unidos, se convirtió en una autora consumada y en una incansable defensora de la protección del medio ambiente. Marjory Stoneman Douglas murió en 1998 a los 108 años. Aquí se presenta la tarjeta de servicio de Douglas de la Primera Guerra Mundial. Indica que sirvió durante 319 días en el rango de soldado de caballería de primera clase, tras lo cual fue ascendida a soldado de caballería en jefe, puesto con el que fue dada de baja del servicio militar.

Paseo por Wakulla Springs en un bote con fondo de vidrio. Cántico interpretado por Luke Smith

Esta es una grabación de sonido de un cántico interpretado por Luke Smith durante el festival folclórico de Florida en White Springs, Florida, en 1981. Smith, guía veterano del río Wakulla, canta sobre el ecosistema subacuático y convoca a los peces al bote. Su canción recuerda a los cánticos religiosos y a los gritos de campo afroamericanos, comunes en toda la región del Sur Profundo de los Estados Unidos. Los caimanes, las serpientes, las aves raras y el exotismo nativo forman parte de la industria turística de Florida. Las excursiones con relato en vivo, realizadas a bordo de embarcaciones en sitios como el parque estatal de Wakulla Springs (ubicado en el manantial al sur de Tallahassee que da origen al río Wakulla), ofrecen a los visitantes la oportunidad de experimentar todo esto y más bajo la dirección de guías expertos. Este tipo de excursión ha sido parte de las atracciones de Florida durante muchos años en Wakulla Springs, Silver Springs, Homosassa Springs y Rainbow Springs, entre otros lugares. Desde finales de 1800, los guías de Wakulla Springs han relatado cuentos populares y descrito la flora y fauna del lugar a los pasajeros de sus botes de remo mientras recorren el curso del río. En la década de 1930, el empresario Edward Ball construyó un albergue en Wakulla Springs. A medida que Wakulla Springs se consolidaba como destino atractivo para turistas y cineastas, los guías fueron recibiendo embarcaciones más grandes y empleo regular. Hasta hace pocos años, los descendientes de los primeros barqueros de Wakulla Springs siguieron los pasos de sus antepasados: sus cantos, bromas y cuentos se han transmitido de generación en generación.

Las aguas del destino

El drenaje sistemático de los Everglades (pantanos) de Florida comenzó seriamente en 1905. Napoleon Bonaparte Broward, entonces gobernador de Florida, comprometió significativos fondos estatales y solicitó ayuda federal con el fin de reconquistar los vastos pantanos al sur del lago Okeechobee de su subutilización. El objetivo final de recuperar los Everglades era acceder a un suelo rico en «fango», cubierto en muchas áreas por una fina capa de agua dulce. El suelo de fango estaba formado por la acumulación, en el transcurso de miles de años, de materia orgánica sobre un lecho de roca caliza. El fango funcionó como capa superficial lista y productiva, pero se agotó rápidamente cuando se lo sometió a la agricultura intensiva. Además, cuando se secaba a causa del calor intenso del sol de Florida, podía incendiarse. El cultivo excesivo combinado con el fuego redujo en gran medida la extensión de suelo con fango en las décadas posteriores al comienzo del drenaje. Una vez que el fango desapareció, las operaciones de cultivo comercial a gran escala dependieron en gran medida de fertilizantes que contaminaron el medio ambiente. Además, el drenaje que se necesitaba para exponer el fango alteró significativamente el paisaje y la ecología del sur de Florida. Los canales disminuyeron el nivel freático e inhibieron el flujo natural de los propios Everglades. Como consecuencia de los proyectos de infraestructura de drenaje, la fauna enfrentó la pérdida de su hábitat y disminuyó en toda la región. Esta película, Las aguas del destino, muestra la imagen típica de los proyectos de gestión hídrica antes de que se conociera la totalidad de su impacto ambiental. El narrador describe los esfuerzos del Distrito de Control de Inundación para el Centro y Sur de la Florida y del Cuerpo de Ingenieros del Ejército como la demostración «[del] dominio [sobre el agua] por la mano decidida del hombre». La película, producida en la década de 1950, contiene excelente material de archivo sobre todos los aspectos del proceso de construcción de la infraestructura de drenaje y proporciona una idea de los cambios en las consideraciones de la ciencia de la gestión hídrica desde mediados del siglo XX.

Emmett Kelly, payaso del circo Ringling, en Sarasota, Florida

Emmett Kelly (1898−1979), en la foto, representó al melancólico payaso vagabundo Weary Willie en el circo Ringling Bros. and Barnum & Bailey durante más de una década. Su acto era diferente de aquel del típico payaso jovial, lo que hizo de Weary Willie uno de los números más memorables del espectáculo del Ringling Brothers. Los hermanos Ringling hicieron que el humilde circo que iniciaron en Baraboo, Wisconsin, se convirtiera en el mayor y más famoso circo estadounidense. Comenzaron su ascenso en la industria del espectáculo en 1884, cuando se fusionaron con el circo de Yankee Robinson. El año siguiente, los Ringling compraron la parte de Yankee Robinson y se convirtieron en los únicos propietarios del espectáculo ambulante. Adquirieron rápidamente circos más pequeños y emplearon a los mejores artistas de todo el mundo. En 1919, los Ringling combinaron sus dos empresas más grandes (Ringling Brothers y Barnum & Bailey) en un solo circo, el «mejor espectáculo del mundo». En 1927, el circo trasladó sus cuarteles de invierno de Bridgeport, Connecticut, a Sarasota, Florida. Los miembros de la familia Ringling pasaban los inviernos allí desde 1911. Esta fotografía fue tomada en 1947 por Joseph Janney Steinmetz, un fotógrafo comercial de renombre mundial, cuyas imágenes aparecieron en publicaciones como el Saturday Evening Post, Life, Look, Time, Holiday, Collier's y Town & Country. Su obra es considerada «una historia social de los Estados Unidos», ya que documenta diversas escenas de la vida estadounidense. Steinmetz se mudó de Filadelfia a Sarasota en 1941.

Pareja matando el tiempo

Las carreteras hacia los estados sureños de los Estados Unidos se abrieron durante la segunda década del siglo XX, lo que permitió que hombres y mujeres de todo el país visitaran los sitios únicos del interior de Florida, lejos de las ciudades en las costas este y oeste. Después de la finalización de la carretera entre Montreal y Miami en 1915, la cantidad de turistas en automóviles aumentó dramáticamente. Los «turistas enlatados» originales de la década de 1920 fueron pioneros en los viajes de campistas. La práctica aumentó su popularidad después de la Segunda Guerra Mundial, cuando las familias jóvenes y los jubilados cada vez más itinerantes viajaban al sur. Se desarrollaron parques de casas rodantes para estos nuevos visitantes que traían su alojamiento con ellos. Del mismo modo, las atracciones en el camino y los parques de diversiones desarrollaron instalaciones para satisfacer las necesidades de los campistas y los turistas en casas rodantes. «Turistas Enlatados del Mundo», una organización de entusiastas del campamento y de las casas rodantes, se fundó en un terreno para campamentos en Tampa, Florida, en 1919. Sus objetivos consistían en proporcionar áreas seguras y limpias para acampar, entretenimiento sano y altos valores morales a sus miembros. Esta imagen de John y Lizzie Wilson, y su casa rodante en Bradenton, Florida, en 1951, muestra un ejemplo de turistas enlatados después de la Segunda Guerra Mundial. El letrero en la parte posterior del vehículo señala estadounidense. Esta fotografía fue tomada por Joseph Janney Steinmetz, un fotógrafo comercial de renombre mundial, cuyas imágenes aparecieron en publicaciones como el Saturday Evening Post, Life, Look, Time,Holiday, Collier's y Town & Country. Su obra es considerada «una historia social de los Estados Unidos», ya que documenta diversas escenas de la vida estadounidense. Steinmetz se mudó de Filadelfia a Sarasota, Florida, en 1941.

Tren de rescate descarrilado por el huracán del Día del Trabajo de 1935

El 2 de septiembre de 1935, un poderoso huracán azotó los cayos medios de la Florida. El huracán del Día del Trabajo fue la primera tormenta de la historia de los Estados Unidos en alcanzar la categoría 5 en la escala de intensidad registrada. El huracán cobró al menos 485 vidas, entre ellas, las de aproximadamente 260 veteranos de la Primera Guerra Mundial que trabajaban en una sección de la carretera de ultramar, un proyecto de asistencia federal. Los veteranos provenían de las filas del Ejército del Bono, un grupo de soldados que acamparon en los escalones del Capitolio de los EE. UU. a principios de la década de 1930 para exigir la indemnización prometida por el Gobierno federal. El 28 de julio de 1932 fueron dispersados ​​por tropas del Ejército de los EE. UU. bajo el mando del general Douglas MacArthur. Más tarde, el gobierno del presidente Franklin D. Roosevelt dio trabajo de socorro a algunos de los veteranos a través de la agencia Works Progress Administration. En el día de la tormenta, las autoridades enviaron un tren para evacuarlos, pero este no logró llegar a los campamentos ubicados en el cayo Baja Matecumbe. Esta imagen es una vista aérea del funesto tren de rescate, tomada tres días después de la tormenta. Los fuertes vientos y una marejada de, según se calcula, 18 pies (5,49 m) descarrilaron el tren. El autor Ernest Hemingway, entonces residente de cayo Hueso, capturó la indignación pública sobre el episodio en un ensayo titulado «¿Quién mató a los veteranos?», que se publicó apenas unos días después del huracán. Se realizó una investigación gubernamental tanto con respecto al mal manejo de la evacuación como a las deficiencias en el pronóstico llevado a cabo por la Oficina Meteorológica en los días previos a que la tormenta tocara tierra. En última instancia, la sentencia oficial estableció que, en ambos casos, no se había producido un error humano y asignaba la culpa a la naturaleza. Tras el huracán del Día del Trabajo de 1935, la Oficina Meteorológica estableció estaciones adicionales de pronóstico en el sur de Florida y tomó recaudos para mejorar la medidas de precaución ante desastres en las zonas costeras vulnerables. El huracán del Día del Trabajo sigue siendo una de las tormentas más poderosas que jamás haya tocado tierra en los Estados Unidos, pero probablemente será principalmente recordada como el trágico final del Ejército del Bono.

Devastación en Miami a causa del huracán de 1926

Florida, en especial la parte sudeste del estado, experimentó un rápido crecimiento a comienzos del siglo XX. El auge de la tierra durante la década de 1920 atrajo a miles de nuevos residentes y marcó el comienzo de un período de construcción sin precedentes. La prosperidad, que había comenzado con la llegada de los ferrocarriles de Plant y Flagler y se vio prolongada por impulsores del crecimiento, llegó a un abrupto alto a mediados de septiembre de 1926. Un catastrófico huracán tocó tierra cerca de Miami Beach en las primeras horas de la mañana del 18 de septiembre de 1926. Conocida como el huracán Gran Miami, la tormenta marcó un camino de destrucción en el sur de la Florida. Con vientos de más de 150 millas (241 km) por hora y marejadas que superaban los 11 pies (3,35 m) por encima de la marea alta media, el huracán dejó su marca desde South Beach hasta Moore Haven, en el lago Okeechobee, e, incluso, hacia el área de la bahía de Tampa. La costa norte del Golfo también experimentó la ira de la tormenta, que tocó tierra por segunda vez cerca de Gulf Shores, Alabama, y descargó más de 8 pulgadas (20 cm) de lluvia en la zona desde Pensacola, Florida, hasta el sur de Luisiana. Los funcionarios de la Oficina Meteorológica no estaban preparados para el veloz paso del huracán, que, antes de azotar el sur de Florida, dio pocos indicios de que se tratara de una fuerte tormenta. Los ciudadanos de Miami y las comunidades circundantes se vieron igual de sorprendidos por el rápido avance de la tormenta. La devastación causada por el huracán hizo que un funcionario de la Oficina Meteorológica lo describiera como «la tormenta más destructiva en la historia de los Estados Unidos». Los funcionarios calcularon que la tormenta había destruido 4700 viviendas en el sur de Florida y había dejado a 25 000 personas sin refugio. La Cruz Roja informó que 372 personas perdieron la vida y más de 6000 resultaron heridas en la tormenta. El impacto a largo plazo se hizo evidente en los meses y años posteriores cuando estalló la burbuja inmobiliaria y Florida se hundió en una depresión económica unos tres años antes que el resto de la nación.

Una concesión de territorio nativo de las tribus muskogi superior e inferior y seminola al coronel Thomas Brown, superintendente de Asuntos Indígenas para el Distrito Sur de América del Norte

Este documento es un adjunto que originalmente presentó Henry Lee IV ante Augustus Brevoort Woodward, juez territorial de Florida, en septiembre de 1824. Lee buscaba el respaldo de Woodward para asegurar su pretensión a la propiedad que su padre, el general Henry Lee, había comprado a Thomas Brown en 1817. El 1 de marzo de 1783, varios «reyes y guerreros», que representaban a las poblaciones de las tribus muskogis superior e inferior y seminola, estamparon sus nombres y marcas de familia en un documento que concedía a Thomas Brown (superintendente británico de Asuntos Indígenas) un considerable territorio al oeste de San Agustín, en lo que era entonces Florida Oriental británica. Brown había desembarcado en América del Norte desde Inglaterra en 1774 para establecer una plantación en la zona agreste de Georgia. Permaneció leal al gobierno británico durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y lideró una patrulla montada, conocida como los Rangers del Rey, en redadas contra los estadounidenses a lo largo de la frontera sur. Brown consiguió el apoyo y la asistencia de varios líderes nativos muskogis y seminolas, quienes ofrecieron a sus guerreros para luchar contra el enemigo en común, los estadounidenses. A cambio, Brown mantenía sus poblaciones bien armadas y abastecidas. A medida que la guerra se acercaba a su fin, en 1783, Brown y sus hombres se retiraron a Florida. En algún momento antes del 1 de marzo, una delegación que representaba a las poblaciones de los muskogis y seminolas visitó San Agustín y se reunió con Brown y otros funcionarios británicos. Esta cesión de tierra es el resultado de esa reunión. La delegación nativa honró a su «padre y amigo», por conducirlos en la batalla contra los estadounidenses, con una concesión de tierra que se extendía desde el río Amajura, ahora conocido como el Withlacoochee, hasta el río San Juan. Este documento es una copia del original, realizada el 20 de junio de 1820, cuando Brown vivía en San Vicente en el Caribe. Contiene ilustraciones poco comunes de símbolos de clanes nativos del sudeste. Muchos nativos americanos del sudeste practicaban una forma de organización social basada en clanes matrilineales: los linajes se trazaban a partir de las familias maternas y nacían en el seno del clan de sus madres. Los símbolos en este documento representan a varios clanes diferentes. Algunos pueden identificarse por su parecido con animales conocidos (como el caimán y el pájaro), pero otros no. Los nombres de los clanes hacían referencia a ancestros míticos y, a menudo, tomaban la forma de animales, plantas o fuerzas de la naturaleza. Cuando se creó este documento, existían decenas de clanes entre los muskogis y los seminolas. Aquí también se pueden observar los títulos pertenecientes a los hombres más importantes de las poblaciones de ambas tribus. Los hombres con alto estatus llevaban un título diplomático o de guerra y se identificaban con una ciudad. Por ejemplo, Tallassee Mico era «mico», o líder, de la ciudad de Tallassee.