15 de julio de 2013

Antigüedades de Samarcanda. Mezquita namazga. Vista de la mezquita desde el noroeste

Esta fotografía de la mezquita namazga en Samarcanda (Uzbekistán) proviene de la parte arqueológica del Álbum de Turquestán. El estudio fotográfico en seis volúmenes se produjo entre 1871 y 1872, bajo el patrocinio del general Konstantín P. von Kaufman, el primer gobernador general (1867-1882) de Turquestán, como se conocían a los territorios del Imperio ruso en Asia Central. En el álbum se presta especial atención a la herencia arquitectónica islámica de Samarcanda. El propósito específico de una mezquita namazga era marcar el Eid al-Fitr (un día festivo observado al final del ayuno del Ramadán), así como Kurban, o Eid al-Adha, la Fiesta del Sacrificio. La mezquita namazga, cuya construcción quizás data ya del siglo XI y que fue reconstruida por los timúridas en el siglo XV, fue reemplazada por Nadir Divan-Begi (tío del gobernante de Bujará, Imam-Quli Khan) en la primera mitad del siglo XVII. Situada en el extremo sur de la ciudad, esta versión de la mezquita namazga se terminó alrededor de 1630. Aquí se muestra la parte trasera de la mezquita, con su alta cúpula elevada sobre un gran cilindro o tambor. En la base de la estructura cuadrada saliente que soporta el tambor, hay una figura de pie que da una idea aproximada de la escala. A la izquierda se ve la parte trasera de la estructura del iwan (salón abovedado, con paredes en tres lados y un extremo abierto), en el centro de la fachada principal. La estructura central está flanqueada por galerías con arcadas de un solo piso, cada una con seis cúpulas bajas. A la izquierda se ve la pared trasera de una de las galerías.

Antigüedades de Samarcanda. Madraza de Nadir Divan-Begi. Inscripciones alrededor de la hornacina principal interna frente a la puerta, desde afuera

Esta fotografía de la madraza de Nadir Divan-Begi en Samarcanda (Uzbekistán) proviene de la parte arqueológica del Álbum de Turquestán. El estudio fotográfico en seis volúmenes se produjo entre 1871 y 1872, bajo el patrocinio del general Konstantín P. von Kaufman, el primer gobernador general (1867-1882) de Turquestán, como se conocían a los territorios del Imperio ruso en Asia Central. En el álbum se presta especial atención a la herencia arquitectónica islámica de Samarcanda. Situada cerca del santuario de Khodzha Akhrar, esta madraza (escuela religiosa) fue terminada en 1631 por Nadir Divan-Begi, visir y tío del gobernante de Bujará, Imam-Quli Khan. La madraza, una sala de instrucción rectangular, estaba rodeada por un claustro de un piso para los eruditos. Esta vista muestra la parte superior de la pared trasera de la hornacina formada por el arco del iwan (salón abovedado, con paredes en tres lados y un extremo abierto) principal que da a la calle. La superficie de la pared se compone de azulejos cerámicos dispuestos en un diseño geométrico que incluye textos sagrados en escritura cúfica en bloque. En el punto en el que el lado de la hornacina se curva hacia la bóveda en arco, hay una inscripción horizontal en letras cursivas. Los colores básicos de los azulejos son azul y celeste, con detalles en blanco, amarillo y naranja. En el extremo izquierdo apenas se ve el lado izquierdo de la hornacina. En general, el monumental trabajo en cerámica que se ve en estas fotografías muestra un daño considerable, debido en parte a la frecuente actividad sísmica en esta región.

Antigüedades de Samarcanda. Madraza de Nadir Divan-Begi. Inscripciones alrededor de la hornacina principal interna frente a la puerta, desde afuera

Esta fotografía de la madraza de Nadir Divan-Begi en Samarcanda (Uzbekistán) proviene de la parte arqueológica del Álbum de Turquestán. El estudio fotográfico en seis volúmenes se produjo entre 1871 y 1872, bajo el patrocinio del general Konstantín P. von Kaufman, el primer gobernador general (1867-1882) de Turquestán, como se conocían a los territorios del Imperio ruso en Asia Central. En el álbum se presta especial atención a la herencia arquitectónica islámica de Samarcanda. Situada cerca del santuario de Khodzha Akhrar, esta madraza (escuela religiosa) fue terminada en 1631 por Nadir Divan-Begi, visir y tío del gobernante de Bujará, Imam-Quli Khan. La madraza, una sala de instrucción rectangular, estaba rodeada por un claustro de un piso para los eruditos y contaba con una mezquita en un extremo. Esta vista muestra la parte media del lado izquierdo de la hornacina formada por el arco del iwan (salón abovedado, con paredes en tres lados y un extremo abierto) principal que da a la calle. La superficie de la pared se compone de azulejos de cerámica, cuyo intrincado patrón geométrico tiene letras cúficas en bloque que forman palabras de la Kalima, que es la base de la Shahada, o declaración islámica de fe. Los colores básicos de los azulejos son azul y celeste, con detalles en blanco, amarillo y naranja. La pared del fondo de la hornacina, apenas visible a la derecha, sigue el patrón ornamental visto en el costado. En el extremo izquierdo se ve la superficie exterior de la fachada del iwan, que está decorada con paneles de loza.

16 de julio de 2013

Comentario sobre Aforismos, de Hipócrates

La tradición médica griega sobrevivió mucho tiempo después de la caída del mundo helenístico gracias a la labor de los traductores y comentaristas árabes, que conservaron los descubrimientos teóricos y prácticos de los médicos griegos en traducciones al árabe. La traducción de textos médicos griegos al árabe fue realizada principalmente por los califas abasíes y, en particular, en el círculo de intelectuales relacionados con Ḥunayn ibn Isḥāq (circa 809–873). Entre los médicos griegos, Hipócrates siempre ha sido considerado un personaje ejemplar, el símbolo del verdadero y escrupuloso médico, en especial gracias a la alta consideración que Galeno y otros médicos muestran en sus obras hacia esta figura fundacional. Los Aforismos (dichos) de Hipócrates recibieron muchísimos comentarios tanto en el mundo griego como en el islámico. El presente manuscrito es un claro ejemplo de esta tradición, ya que consiste en una copia fragmentaria del siglo XIV de un comentario del siglo XI sobre los Fuṣul (Dichos) de Hipócrates, realizado por el médico persa ibn Abī Ṣādiq al-Nīsābūrī. Las traducciones de los aforismos de Hipócrates al árabe están subrayadas en tinta roja, mientras que el resto del texto conserva el comentario de al-Nīsābūrī. Hay una interesante nota en inglés sobre la propiedad de la obra, que se encuentra en el folio apertura del manuscrito e indica que fue un obsequio del Dr. Franz Pruner, que trabajó como jefe médico del hospital de El Cairo después de 1838, al cirujano estadounidense Valentine Mott. La portada registra a varios propietarios anteriores, desde el siglo XV hasta el XVIII. El manuscrito quizás se remonte al siglo XIV.

El comentario del jeque, el Líder, el muy ilustrado Aḥmad al-Šāfiʻī al-Janājī al-Mālikī, sobre el comentario del jeque del islam Zakarīyā al-Anṣārī sobre el Compendio de la ciencia del álgebra y las ecuaciones de ibn al-Hāʼim

La tradición matemática árabe, que floreció durante la Edad Media, transmitió y enriqueció los conocimientos derivados de las fuentes griegas e indias. Los matemáticos árabes desarrollaron aún más estos estudios, tratando de responder problemas tanto teóricos como prácticos. Los tratados matemáticos árabes medievales se copiaron, se estudiaron y se comentaron ampliamente en los siglos siguientes, como se ejemplifica en este manuscrito. Este supercomentario (comentario sobre un comentario) de Aḥmad Muhammad al-Šāfiʻī al-Janājī al-Mālikī aclara el comentario anterior de Zakarīyā ibn Muḥammad al-Anṣārī (circa 1420-1519) sobre una obra de Aḥmad ibn Muḥammad al-Farāḍī ibn al-Hāʼim (circa 1356-1412), cuyo tema principal era la igualdad y la desigualdad algebraica de las funciones. Menciona diferentes soluciones matemáticas a las inquietudes de la vida cotidiana, tales como la distribución equitativa de las herencias y otros problemas de carácter puramente práctico. Los escritos de al-Hāʼim tenían el objetivo didáctico de presentar los complejos logros matemáticos de origen griego y árabe al público en general. En 1888 un escriba llamado Ṭaha ibn Yūsuf copió este manuscrito en escritura nasta'liq, en tinta negra, enmarcado por líneas rojas dobles. Utilizó los márgenes externos para los subtítulos. El manuscrito perteneció a la colección del jeque Maḥmūd al-Imām al-Manṣūrī, profesor de religión en la Universidad Al-Azhar en El Cairo, y en 1945 fue adquirido por la Biblioteca del Congreso.

El comentario del jeque, el líder, el muy ilustrado Aḥmad al-Šāfiʻī al-Janājī al-Mālikī, sobre el comentario de Yāsamīniyya sobre la Ciencia del álgebra y las ecuaciones de Sibṭ al-Māridīnī

Este supercomentario (comentario sobre un comentario) de Aḥmad Muhammad al-Šāfiʻī al-Janājī al-Mālikī da testimonio de la vitalidad y la resistencia de la tradición matemática árabe, y demuestra los intentos exegéticos continuos de los científicos árabes por comentar obras anteriores con el objetivo de ampliar y aclarar su contenido. El matemático ‘Abd Allāh ibn Ḥajjāj ibn al-Yāsamīn (fallecido en 1204), del norte de África, transmitió sus conocimientos matemáticos en un poema conocido como Yāsamīnīyya (El tratado de al-Yāsamīn). Los versos de al-Yāsamīn se convirtieron en el objeto de un comentario en prosa, el Lum‘a al-Maridinīyya fī Šarḥ al-Yāsamīnīyya (El brillo de al-Mārdīnī en la explicación del tratado de al-Yāsamīn), de Muḥammad ibn Muḥammad ibn Aḥmad Abū ‘Abd Allāh Badr al-Dīn (1423–1506), que además era conocido como Sibṭ al-Māridīnī por el nombre de su abuelo materno, quien también había sido matemático. A Sibṭ al-Māridīnī se lo recuerda más por la descripción de la periodicidad de las fracciones sexagesimales, su principal contribución original al campo. En este manuscrito, al-Mālikī trata temas del Yāsamīnīyya, tal como los había abordado Sibṭ al-Māridīnī. La obra abarca la definición de los elementos del álgebra conocidos en la época (número, raíz y secuencia); la descripción de las seis ecuaciones canónicas ya identificadas por al-Ḫwārizmī durante el siglo IX; y un tratamiento de las operaciones algebraicas de restauración, comparación, multiplicación y división de monomios. En 1888 un escriba llamado Ṭaha ibn Yūsuf copió este manuscrito sobre papel blanco amarillento, en escritura nasta'liq y en tinta negra, y lo enmarcó entre líneas rojas dobles. Utilizó los márgenes externos para los subtítulos. Antes había pertenecido a la colección del jeque Maḥmūd al-Imām al-Manṣūrī, profesor de religión en la Universidad Al-Azhar en El Cairo, y en 1945 fue adquirido por la Biblioteca del Congreso.