«El libro de la medicina simple y las plantas», de «El canon de la medicina»

Al Hussein ibn Abdullah Ibn Sina (también conocido por la versión latinizada de su nombre, Avicena, 980–1037 d. C.; 370–428 d. H.) fue un erudito persa musulmán y el médico y filósofo más importante de su tiempo. En su Introducción a la historia de la ciencia, George Sarton (1884–1956) caracterizó a Ibn Sina como «uno de los exponentes más famosos del universalismo musulmán y una figura eminente del conocimiento islámico», resaltando que «durante mil años ha mantenido su prestigio original como uno de los más grandes pensadores y estudiosos de la medicina en la historia». El libro de Ibn Sina, Al-Qānūn fī al-țibb (El canon de la medicina) es su obra más famosa. Este resumen de los conocimientos médicos de la época, que consta de cinco volúmenes, es considerado uno de los grandes clásicos en la historia de la medicina. Aún a principios del siglo XIX se lo tenía en cuenta como una autoridad médica. Según Sarton, El canon de la medicina contiene «algunos de los pensamientos más esclarecedores referentes a la distinción entre mediastinitis y pleuresía, la naturaleza contagiosa de la tisis, la transmisión de enfermedades a través del agua y el suelo, la descripción detallada de problemas de la piel, de enfermedades sexuales y perversiones, [y] de padecimientos nerviosos». Aquí se presenta Kitāb al-adwiyah al-mufradah wa al-nabātāt (El libro de la medicina simple y las plantas), un extracto de la materia médica de Al-Qānūn fi al-țibb.

Escultura monumental de un jaguar

Esta escultura de cerámica pulida pintada se hizo en el sur de Veracruz, México, en 600-900 d.C., o el período clásico tardío de la civilización mesoamericana. Los estudiosos han definido tradicionalmente Mesoamérica como una región cultural que comprendía los actuales países de México, Guatemala, Belice, Honduras occidental y El Salvador. Su historia se divide en un período arcaico (circa 12.000-1500 a.C), un período preclásico o formativo (circa 1500 a.C.-200 d.C), un período clásico (circa 200-900 d.C), y un período postclásico (circa 900-1500 d.C). El jaguar tropical era una importante criatura sagrada en gran parte de Mesoamérica, cuyas gentes creían que los espíritus o co-esencias de los animales los acompañaban. Estos animales o formas compuestas se representaban con frecuencia en varios medios. En esta escultura, el modelado del cuerpo es más felino que humano, lo que indica una deificación del animal. Los jaguares eran los patrones y protectores especiales de los reyes, así como las deidades que representaban el sol en su aspecto nocturno. Muchos reyes mayas elegían el nombre “Balam”, que significa "jaguar", al ascender al trono. Esta escultura es inusual porque es una figura completa. Puede que, originariamente, flanqueara el trono de un señor o rey maya.