29 de noviembre de 2012

Libro de los reyes o una historia de Bulgaria, que revela de dónde vinieron los búlgaros, cómo llegaron a ser gobernantes, cómo reinaron y cómo pereció su reino y cayó bajo el yugo

Este libro es la primera edición, publicada en 1762, de Historia eslavo-búlgara de Paisii Khilendarski, que se considera el documento fundacional del renacimiento nacional búlgaro. La historia de Paisii alentaba a los búlgaros, que habían estado bajo el dominio otomano por siglos, a que descubrieran su conciencia nacional y adoptaran el idioma búlgaro. La obra fue tan influyente que muchas veces se copió a mano y en extractos, sin que se identificara a Paisii como el autor o se relacionara su nombre con el trabajo. Esta edición de 1844, compilada y revisada por Khristaki Pavlovich, tampoco identifica a Paisii como el autor y omite algunas de las secciones más importantes de la obra original, en particular el prefacio de Paisii y su llamado al pueblo búlgaro. No obstante, fue una de las primeras y más populares historias de Bulgaria. Paisii fue identificado definitivamente como el autor de la Historia eslavo-búlgara en 1871 por el eminente académico Marin Drinov.

Breve interpretación de la Santa Iglesia, de cuántas vasijas sagradas y ropajes se guardan allí, de las misas diarias, la Divina Liturgia y de los misterios de la Santa Iglesia

Breve interpretación de la Santa Iglesia, de cuántas vasijas sagradas y ropajes se guardan allí, de las misas diarias, la Divina Liturgia y de los misterios de la Santa Iglesia es la traducción al búlgaro de una obra litúrgica escrita originalmente en griego. Aquí se exhibe la segunda edición. En 1837, cuando se publicó la primera edición de esta obra, existían muy pocos libros en búlgaro con fines educativos e, incluso, religiosos. El original griego es del educador helenista Demetrios Nikolaos Darvares (1757–1853); la traducción es de Raino Popovich, maestro búlgaro y fundador de la escuela helénico-búlgara, quien jugó un papel importante en el renacimiento nacional búlgaro. La portada de la segunda edición de 1846 anuncia que fue «publicada para la iluminación de los cristianos ortodoxos y de sus hijos varones, con el apoyo del maestro G. hadji Naĭden Ioannovich, residente de Tatar-Pazardzhik, partidario de la ilustración búlgara y vendedor de libros en toda la Bulgaria eslava».

Nuevo Testamento de Nuestro Señor Jesucristo

El célebre reformador de la educación, gramático y sacerdote, Neofit Rilski (1793-1881), fue el primero en traducir el Nuevo Testamento al búlgaro moderno. Su traducción fue crucial para la educación religiosa, ya que la mayoría de los búlgaros no podía comprender las traducciones en eslavo eclesiástico que existían de la Biblia. La traducción recibió la financiación de la Sociedad Bíblica Protestante Británica y Extranjera y la autorización del jefe de la Iglesia ortodoxa de Bulgaria, Ilarion, metropolitano de Tŭrnovo. Fue un hito en el renacimiento nacional búlgaro y en los esfuerzos de los búlgaros por lograr autonomía religiosa de los griegos. Aquí se exhibe la segunda edición de 1850, una reimpresión de la primera edición de 1840.

Manual de redacción

Sava Dobroplodni (1820–1894) fue un reconocido educador, dramaturgo y figura literaria de la época del renacimiento nacional búlgaro. En su papel de educador, escribió varios libros de texto, incluido su pismennik (manual de redacción). Su guía, publicada en 1853, fue uno de los primeros manuales búlgaros de redacción, u ortografía, así como el primero en aportar definiciones de términos literarios tales como metáfora, sinónimo y alegoría. El libro contaba con los alfabetos eslavo, griego, alemán y francés, brindaba reglas y ejemplos para una buena redacción y muestras de correspondencia correcta de ejemplo. Dobroplodni trabajó como maestro de escuelas secundarias en varios pueblos y ciudades de Bulgaria. Además, fue miembro honorario de la Sociedad Búlgara de Literatura. Fundó y reformó escuelas y bibliotecas, escribió y tradujo obras de teatro, organizó presentaciones teatrales y, en 1893, publicó su último libro, Una breve autobiografía.

Canciones folclóricas búlgaras

Naiden Gerov (1823–1900) fue una reconocida figura literaria de Bulgaria, entre cuyos logros está la composición del primer poema en búlgaro moderno. Su obra más importante fue su Diccionario del idioma búlgaro, en el que trabajó por varias décadas y que se publicó en cinco volúmenes entre 1895 y 1904. El interés de toda la vida de Gerov por el folclore búlgaro se refleja en su monumental diccionario, en el que incluyó muchas palabras de fuentes folclóricas. Si bien compiló mucho material, la mayoría no se publicó mientras vivía. Esta pequeña antología, Canciones folclóricas búlgaras, que apareció en Rusia en 1856, fue una respuesta al libro del folclorista ruso, Petr Bezsonov. La compilación de Bezsonov de canciones folclóricas búlgaras salió en 1855, pero tenía errores en la estructura rítmica de las canciones populares y eso impulsó a Gerov a publicar este trabajo, que tenía apenas cinco canciones pero muchas notas y correcciones hechas a la obra de Bezsonov.

El viajero del bosque

Georgi Rakovski (1821–1867) fue un importante revolucionario y escritor búlgaro, y uno de los líderes en la lucha búlgara contra el régimen otomano. Vivió una vida de intriga constante contra los otomanos; entre otras cosas fue espía, estuvo preso, se escapó del cautiverio, organizó rebeliones, y logró sobrevivir a una sentencia de muerte que no se llevó a cabo. Rakovski publicó varios periódicos y escribió muchas obras con la intención de inspirar al pueblo búlgaro, entre las que se encontraba El viajero del bosque: una de las obras ideológicas más famosas de la literatura búlgara. Rakovski escribió El viajero del bosque cuando en clandestinidad para evitar que los turcos lo arrestaran. Es un poema épico sobre haiduques, los hombres de los montes Balcanes que se habían comprometido tanto con el bandolerismo como con la lucha por la libertad. Mediante la representación de las circunstancias de un grupo de haiduques, Rakovski también describió la opresión que sufría el pueblo búlgaro. Su obra tuvo una enorme importancia para los búlgaros durante la época del renacimiento nacional en el siglo XIX continúa siendo parte de la identidad nacional búlgara.