16 de octubre de 2012

Salterio de Everardo

Con sus 181 iniciales en oro y plata, cuatro páginas de imágenes sobre fondo púrpura y dos páginas de miniaturas, el llamado salterio de Everardo es uno de los monumentos más bellos a la iluminación de Baviera del primer cuarto del siglo XI. El manuscrito contiene los 150 salmos con sus comentarios, así como otros cantos litúrgicos y una confesión de fe. Debe su nombre al conde Everardo de Ebersberg (fallecido circa 1041-1045), de quien se dice que donó el salterio al convento benedictino de Geisenfeld, que él mismo había fundado. El manuscrito fue encargado por un monje benedictino desconocido, quien aparece arrodillado a los pies de Cristo crucificado en una de las dos miniaturas (folio 6 reverso). Se cree que se trata del primer abad de Ebersberg, de nombre Reginbaldo (fallecido en 1039), que más tarde se convirtió en el abad de Lorsch y, finalmente, en obispo de Espira. El scriptorium de donde proviene el manuscrito es desconocido, pero el estilo indica que se trata de un convento en el sur o el este de Baviera, posiblemente el de Niederaltaich en la época del abad Godehard (fallecido en 1038). En 1803 el salterio entró en la Biblioteca de la Corte de Múnich, predecesora de la Biblioteca Estatal de Baviera, donde ha permanecido desde entonces.

Der Einsiedler, opus 144a

La partitura manuscrita de Der Einsiedler (El ermitaño), opus 144a del compositor alemán Max Reger (1873-1916) a partir del poema de Joseph Eichendorff (1788-1857), fue donado por Elsa Reger, viuda del compositor, al exalumno de Reger, Hermann Poppen. Fue adquirido por la Biblioteca Estatal de Baviera en 1991. Reger compuso la canción para barítono, coro de cinco voces y orquesta en Jena, en el verano de 1915. El papel pautado que utilizó estaba preparado originalmente para la composición de su Misa de réquiem (WoO V/9), que comenzó en 1914 pero que nunca terminó. Der Einsiedler es considerado como el resultado final de la preocupación de Reger con la poesía de Eichendorff, un romántico alemán cuyos temas incluían la soledad, el aislamiento y el anhelo y, al mismo tiempo, el miedo a la muerte. Estos eran temas que obviamente pesaban mucho en la mente de Reger. La canción es testigo de un retiro del mundo a una vida dedicada exclusivamente a la música del compositor. En la partitura de tamaño grande, se admira particularmente la notación meticulosa de Reger. Cabe destacar también las indicaciones específicas de ejecución, de la mano del compositor y en tinta roja, en cuanto a los detalles de la dinámica (volumen) y el ataque (notas acentuadas).

Hojas de hierba

Generalmente se considera a Walt Whitman (1819-1892) como el poeta estadounidense más importante del siglo XIX. Publicó la primera edición de su obra más importante, Hojas de hierba, en 1855. Por el resto de su vida, Whitman produjo nuevas ediciones del libro, que terminaron con la novena edición, o la de su «lecho de muerte», en 1891-1892. Lo que comenzó como un delgado libro de 12 poemas se convirtió, al final de su vida, en un grueso compendio de casi 400. Whitman consideraba cada versión como un libro único y totalmente distinto, y alteraba continuamente su contenido. Añadió nuevos poemas, les puso títulos a poemas anteriores, o se los cambió y, hasta 1881, los reagrupó en reiteradas ocasiones. Desarrolló la tipografía, adjuntó anexos, reformuló versos y cambió la puntuación, lo que hizo que cada edición fuera única. Aquí se muestra la poco común primera edición, que Whitman imprimió sin el nombre del autor en la portada. La publicación del libro fue anunciada mediante reseñas anónimas publicadas en periódicos de Nueva York, que claramente habían sido escritas por el propio Whitman. Estas describen con precisión la innovadora naturaleza de su «trascendente y nueva» obra. «¡Al fin un bardo estadounidense!», proclamó en una de sus autocríticas. Whitman también recibió un generoso estímulo de publicidad por parte de la famosa escritora Fanny Fern, que se hizo amiga del poeta recién publicado y defendió Hojas al decir que era atrevido y fresco en la popular columna que escribió para el New York Ledger el 10 de mayo de 1856.

Walt Whitman: retrato de plano medio corto, sentado en una silla, mirando a la izquierda

Este retrato del poeta estadounidense Walt Whitman fue tomado circa 1862 por el famoso fotógrafo de la Guerra Civil Matthew Brady. En diciembre de 1862, Whitman vio el nombre de su hermano George, miembro del 51.° regimiento de Infantería de Nueva York, en la lista de los heridos en la Batalla de Fredericksburg. Whitman dejó Brooklyn a toda prisa con destino a la zona de Washington, en donde buscó a George en hospitales y campamentos. En su viaje le robaron, y llegó «sin un centavo». Con la ayuda de amigos, obtuvo un pase para cruzar las líneas militares. El 29 de diciembre de 1862, un aliviado Whitman escribió a su madre contándole que había «encontrado a George sano y salvo» en un campamento en Falmouth, al otro lado del río Rappahannock de Fredericksburg, Virginia. También informó que había decidido quedarse en la zona y encontrar trabajo. Pronto acompañó a soldados heridos de vuelta a Washington. La búsqueda de George fue la introducción que tuvo Whitman a las terribles consecuencias de la guerra. Comenzó a hacer amistad con los soldados y a escribir los relatos de aquellos que habían servido en la batalla. Whitman tenía 43 años en 1862-1863, cuando comenzó el voluntariado en hospitales de guerra en Washington, D. C. Mientras trabajaba en la ciudad, le hicieron varios retratos en los estudios de Brady y Alexander Gardner.

Louisa Van Velsor Whitman: retrato en primer plano, con la mirada levemente hacia la izquierda

Generalmente se considera a Walt Whitman como el poeta estadounidense más importante del siglo XIX. De ascendencia inglesa y holandesa, fue el segundo de nueve hijos y nació el 31 de mayo de 1819, en West Hills, Long Island, Nueva York. Este daguerrotipo hecho por un fotógrafo desconocido data de alrededor de 1855, año en que Whitman publicó la primera edición de su obra principal, Hojas de hierba, y muestra a su madre, Louisa van Velsor Whitman (1795–1873). Whitman, que compartía un vínculo emocional muy cercano con Louisa, le dijo una vez a un amigo: «¡Cuánto le debo a ella! No podría ponerse en una balanza y pesarse; no podría medirse, ni siquiera ponerse en las mejores palabras: solo puede precibirse a través de la intuición. Hojas de hierba es la flor de su temperamento, activo en mí… Me pregunto qué habría sido de Hojas de hierba si mi madre hubiera sido otra». Madre e hijo se escribían con frecuencia, y muchas de las cartas de Louisa a Walt sobreviven en bibliotecas de investigación de los Estados Unidos.

Walt Whitman, 1819-1892

El poeta estadounidense Walt Whitman utilizó este retrato de tres cuartos de sí mismo como el frontispicio de la primera edición de su obra más importante, Hojas de hierba, publicada en 1855. Muestra a un Whitman de 37 años en ropa de peón. Esta imagen, conocida como «el carpintero», es un ícono del poeta estadounidense como «uno de los duros» u hombre común. Las siguientes ediciones de Hojas de hierba representan diferentes versiones de Whitman, cada vez más sofisticado y venerable. En 1891, ya anciano, Whitman volvió a utilizar la imagen de un joven fino y cortés, tomada en Boston, cuando trabajaba en la edición del libro de 1860. Esta obra es un grabado en acero de Samuel Hollyer (1826-1919) a partir de un daguerrotipo perdido de Gabriel Harrison. Sobre el retrato, Whitman dijo: «Lo peor es que parezco tan extravagante, como si estuviera atacando a alguien a pedradas, propinándole una sarta de insultos y diciéndole en tono desafiante: ¡Al diablo contigo!» También lo preocupaba el retrato porque «Mucha gente piensa que la cualidad dominante en la foto que tomó Harrison es su tristeza», sin embargo a él le gustaba. También apareció en la edición de 1856 de Hojas, en la de 1876 y en otras ediciones posteriores.