16 de octubre de 2012

4 razones para comprar Bonos de la Victoria

Este cartel de la Primera Guerra Mundial, realizado en Canadá en 1917, muestra «4 razones para comprar bonos de la Victoria». Estas «razones» eran los principales líderes civiles y militares alemanes, con cuyas imágenes los canadienses se habían familiarizado gracias a los informes de noticias: el káiser Guillermo II, emperador de Alemania; el mariscal de campo Paul von Hindenburg, jefe del estado mayor alemán; el príncipe heredero, Guillermo (hijo del emperador y heredero al trono); y el gran almirante Alfred von Tirpitz, comandante de la marina alemana. Canadá, uno de los dominios del Imperio británico, era una de los principales combatientes entre las fuerzas aliadas, que incluían Gran Bretaña, Francia y Rusia. Para recaudar fondos para llevar adelante la guerra, las naciones aliadas vendían bonos de guerra que generaban intereses. Canadá comenzó a llamarlos «bonos de la Victoria» (o préstamos de la Victoria) en 1917. De 1915 a 1919, el gobierno de Canadá llevó a cabo cinco campañas de bonos. Para cada una, el Comité de Publicidad de Dominio de Bonos de la Victoria produjo un cartel en el que pedía a los ciudadanos canadienses que compraran bonos, e inauguraba las campañas con ceremonias, desfiles y presentaciones de celebridades. En la solicitud de un bono de la Victoria durante la campaña de 1917 se podían encontrar estas palabras: «El hombre, sea rico o pobre, es poco digno de envidia si en este momento de suma importancia no puede poner a disposición todos sus ahorros para la seguridad de su país». Los canadienses respondieron con entusiasmo. Los niños se sumaron: acumulaban cupones de ahorro que podían utilizar para comprar bonos. Las comunidades que recolectaban importantes cantidades de dinero eran recompensadas con una Bandera de Honor de Préstamos de la Victoria.

Una mujer está de pie, desconsolada, mientras que otra se inclina sobre un soldado muerto; una casa se incendia en el fondo

Este cartel de 1915, del artista galés Gerald Spencer Pryse (1882-1956) muestra a una mujer desconsolada, una segunda mujer que se inclina sobre un soldado muerto y una casa ardiendo en el fondo, todo bajo un cielo sin color ni nubes. Pryse creó muchos carteles litográficos inspirados en sus experiencias dentro del ejército británico en Francia y Bélgica durante la Primera Guerra Mundial, donde sirvió como piloto de expedición y se convirtió en oficial británico condecorado. Más tarde recibió un nombramiento oficial como artista de guerra, a pesar de que había producido litografías desde un principio. Pryse fue testigo de la matanza provocada por la guerra desde los primeros meses. En septiembre de 1914 estuvo presente en la Primera Batalla del Marne, que tuvo como resultado 263 000 bajas aliadas (82 000 muertes) y 222 000 alemanas. Esta batalla marcaría el comienzo del frente occidental y su inútil guerra de trincheras, que duró cuatro años. En septiembre y octubre de 1914, el artista fue testigo del Asedio de Amberes, en el que 30 000 soldados aliados murieron o resultaron heridos. En litografías como esta, Pryse capturaba el evocador e inquietante sentimiento de tristeza y pérdida que estas muertes provocaban. Lamentablemente, muchas de las litografías de Pryse fueron destruidas por la ofensiva alemana.

¡Ayúdenos a ganar! Banca Comercial Italiana

Publicado en Milán, Italia, entre 1915 y 1918, este cartel muestra a un soldado italiano que sostiene su rifle con bayoneta en una mano y señala hacia la derecha del espectador con la otra. Detrás de él un incendio arde furiosamente. El texto insta a los ciudadanos: «¡Ayúdenos a ganar!», y anuncia la última suscripción de bonos de guerra vendidos a través de la Banca Comercial Italiana. Como la mayoría de las partes beligerantes en la Primera Guerra Mundial, Italia tuvo que recaudar fondos mediante la emisión de bonos de guerra, que eran esencialmente préstamos con intereses que los ciudadanos hacían al gobierno. Las campañas con el apoyo de carteles como este tenían dos propósitos. El primero era instar a los ciudadanos italianos a prestar dinero al gobierno para financiar la guerra. El segundo era promover el fervor patriótico para apoyar los esfuerzos de la guerra. De acuerdo con un tratado secreto firmado en Londres en abril de 1915 con Gran Bretaña, Francia y Rusia, Italia esperaba ganar territorios en Europa, así como partes del Imperio alemán en África, a cambio de entrar en guerra contra Alemania y Austria-Hungría. Pero el esfuerzo bélico de Italia salió mal, y muchos italianos pronto tomaron una postura contra la guerra.

Todos con el centésimo nonagésimo noveno Batallón de ultramar de los rangers irlandeses canadienses

En la Primera Guerra Mundial, muchos inmigrantes irlandeses en Canadá se ofrecieron para servir en las fuerzas armadas canadienses. Para ayudar en el reclutamiento, el gobierno canadiense estableció un batallón puramente irlandés, el centésimo nonagésimo noveno Batallón de ultramar de los rangers irlandeses canadienses. Con sede en Montreal, la unidad comenzó a inscribir a los voluntarios en el invierno de 1915-1916. También conocidos como los «rangers» irlandeses de la duquesa de Connaught, en homenaje a su patrona real, esposa del príncipe Arturo, duque de Connaught y gobernador general de Canadá, los rangers partieron a Europa en diciembre de 1916 y realizaron una gira triunfal por Irlanda entre enero y febrero de 1917. Los irlandeses canadienses luego fueron enviados a Francia. El batallón nunca llegó a combatir como unidad. Sus hombres fueron utilizados para reemplazar a los soldados muertos o heridos de otras unidades canadienses que luchaban en el frente occidental, y el 17 de mayo de 1917 el batallón fue absorbido por el 23.er Batallón de Reserva, Fuerza Expedicionaria Canadiense. Este cartel de reclutamiento de Montreal cuenta con la insignia del batallón y un mapa de Irlanda con sus cuatro provincias históricas: Connaught, Leinster, Munster y Ulster. El nombre del oficial al mando, el teniente coronel H. J. Trihey, aparece en la parte inferior.

Papá, ¿qué hiciste en la Gran Guerra?

Hasta la entrada en vigor, el 2 de marzo de 1916, de la Ley del Servicio Militar que introducía la conscripción, el ejército británico de la Primera Guerra Mundial estaba compuesto íntegramente por voluntarios. Muchos de los carteles de guerra más famosos eran llamados al reclutamiento. Este cartel de 1915, diseñado e impreso por Johnson, Riddle &Company de Londres para la Comisión Parlamentaria de Reclutamiento, muestra a un padre en la comodidad de su casa después de la guerra, a quien sus hijos le preguntan: «Papá, ¿qué hiciste en la Gran Guerra?». La publicidad comercial en los periódicos y las revistas de circulación masiva era una industria muy desarrollada en Gran Bretaña a comienzos del siglo XX. Los esfuerzos de muchos de sus más talentosos profesionales (diseñadores gráficos, escritores y artistas) se conjugaron en el esfuerzo de la propaganda de guerra. Este cartel, con sus imágenes de las comodidades de la clase media y su representación de la psicología del padre, refleja la influencia de la industria de la publicidad en el llamado al patriotismo y al servicio en tiempos de guerra. La «Gran Guerra» fue el término que generalmente se usaba en Europa, especialmente antes de la Segunda Guerra Mundial, para referirse a lo que más adelante se conoció como la Primera Guerra Mundial. Este cartel muestra que el término era de uso generalizado ya en 1915.

India rehabilita a sus lisiados de guerra para que puedan valerse por sí mismos

Este cartel de 1919, creado para una exposición del Instituto de la Cruz Roja para Hombres Lisiados e Inhabilitados y el Instituto de la Cruz Roja para los Ciegos de India, presenta escenas de veteranos indios, discapacitados, de la Primera Guerra Mundial, que habían aprendido a mantenerse convirtiéndose en mecánicos de automóvil y carpinteros. La escuela técnica Queen Mary, que se muestra aquí, fue establecida en 1917 por lady Marie Willingdon, la esposa del gobernador de la provincia de Bombay (actual Mumbai), lord Willingdon, para ayudar a los soldados indios heridos en la guerra. El ejército indio hizo un importante aporte a las medidas de guerra británicas. Entre 1914 y 1918, se reclutaron 826 868 combatientes y 445 592 no combatientes para la causa de los Aliados. Las tropas indias sirvieron en Francia, África Oriental, Mesopotamia (actual Irak), Egipto, Grecia, y Adén y el golfo Pérsico. El ejército de la India también envió cuerpos de trabajadores a Francia y Mesopotamia. Los estimados oficiales de las víctimas del ejército indio se calculaban en 64 449 muertos y 69 214 heridos. El ejército fue reclutado en toda la India británica: un vasto territorio que incluía los actuales países de India, Pakistán, Bangladesh y Birmania.