26 de octubre de 2012

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro XII: de la conquista de México

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama el Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro XII narra la conquista española de México, que tuvo lugar entre 1519 (cuando Cortés desembarcó en la costa con poco más de 100 hombres y unos cuantos caballos) y 1521, cuando se tomó Tenochtitlán y se subyugó a los aztecas. La historia es contada desde la perspectiva de los ancianos indígenas que vivían en Tenochtitlán en el momento de la conquista y presenciaron los acontecimientos descritos. Sahagún reunió estos relatos entre 1553 y 1555, aproximadamente, cuando estaba trabajando en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco. La narrativa náhuatl comienza con una evocación de «las señales y los presagios» que, se decía, habían aparecido antes de la llegada de los españoles, y concluye con la rendición de Tenochtitlán después de un sitio de 80 días. Al recurrir a testimonios de primera mano, Sahagún fue capaz de capturar el asombro que sentían los aztecas y el trauma posterior a su derrota a manos de los españoles. Entre los principales factores que determinaron la victoria española estuvieron la implacabilidad de los soldados españoles y de Cortés en particular, el uso de caballos y armas de fuego, que los mesoamericanos nunca había visto, y la intuición de Cortés de que los pueblos del Imperio azteca estaban dispuestos a unir fuerzas con él para deshacerse del dominio azteca. El Libro XII contiene numerosas ilustraciones que representan escenas de la conquista, como la llegada de Cortés, una imagen del Templo Mayor (Gran Pirámide) en Tenochtitlán, batallas entre los indígenas y los españoles y la destrucción de los templos aztecas a manos de los españoles.

Comentarios de Domizio Calderini sobre obras de Juvenal, Estacio, Ovidio y Propercio

Bajo la influencia del humanismo italiano y de su tutor y coleccionista de libros, János Vitéz, el arzobispo de Esztergom, Matías Corvino de Hungría (1443-1490), desarrolló una pasión por los libros y el aprendizaje. Elegido rey de Hungría en 1458 a la edad de 14 años, Matías recibió grandes elogios por sus batallas contra los turcos otomanos y su patrocinio de la educación y la ciencia. Creó la Biblioteca Corviniana, que en su momento fue una de las mejores bibliotecas de Europa. Después de su muerte, y sobre todo después de la conquista de Buda por los turcos en 1541, la biblioteca se disgregó y gran parte de la colección fue destruida; los volúmenes sobrevivientes quedaron diseminados por toda Europa. Este códice, que en un principio estaba en la Biblioteca Corviniana y ahora se conserva en la Biblioteca Laurenciana, data de finales de la década de 1480. Contiene obras que escribió a mediados de la década de 1470 Domizio Calderini (1447-1478), cortesano, erudito, humanista y polémico comentarista literario, que nació en la provincia de Verona y murió en Roma. Aquí se incluyen sus comentarios sobre las Sátiras de Juvenal, Silvas de Publio Papinio Estacio, Carta de Safo de Ovidio y obras del poeta elegíaco Sexto Propercio. La Colección de la Biblioteca Corviniana fue inscrita en el registro de «Memoria del Mundo» de la UNESCO, en 2005.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Introducción, índices y Libro I: de los dioses

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. Sahagún siguió la tipología de obras medievales anteriores y organizó su investigación en «lo divino, lo humano y lo natural» de Nueva España y abordó estos temas en orden. Por lo tanto, el Libro I trata de los dioses. En él se describen las principales deidades del panteón azteca y se enumeran las características físicas particulares, la vestimenta, las funciones principales y las fiestas que se dedican a cada deidad. Para que estos dioses sean más comprensibles para los lectores europeos, Sahagún a veces los compara con figuras de la mitología griega y romana. A Huitzilopochtli («Uitzilobuchtli» en el códice) lo llama «otro Hércules»; a Tezcatlipoca, «otro Júpiter». Huitzilopochtli era el dios patrono de los aztecas, quien los guio en su peregrinación desde Aztlán, la mítica «tierra blanca» de sus orígenes, hasta la «tierra prometida», donde fundaron en 1325 la ciudad de Tenochtitlán. Era el dios de la guerra y del Sol, enorme, muy fuerte y belicoso, y se le dedicó uno de los dos santuarios del Templo Mayor (Gran Pirámide) de Tenochtitlán. El otro santuario estaba dedicado a Tláloc, el señor de la lluvia, que vivía en las montañas más altas donde se forman las nubes, y se lo asociaba con el mundo de la agricultura y con la fertilidad de la tierra. Huitzilopochtli, Tláloc y otros dos dioses principales están representados en el folio 10, reverso. Para Sahagún, la religión era la clave para entender a la civilización azteca. Según lo que expresa en el prólogo al Libro I, en la religión y la adoración de sus dioses, no creía que alguna vez hubiera habido idólatras más fieles a sus dioses, ni a un costo tan grande para sí mismos, que aquellos pueblos de Nueva España.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro II: de las ceremonias

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro II trata de las festividades y los sacrificios a los dioses, realizados de acuerdo con el calendario ritual de 20 días. Incluye los 20 cánticos sagrados o himnos a los dioses, que Sahagún reunió a partir de testimonios orales en la etapa inicial de su investigación. Este libro también describe las ceremonias que conllevaban sacrificios humanos, que tanto conmocionaron a los españoles cuando llegaron a México. Se ofrecían sacrificios para que el ciclo cósmico pudiera continuar y el Sol saliera cada mañana. En un eterno proceso de regeneración, se creía que los dioses aztecas morían y volvían a la vida con más fuerza que antes, y era su muerte la que se «revivía» en el sacrificio. Los dioses estaban personificados en sus víctimas sacrificiales –sus ixiptla (imágenes) o representantes– y recibían sustento de la sangre y los corazones humanos. La ilustración en el folio 84, verso, representa el sacrificio del ixiptla de Tezcatlipoca, dios del cielo nocturno y la memoria. La víctima tenía que ser un hombre joven con buen estado físico, sin imperfecciones físicas, a quien se le concedía un año para llevar una vida de ocio, en el que aprendía a tocar la flauta, y a usar una especie de pipa (artefacto parecido a un canuto) de la misma manera que los jefes y nobles. Al terminar el año, se lo vestía y adornaba con detalle y, después de varias ceremonias, se lo llevaba al pie de la pirámide, en donde se lo sacrificaba. Las víctimas sacrificiales solían ser soldados capturados en batalla, aunque también podrían ser esclavos, hombres declarados culpables de algún delito, o bien mujeres jóvenes o niños (ofrecidos a las deidades de la lluvia y las aguas). En la batalla, el objetivo no era matar al enemigo sino tomar prisioneros, a quienes se los agarraba por el pelo y se los destinaba a ser sacrificados. La guerra con el fin de capturar víctimas sacrificiales se muestra en las ilustraciones del folio 74, reverso, y del folio 74, verso, de este libro.