26 de octubre de 2012

Vista del Departamento para los niños de raza negra de la Casa de Refugio

Este grabado muestra los edificios del Departamento para niños de raza negra de la Casa de Refugio en Filadelfia, incluidos los dormitorios, el comedor y las salas de costura para niñas, las habitaciones de los supervisores y la entrada principal, los dormitorios y las salas de educación de los varones. Una pared alta de ladrillo rodea las partes trasera y laterales del complejo de edificios, y se ve a dos hombres y un niño conversando en primer plano. La litografía también formó parte de un par de ilustraciones impresas sobre tela en 1858, y también fue utilizada como el frontispicio del Trigésimo informe anual del directorio de la Casa de Refugio, la otra correspondiente al par es la «Vista del Departamento para los niños blancos de la Casa de Refugio». La Casa de Refugio, fundada en 1828, fue la primera institución en Pensilvania encargada de reformar y educar a los menores acusados ​​de delincuencia y ofrecerles una alternativa a la prisión. Estos edificios, que ocupan las calles Parrish y Brown entre las calles 22nd y 24th, abrieron sus puertas en 1850.

Instituto para sordomudos de Pensilvania

Esta litografía muestra una vista exterior del Instituto para sordomudos de Pensilvania ubicado en la esquina noroeste de las calles Broad y Pine en Filadelfia. El edificio, diseñado por el arquitecto John Haviland de Filadelfia, fue construido entre 1824 y 1826, poco después de la fundación de la escuela. La ilustración fue creada por el artista Albert Newsam (1809-1864) y se utilizó como frontispicio del informe anual del directorio de la institución para el año 1850. Newsam, sordomudo desde la cuna, nació en Steubenville, Ohio. Mostró talento artístico desde que era niño. A los 11 años, un hombre que se hizo pasar por un hermano sordomudo lo llevó a Filadelfia e intentó explotar las habilidades artísticas del niño para su propio beneficio. Newsam tuvo un refugio seguro en el Instituto para sordomudos, donde fue educado. En 1827, se convirtió en aprendiz en la empresa de grabado de Cephas G. Childs y en 1829 ya abastecía a Childs de muchos de los grabados que su compañía ofrecía al público. Newsam, más conocido por sus retratos, luego se convirtió en el artista principal de la empresa de Peter S. Duval.

En conmemoración del gran desfile del departamento de bomberos de Filadelfia, 16 de octubre de 1865

Este grabado coloreado conmemora el gran desfile del departamento de bomberos de Filadelfia del 16 de octubre de 1865, y está dedicado a los bomberos de Filadelfia y sus «hermanos de visita». En el texto en la parte inferior se enumeran los cuarteles de bomberos que participaron en el desfile, principalmente de Pensilvania, Nueva Jersey y Nueva York, pero también de lugares tan lejanos como Massachusetts y el Distrito de Columbia. El grabado se basa en una ilustración de Francis H. Schell (1834-1909), artista, ilustrador y litógrafo de Filadelfia, que luego trabajó en Nueva York para el Frank Leslie’s Illustrated Newspaper como «artista especial». El litógrafo fue James Queen (circa 1820-1886), nacido en Filadelfia, quien fue aprendiz en la empresa de Duval y Lehman en 1835 e hizo la mayor parte de su trabajo para la empresa de P. S. Duval.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro III: del principio que tuvieron los dioses

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro III trata sobre el origen de los dioses, en particular de Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, e incluye apéndices sobre la vida después de la muerte y la educación. La religión azteca estaba impregnada de historias sobre el nacimiento, la muerte y el regreso a la vida de los dioses. Este eterno proceso de regeneración se reflejaba en las ceremonias que implicaban el sacrificio de humanos y de otro tipo, así como en la arquitectura de Tenochtitlán. El Templo Mayor (Gran Pirámide) estaba dedicado a Huitzilopochtli y Tláloc y tenía santuarios separados para cada uno de estos dioses. Esta construcción dual tuvo una gran importancia en cosmología mesoamericana, ya que simbolizaba las dos montañas sagradas: Tonacatépetl (la colina del sustento), y Coatepec (la colina de la serpiente). El santuario dedicado a Tláloc, el dios de la lluvia, representaba la montaña que guarbaba el maíz y otras cosas que Quetzalcóatl robaba a los dioses para dar a la humanidad. El santuario dedicado a Huitzilopochtli, el dios de la guerra y del Sol, representaba la montaña en la que él nació, ya adulto y vestido como un guerrero: su madre Coatlicue lo engendró cuando una bola de plumas entró en su vientre y la fecundó. En la montaña, el dios derrotó a su hermana Coyolxauhqui (la diosa de la Luna) y a sus 400 hermanos que estaban celosos de su nacimiento. Cuando murieron, pasaron a formar la Vía Láctea. Entre las ilustraciones dignas de mención en el Libro III se encuentra, en el folio 232, verso, en el apéndice sobre la educación, la representación de padres que llevan a sus hijos a la escuela. Los nobles enviaban a sus hijos al calmécac (fila de casas), una escuela sumamente estricta que estaba reservada para la élite, en donde recibían instrucciones sobre cómo llegar a ser «los que mandan, los jefes, los senadores y los nobles,… los que tienen puestos militares».

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro IV: de la astrología judiciaria o arte adivinatoria indiana

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro IV trata sobre el arte de la adivinación, o la astrología judiciaria que practicaban los aztecas, y, en particular, sobre el Tonalpohualli (calendario ritual). Los mesoamericanos usaban dos calendarios: uno solar y otro ritual. El Xiuhpohualli (calendario solar) tenía un ciclo de 365 días divididos en 18 meses de 20 días cada uno, más cinco días considerados desfavorables. El calendario ritual consistía en 260 días y estaba formado por la asociación de los números del 1 al 13 con 20 signos diferentes. En los folios 329, verso y reverso, se reproduce, con impresionante detalle, un cuadro utilizado principalmente por los sacerdotes para la adivinación. Entre otras ilustraciones en el Libro IV, hay una representación horripilante de la antropofagia o canibalismo ritual, que a menudo se practicaba como parte del rito de sacrificio humano. Sahagún describe el sacrificio en relación con las fiestas de Xipe Tótec, dios de la primavera y la regeneración, y de Huitzilopochtli, el dios de la guerra y del Sol (folio 268, reverso). Los prisioneros eran llevados al templo de Huitzilopochtli, sacrificados, y su carne era consumida por las personas importantes. Por medio de esta práctica, los captores consumían y adquirían la fuerza del enemigo, en una especie de comunión con la persona fallecida y con los dioses.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro V: de los agüeros y pronósticos

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro V trata de los presagios, los augurios y las supersticiones. Al igual que en el Libro IV, que trata sobre adivinación, Sahagún cita antiguas tradiciones nativas extraídas de los cuestionarios y las interacciones con los ancianos nahuas. El interés permanente de Sahagún en este tema era académico y etnográfico, aunque su motivación fundamental era la religión. Creía que muchas de las conversiones al cristianismo que alegaban haber logrado los sacerdotes católicos en México eran superficiales y enmascaraban una persistente adhesión a las creencias paganas. Según lo que expresaba en el prólogo de su obra, los pecados de la idolatría y los ritos idolátricos, las supersticiones y los presagios, y las supersticiones y las ceremonias idolátricas no habían desaparecido por completo. El prólogo también establecía que para predicar contra estas cosas, o incluso para estar al tanto de su existencia, era necesario estar familiarizado con la forma en que se practicaban en los tiempos paganos, porque, a expensas de su ignorancia, los indígenas realizaban muchas acciones idolátricas que escapaban a su entendimiento.