Vista general del cementerio de Laurel Hill

En la década de 1830, un grupo de influyentes ciudadanos de Filadelfia quiso establecer un cementerio rural que fuera naturalista, sereno y se encontrara en un sitio retirado pero elegante. Se establecieron en Laurel Hill, en el número 3822 de la avenida Ridge, la antigua finca del comerciante Joseph Sims, que tenía acantilados rocosos y espectaculares vistas y estaba a unos seis kilómetros del centro de la ciudad. El cementerio, construido entre 1836 y 1839 a partir de los diseños del arquitecto y paisajista de origen escocés John Notman, se ve en esta vista aérea de una parte de los terrenos: muestra carruajes y un coche fúnebre que se acercan, todos tirados por caballos, y carretas estacionadas frente a la puerta principal. El paisaje del cementerio está trazado por tumbas, monumentos y una capilla de estilo gótico. El grabado es de Edward J. Pinkerton, socio de Pinkerton, Wagner & McGuigan, un litógrafo de Filadelfia, en actividad en la década de 1840. La empresa produjo principalmente ilustraciones de libros y periódicos, y fue una de las primeras en experimentar con la cromolitografía. La litografía apareció como el frontispicio de la Guía del cementerio de Laurel Hill en 1844.

Fairmount

Esta vista que muestra el paisaje hacia el oeste desde Reservoir Hill en Filadelfia presenta las obras hídricas de Fairmount, construidas originalmente entre 1812 y 1822 según los diseños del ingeniero en jefe de Filadelfia, Frederick Graff. Construidas para abastecer agua potable a la ciudad en expansión, las obras incluían una sala de máquinas, un molino y un puente de caz. Se ve a visitantes paseando por los jardines de las obras y a remeros en el cercano río Schuylkill. También están representadas las residencias y probablemente se incluyen Lemon Hill, la esclusa del canal Schuylkill y la presa del río. La ilustración es de John Caspar Wild (circa 1804-1846), un artista y litógrafo nacido en Suiza, que en 1832 llegó a Filadelfia desde París. Realizó pinturas y grabados de Filadelfia y otras ciudades estadounidenses, como Cincinnati, Saint Louis y Davenport, Iowa. Sus obras son importantes registros históricos de estas ciudades antes de la era de la industrialización a gran escala y del crecimiento urbano acelerado.

Destrucción del Pennsylvania Hall por un incendio. En la noche del 17 de mayo de 1838.

Este drástico grabado muestra la destrucción del Pennsylvania Hall, un gran edificio que se construyó en 1837-1838 en las calles Sixth y Haines en Filadelfia para funcionar como lugar de encuentro de los grupos abolicionistas (antiesclavistas) locales. La ceremonia de inauguración comenzó el 14 de mayo de 1838 y continuó por varios días en un clima de creciente hostilidad en la ciudad por parte de las fuerzas antiabolicionistas. En la noche del 17 de mayo de 1838, una muchedumbre antiabolicionista irrumpió en el salón y le prendió fuego. Los bomberos se negaron a combatir las llamas, que destruyeron por completo el edificio. Una gran multitud observa a los bomberos que rocían con agua un edificio contiguo. El impresor y editor John T. Bowen publicó el grabado a los pocos días del incendio para conmemorar el evento. La ilustración es de John Caspar Wild (circa 1804-1846), un artista y litógrafo nacido en Suiza, que en 1832 llegó a Filadelfia desde París. Realizó pinturas y grabados de Filadelfia y otras ciudades estadounidenses, como Cincinnati, Saint Louis y Davenport, Iowa. Sus obras son importantes registros históricos de estas ciudades antes de la era de la industrialización a gran escala y del crecimiento urbano acelerado.

Girard College

Esta litografía muestra una vista del Salón del Fundador del Girard College de Filadelfia, que fue construido entre 1833 y 1847 a partir de diseños del arquitecto Thomas Ustick Walter de Filadelfia. El salón ocupaba un sitio entre lo que se convirtió en la avenida Girard y la avenida Ridge en la avenida Corinthian. El Girard College se estableció a través de un legado de Stephen Girard, financista y filántropo de Filadelfia, para la creación de una escuela para varones huérfanos pobres de raza blanca. La ilustración es de John Caspar Wild (circa 1804-1846), un artista y litógrafo nacido en Suiza, que en 1832 llegó a Filadelfia desde París. Realizó pinturas y grabados de Filadelfia y otras ciudades estadounidenses, como Cincinnati, Saint Louis y Davenport, Iowa. Sus obras son importantes registros históricos de estas ciudades antes de la era de la industrialización a gran escala y del crecimiento urbano acelerado.

Girard College, Filadelfia

Esta litografía muestra una vista exterior del Girard College en la avenida Girard, Filadelfia, incluidos el Salón del Fundador y las dependencias occidentales y orientales. Los edificios del colegio, diseñados por el arquitecto Thomas Ustick Walter en estilo del renacimiento griego, se construyeron entre 1833 y 1847. El Girard College se estableció a través de un legado de Stephen Girard, financista y filántropo de Filadelfia, para la creación de una escuela para varones huérfanos pobres de raza blanca. La ilustración es de John Caspar Wild (circa 1804-1846), un artista y litógrafo nacido en Suiza, que en 1832 llegó a Filadelfia desde París. Realizó pinturas y grabados de Filadelfia y otras ciudades estadounidenses, como Cincinnati, Saint Louis y Davenport, Iowa. Sus obras son importantes registros históricos de estas ciudades antes de la era de la industrialización a gran escala y del crecimiento urbano acelerado.

Academia estadounidense clásica y militar de Mount Airy, Germantown, a 8 millas de Filadelfia

Esta litografía muestra la Academia estadounidense clásica y militar en la sección de Mount Airy en Germantown, Filadelfia, Pensilvania, ubicada a unas ocho millas (13 kilómetros) del centro de Filadelfia. El ala derecha fue construida en 1750 con el nombre de «Mount Airy», la casa de campo del presidente del Tribunal Supremo de Pensilvania, William Allen, y a principios del siglo XIX la zona tomó el nombre del edificio. La escuela, fundada en 1807 con el nombre de Seminario de Mount Airy (más tarde, colegio o instituto colegial Mount Airy), funcionó como academia militar de 1826 a 1835 bajo la supervisión de Augustus L. Roumfort. El edificio fue demolido en 1848 o 1849. La litografía es de George Lehman (circa 1800-1870), un pintor de paisajes y litógrafo que nació en Suiza pero que se crió en el condado de Lancaster, Pensilvania. El grabado fue producido por los litógrafos Cephas G. Childs y Henry Inman, que fueron socios entre 1831 y 1833.

Los ritos funerarios de Ahuítzotl

El Códice Tovar, atribuido al jesuita mexicano del siglo XVI Juan de Tovar, contiene información detallada acerca de los ritos y las ceremonias de los aztecas (también conocidos como mexicas). El códice está ilustrado con 51 pinturas en acuarela a toda página. Las pinturas, con una fuerte influencia de los manuscritos pictográficos anteriores a la conquista, presentan una calidad artística excepcional. El manuscrito se divide en tres secciones. La primera sección es una historia de los viajes de los aztecas antes de la llegada de los españoles. La segunda sección, una historia ilustrada de los aztecas, conforma el cuerpo principal del manuscrito. La tercera sección contiene el calendario Tovar. En esta ilustración, de la segunda sección, aparece una momia sentada en un trono de mimbre con el glifo de Ahuítzotl, una corona, un adorno de plumas de quetzal, un collar de jade y tres hombres en el fondo. La momia está sangrando. La momia de Ahuítzotl, con su glifo y otros símbolos de la realeza, aparece en la segunda etapa de los ritos funerarios de los aztecas: la cremación. Los tres hombres en el fondo representan a los esclavos que eran sacrificados cuando moría un emperador. Ahuítzotl (que reinó entre 1486 y 1502), el octavo rey azteca, el hijo de Moctezuma I (o Moctezuma I el Viejo) y hermano de Axayácatl y Tízoc, amplió el Imperio azteca hasta alcanzar su mayor tamaño. Murió de una enfermedad degenerativa. Sus ritos funerarios se describen en otro importante manuscrito: el Códice Durán. Ahuítzotl está representado por el ahuízotl o ahuitzote, una especie de nutria o rata con púas que vivía en el lago sobre el que se construyó Tenochtitlán. Para los antiguos mexicanos, era una terrible criatura mitológica, que existía para atrapar a los hombres para el dios de la lluvia, Tláloc.

Quetzalcóatl, una deidad mayor del pueblo cholula

El Códice Tovar, atribuido al jesuita mexicano del siglo XVI Juan de Tovar, contiene información detallada acerca de los ritos y las ceremonias de los aztecas (también conocidos como mexicas). El códice está ilustrado con 51 pinturas en acuarela a toda página. Las pinturas, con una fuerte influencia de los manuscritos pictográficos anteriores a la conquista, presentan una calidad artística excepcional. El manuscrito se divide en tres secciones. La primera sección es una historia de los viajes de los aztecas antes de la llegada de los españoles. La segunda sección, una historia ilustrada de los aztecas, conforma el cuerpo principal del manuscrito. La tercera sección contiene el calendario Tovar. Esta ilustración, de la segunda sección, representa a Quetzalcóatl, con sombrero cónico, un pico, y un escudo de plumas y capa, sosteniendo un cuchillo curvo. Quetzalcóatl (Serpiente emplumada), uno de los dioses principales de los aztecas, era un dios de la creación vinculado a la fertilidad y la resurrección, y a la lluvia en su manifestación como Ehécatl o dios del viento. Hubo un gran templo en su honor en Cholula. A menudo se lo identifica con Topiltzin, un legendario y posiblemente histórico rey-sacerdote de Tula, en la época tolteca, y se lo describía como de piel clara y con barba. Cuando Hernán Cortés llegó a México en 1519, el emperador Moctezuma II (que reinó entre 1502 y 1520) estaba convencido de que Cortés era Quetzalcóatl. El dibujo de la capa, del sombrero y del taparrabos del dios representan las alas de una mariposa: símbolo de los soldados caídos.

La lucha entre el sacrificio y el que sacrifica

El Códice Tovar, atribuido al jesuita mexicano del siglo XVI Juan de Tovar, contiene información detallada acerca de los ritos y las ceremonias de los aztecas (también conocidos como mexicas). El códice está ilustrado con 51 pinturas en acuarela a toda página. Las pinturas, con una fuerte influencia de los manuscritos pictográficos anteriores a la conquista, presentan una calidad artística excepcional. El manuscrito se divide en tres secciones. La primera sección es una historia de los viajes de los aztecas antes de la llegada de los españoles. La segunda sección, una historia ilustrada de los aztecas, conforma el cuerpo principal del manuscrito. La tercera sección contiene el calendario Tovar. Esta ilustración, de la segunda sección, representa la escena de un sacrificio. La víctima, con plumas blancas en el cabello y un escudo con los signos de las cinco direcciones del espacio, lucha contra un guerrero vestido con piel de jaguar que sostiene un garrote y un escudo, y lleva un tocado de plumas. Este rito sacrificial se celebraba en el festival de Tlacaxipehualiztli en honor de Xipe Tótec, «nuestro señor desollado», el dios de la agricultura, la muerte, el renacimiento y las estaciones. En este festival de primavera, los hombres eran sacrificados atándolos a la temalacatl (piedra del altar). Una vez derrotada, se desollaba y se comía a la víctima. Hay una descripción de este festival en otro importante manuscrito: el Códice Durán.

La costumbre de sacrificar el corazón y ofrecerlo a los dioses

El Códice Tovar, atribuido al jesuita mexicano del siglo XVI Juan de Tovar, contiene información detallada acerca de los ritos y las ceremonias de los aztecas (también conocidos como mexicas). El códice está ilustrado con 51 pinturas en acuarela a toda página. Las pinturas, con una fuerte influencia de los manuscritos pictográficos anteriores a la conquista, presentan una calidad artística excepcional. El manuscrito se divide en tres secciones. La primera sección es una historia de los viajes de los aztecas antes de la llegada de los españoles. La segunda sección, una historia ilustrada de los aztecas, conforma el cuerpo principal del manuscrito. La tercera sección contiene el calendario Tovar. Esta ilustración, de la segunda sección, representa un sacrificio humano. Un sacerdote anónimo, que sostiene una lanza, preside el sacrificio de un hombre cuyo corazón es extraído por un asistente. En el fondo, otro asistente en las escaleras de un templo o una pirámide sostiene un incensario. La ofrenda del corazón de la víctima a los dioses satisfacía la creencia azteca de que el Sol saldría otra vez, alimentado por los corazones de los hombres. Las xochiyaoyotl (Guerras floridas) se realizaban con el fin de capturar prisioneros para los sacrificios necesarios para los dioses.