Comentarios de Domizio Calderini sobre obras de Juvenal, Estacio, Ovidio y Propercio

Bajo la influencia del humanismo italiano y de su tutor y coleccionista de libros, János Vitéz, el arzobispo de Esztergom, Matías Corvino de Hungría (1443-1490), desarrolló una pasión por los libros y el aprendizaje. Elegido rey de Hungría en 1458 a la edad de 14 años, Matías recibió grandes elogios por sus batallas contra los turcos otomanos y su patrocinio de la educación y la ciencia. Creó la Biblioteca Corviniana, que en su momento fue una de las mejores bibliotecas de Europa. Después de su muerte, y sobre todo después de la conquista de Buda por los turcos en 1541, la biblioteca se disgregó y gran parte de la colección fue destruida; los volúmenes sobrevivientes quedaron diseminados por toda Europa. Este códice, que en un principio estaba en la Biblioteca Corviniana y ahora se conserva en la Biblioteca Laurenciana, data de finales de la década de 1480. Contiene obras que escribió a mediados de la década de 1470 Domizio Calderini (1447-1478), cortesano, erudito, humanista y polémico comentarista literario, que nació en la provincia de Verona y murió en Roma. Aquí se incluyen sus comentarios sobre las Sátiras de Juvenal, Silvas de Publio Papinio Estacio, Carta de Safo de Ovidio y obras del poeta elegíaco Sexto Propercio. La Colección de la Biblioteca Corviniana fue inscrita en el registro de «Memoria del Mundo» de la UNESCO, en 2005.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Introducción, índices y Libro I: de los dioses

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. Sahagún siguió la tipología de obras medievales anteriores y organizó su investigación en «lo divino, lo humano y lo natural» de Nueva España y abordó estos temas en orden. Por lo tanto, el Libro I trata de los dioses. En él se describen las principales deidades del panteón azteca y se enumeran las características físicas particulares, la vestimenta, las funciones principales y las fiestas que se dedican a cada deidad. Para que estos dioses sean más comprensibles para los lectores europeos, Sahagún a veces los compara con figuras de la mitología griega y romana. A Huitzilopochtli («Uitzilobuchtli» en el códice) lo llama «otro Hércules»; a Tezcatlipoca, «otro Júpiter». Huitzilopochtli era el dios patrono de los aztecas, quien los guio en su peregrinación desde Aztlán, la mítica «tierra blanca» de sus orígenes, hasta la «tierra prometida», donde fundaron en 1325 la ciudad de Tenochtitlán. Era el dios de la guerra y del Sol, enorme, muy fuerte y belicoso, y se le dedicó uno de los dos santuarios del Templo Mayor (Gran Pirámide) de Tenochtitlán. El otro santuario estaba dedicado a Tláloc, el señor de la lluvia, que vivía en las montañas más altas donde se forman las nubes, y se lo asociaba con el mundo de la agricultura y con la fertilidad de la tierra. Huitzilopochtli, Tláloc y otros dos dioses principales están representados en el folio 10, reverso. Para Sahagún, la religión era la clave para entender a la civilización azteca. Según lo que expresa en el prólogo al Libro I, en la religión y la adoración de sus dioses, no creía que alguna vez hubiera habido idólatras más fieles a sus dioses, ni a un costo tan grande para sí mismos, que aquellos pueblos de Nueva España.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro II: de las ceremonias

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro II trata de las festividades y los sacrificios a los dioses, realizados de acuerdo con el calendario ritual de 20 días. Incluye los 20 cánticos sagrados o himnos a los dioses, que Sahagún reunió a partir de testimonios orales en la etapa inicial de su investigación. Este libro también describe las ceremonias que conllevaban sacrificios humanos, que tanto conmocionaron a los españoles cuando llegaron a México. Se ofrecían sacrificios para que el ciclo cósmico pudiera continuar y el Sol saliera cada mañana. En un eterno proceso de regeneración, se creía que los dioses aztecas morían y volvían a la vida con más fuerza que antes, y era su muerte la que se «revivía» en el sacrificio. Los dioses estaban personificados en sus víctimas sacrificiales –sus ixiptla (imágenes) o representantes– y recibían sustento de la sangre y los corazones humanos. La ilustración en el folio 84, verso, representa el sacrificio del ixiptla de Tezcatlipoca, dios del cielo nocturno y la memoria. La víctima tenía que ser un hombre joven con buen estado físico, sin imperfecciones físicas, a quien se le concedía un año para llevar una vida de ocio, en el que aprendía a tocar la flauta, y a usar una especie de pipa (artefacto parecido a un canuto) de la misma manera que los jefes y nobles. Al terminar el año, se lo vestía y adornaba con detalle y, después de varias ceremonias, se lo llevaba al pie de la pirámide, en donde se lo sacrificaba. Las víctimas sacrificiales solían ser soldados capturados en batalla, aunque también podrían ser esclavos, hombres declarados culpables de algún delito, o bien mujeres jóvenes o niños (ofrecidos a las deidades de la lluvia y las aguas). En la batalla, el objetivo no era matar al enemigo sino tomar prisioneros, a quienes se los agarraba por el pelo y se los destinaba a ser sacrificados. La guerra con el fin de capturar víctimas sacrificiales se muestra en las ilustraciones del folio 74, reverso, y del folio 74, verso, de este libro.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro XII: de la conquista de México

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama el Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro XII narra la conquista española de México, que tuvo lugar entre 1519 (cuando Cortés desembarcó en la costa con poco más de 100 hombres y unos cuantos caballos) y 1521, cuando se tomó Tenochtitlán y se subyugó a los aztecas. La historia es contada desde la perspectiva de los ancianos indígenas que vivían en Tenochtitlán en el momento de la conquista y presenciaron los acontecimientos descritos. Sahagún reunió estos relatos entre 1553 y 1555, aproximadamente, cuando estaba trabajando en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco. La narrativa náhuatl comienza con una evocación de «las señales y los presagios» que, se decía, habían aparecido antes de la llegada de los españoles, y concluye con la rendición de Tenochtitlán después de un sitio de 80 días. Al recurrir a testimonios de primera mano, Sahagún fue capaz de capturar el asombro que sentían los aztecas y el trauma posterior a su derrota a manos de los españoles. Entre los principales factores que determinaron la victoria española estuvieron la implacabilidad de los soldados españoles y de Cortés en particular, el uso de caballos y armas de fuego, que los mesoamericanos nunca había visto, y la intuición de Cortés de que los pueblos del Imperio azteca estaban dispuestos a unir fuerzas con él para deshacerse del dominio azteca. El Libro XII contiene numerosas ilustraciones que representan escenas de la conquista, como la llegada de Cortés, una imagen del Templo Mayor (Gran Pirámide) en Tenochtitlán, batallas entre los indígenas y los españoles y la destrucción de los templos aztecas a manos de los españoles.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro X: del pueblo, sus virtudes y vicios, y otras naciones

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro X trata acerca de la sociedad azteca y abarca temas como las virtudes y los vicios de la gente, la comida y la bebida, las partes del cuerpo humano, y las enfermedades y los remedios. En este libro, Sahagún describe el proceso de fabricación del chocolate a partir de granos de cacao, que también está representado en el folio 71, verso. La bebida hecha de cacao puro y especias se consideraba la mayor exquisitez y estaba reservada solo para los nobles. El Libro X trata también sobre la agricultura y la preparación de alimentos. La economía azteca se basaba principalmente en la agricultura. La agricultura era responsabilidad de los plebeyos, que cultivaban la tierra que se les asignaba y la tierra de los nobles y los gobernantes. El cultivo principal era el maíz, con el cual los aztecas hacían una especie de pan. La preparación de los alimentos era una tarea de mujeres y está representada en el folio 315, reverso. Los plebeyos tenían una dieta muy simple, pero la élite comía alimentos más ricos y abundantes. Sahagún incluye una larga lista de platos condimentados con diferentes salsas. El último capítulo del Libro X, sobre «las naciones que han venido a habitar esta tierra», incluye dos textos largos, que derivan de las preguntas que Sahagún hizo a los ancianos nahuas sobre la historia de Mesoamérica. Uno habla de Quetzalcóatl y los toltecas; el otro ofrece un repaso de la evolución cultural de los pueblos nahuas.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro VII: el Sol, la Luna y las estrellas, y la unión de los años

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro VII trata sobre el Sol, la Luna y las estrellas. Contiene un relato de la creación del Sol y de la Luna durante lo que los aztecas llamaban la «quinta edad del mundo», que Sahagún extrajo de poemas y leyendas antiguas que los ancianos compartieron con él. La ilustración en el folio 228, verso, representa al conejo en la Luna. Los antiguos mesoamericanos afirmaban que en la Luna llena se podía ver el contorno de un conejo: un efecto visual que resulta de la combinación de las manchas oscuras causadas por la apariencia de las elevaciones y los cráteres en la superficie de la Luna, pero a la que ellos le adjudicaban una razón mitológica. En el relato de los aztecas, antes de la creación del día, los dioses se reunieron en Teotihuacán a crear el Sol para que pudiera iluminar el mundo. Para que esto sucediera, alguien se tenía que sacrificar. El dios Tezcuciztécatl (también conocido como Tecciztécatl) se ofreció de voluntario, pero también era necesario otro dios. Todos tenían miedo y nadie más se ofreció, entonces recurrieron a Nanahuatzin, que estaba cubierto de pústulas, y él aceptó con dignidad. Ambos dioses se prepararon para el sacrificio haciendo penitencia durante cuatro días. Tezcuciztécatl utilizó plumas, oro y fragmentos afilados de piedras preciosas y de coral, mientras que Nanahuatzin utilizó materiales humildes y ofreció su sangre y pus. Se encendió una gran hoguera y todos los dioses se reunieron a su alrededor a medianoche, pero cuando llegó el momento de que Tezcuciztécatl se arrojara al fuego para transformarse en el Sol, vaciló y se detuvo. Nanahuatzin, en cambio, se arrojó valientemente al fuego y comenzó a brillar. Solo entonces Tezcuciztécatl, que era envidioso, hizo lo mismo para transformarse en un segundo Sol. Los dioses no habían contado con que hubiera dos luces de igual brillo en el cielo, por lo que uno de ellos tomó un conejo y lo lanzó al segundo Sol para disminuir su brillo: así es cómo la Luna llego a ser lo que es, con la visible forma de un conejo en su cara.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro VIII: de los reyes y señores

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro VIII se refiere a los reyes y nobles, las formas de gobierno, las elecciones de los gobernantes, y las costumbres y los pasatiempos de la nobleza. Además de estar interesado en estos temas en sí mismos, las motivaciones de Sahagún tenían que ver con consideraciones lingüísticas que le permitieran describir tantos aspectos de la vida azteca como pudiera. Explicó que solo de esta manera podía traer a la luz todas las palabras de este lenguaje con sus significados literales y metafóricos, y todas sus formas de hablar y la mayor parte de sus antigüedades, buenas y malas. El Libro VIII está repleto de ilustraciones relacionadas con el estilo de vida azteca. Las pinturas de los folios 219, 261 y 280–281 están relacionadas con la vestimenta. Muestran el telar, cómo se hacían las vestimentas y los diseños textiles usados ​​por la nobleza. La mayoría de la población azteca solo podía usar ropa hecha de hilo de pita, sin teñir y sin adornos, pero los nobles usaban ropa de algodón de colores, decorada con parches de conchas o de hueso y plumas. La ilustración en el folio 269, reverso, muestra un juego llamado patolli (que Sahagún describe como parecido a los dados) en el que los jugadores apostaban joyas y otras pertenencias, dejando caer tres frijoles de gran tamaño en una gran cruz pintada sobre una estera. La ilustración en el folio 292, verso, muestra el juego denominado tlachtli, un juego de pelota que en un principio se vinculaba con el concepto mesoamericano del cosmos como el producto de un enfrentamiento entre fuerzas opuestas pero complementarias como, por ejemplo, la vida y la muerte, el día y la noche, la fertilidad y la esterilidad, y la luz y la oscuridad. La lucha se reproducía en el juego, donde dos equipos que representaban a las fuerzas cósmicas opuestas se enfrentaban en una cancha tratando de hacer rebotar una pelota de goma pesada tantas veces como fuera posible contra las paredes laterales de la cancha. Según Sahagún, el juego era un divertimento de la nobleza, que había perdido su anterior significado religioso.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro IX: de los mercaderes

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro IX se trata de comerciantes, funcionarios encargados del oro y las piedras preciosas, y del trabajo en plumas. Los pochteca (comerciantes) eran un grupo importante en la sociedad azteca. Emprendían largos viajes en busca de mercancías y productos preciosos, y eran valorados por la información que reunían en las tierras que visitaban, que los aztecas a menudo utilizaban para planificar las guerras de conquista. En Mesoamérica no se conocían los animales de carga ni la rueda, por lo que las mercancías eran llevadas a pie por los tlameme (cargadores), que colocaban su carga en una cacaxtli (estructura de madera), sostenida por una cuerda que rodeaba los hombros y la frente del cargador. El folio 316, reverso, tiene una ilustración que muestra a los cargadores con sus cargas. El Arte plumario era una de las artes menores que se practicaban en la Mesoamérica precolombina. Los productos del arte plumario estaban reservados para la élite azteca (el rey, los nobles, los sacerdotes y los guerreros), que usaban elementos como capas, abanicos y tocados principalmente en las ceremonias. El folio 370, reverso, tiene una ilustración que muestra a artesanos trabajando en un tocado. En el Libro IX también se habla del fumar, práctica que los mesoamericanos hacían durante los banquetes y las ceremonias religiosas, con dos pipas llenas de hierbas y pastos o con puros hechos de hojas de tabaco enrolladas. La práctica de fumar está representada en el folio 336, reverso.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro XI: de las cosas naturales

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El libro XI, el más largo del códice, es un tratado de historia natural. Siguiendo la división tradicional de conocimiento común en muchas obras enciclopédicas europeas, el Códice Florentino trata sobre «todo lo divino (o más bien idólatra), humano y natural de Nueva España». Por lo tanto, después haber hablado de seres superiores y de seres humanos, Sahagún examina los animales, las plantas y todos los tipos de minerales. Para el análisis de las hierbas medicinales y los minerales, Sahagún se basó en el conocimiento de los médicos indígenas, y creó lo que el erudito Miguel León-Portilla ha llamado una especie de farmacología prehispánica. El análisis de los animales se basa en leyendas aztecas sobre varios animales, tanto reales como míticos. El libro es una fuente de especial importancia para comprender cómo los mesoamericanos usaban los recursos naturales antes de la llegada de los europeos. Muchos animales criados en Europa, como vacas, cerdos, pollos y caballos, eran desconocidos para los pueblos mesoamericanos. En su lugar, criaban conejos, xoloitzcuintle (una raza de perro sin pelo), aves y, en particular, pavos. Complementaban su dieta con jabalíes, ciervos, tapires, aves, ranas, hormigas, grillos y serpientes. Se cazaban otros animales principalmente por su piel, como el jaguar y otros felinos, o por sus plumas. El Libro XI contiene numerosas ilustraciones de animales, incluidos mamíferos (el jaguar y el armadillo), aves, reptiles, anfibios, peces e insectos.

Historia general de las cosas de Nueva España por el fray Bernardino de Sahagún: el Códice Florentino. Libro III: del principio que tuvieron los dioses

Historia general de las cosas de Nueva España es una obra enciclopédica sobre la gente y la cultura del centro de México compilada por el fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), un misionero franciscano que llegó a México en 1529, ocho años después de que Hernán Cortés finalizara la conquista española. El manuscrito, al que comúnmente se llama Códice Florentino, consta de 12 libros dedicados a diferentes temas. El Libro III trata sobre el origen de los dioses, en particular de Tezcatlipoca y Quetzalcóatl, e incluye apéndices sobre la vida después de la muerte y la educación. La religión azteca estaba impregnada de historias sobre el nacimiento, la muerte y el regreso a la vida de los dioses. Este eterno proceso de regeneración se reflejaba en las ceremonias que implicaban el sacrificio de humanos y de otro tipo, así como en la arquitectura de Tenochtitlán. El Templo Mayor (Gran Pirámide) estaba dedicado a Huitzilopochtli y Tláloc y tenía santuarios separados para cada uno de estos dioses. Esta construcción dual tuvo una gran importancia en cosmología mesoamericana, ya que simbolizaba las dos montañas sagradas: Tonacatépetl (la colina del sustento), y Coatepec (la colina de la serpiente). El santuario dedicado a Tláloc, el dios de la lluvia, representaba la montaña que guarbaba el maíz y otras cosas que Quetzalcóatl robaba a los dioses para dar a la humanidad. El santuario dedicado a Huitzilopochtli, el dios de la guerra y del Sol, representaba la montaña en la que él nació, ya adulto y vestido como un guerrero: su madre Coatlicue lo engendró cuando una bola de plumas entró en su vientre y la fecundó. En la montaña, el dios derrotó a su hermana Coyolxauhqui (la diosa de la Luna) y a sus 400 hermanos que estaban celosos de su nacimiento. Cuando murieron, pasaron a formar la Vía Láctea. Entre las ilustraciones dignas de mención en el Libro III se encuentra, en el folio 232, verso, en el apéndice sobre la educación, la representación de padres que llevan a sus hijos a la escuela. Los nobles enviaban a sus hijos al calmécac (fila de casas), una escuela sumamente estricta que estaba reservada para la élite, en donde recibían instrucciones sobre cómo llegar a ser «los que mandan, los jefes, los senadores y los nobles,… los que tienen puestos militares».