Diálogos de los dioses

Este manuscrito contiene la versión en latín de Livio Guidolotto (también conocido como Guidalotto o Guidalotti) de diez de los diálogos de Luciano, un retórico y satírico del siglo II que escribía en griego. Livio, un estudioso de los clásicos proveniente de Urbino, fue el asistente apostólico del papa León X, a quien le dedicó su traducción en una carta introductoria de 1518 («Romae, Idibus maii MDXVIII», folio 150 verso). León murió en el año 1521 y, por ello, convierte ese año en la última fecha de publicación probable. El emblema de Giovanni de Médici, tal como era antes de ser Papa (el haz acompañado por la letra «N» y el lema «Suave»), forma parte de la decoración del códice. El escudo de armas de los Médici también está presente, coronado por la insignia papal y el símbolo de los Médici: un anillo con un diamante con una pluma blanca, verde y roja y el lema «Semper». Los mismos emblemas se encuentran en un grupo de códices en la Biblioteca Laurenciana de Florencia, los cuales probablemente fueron encargados por León X. El bibliotecario Luigi De Angelis fue el responsable de la publicación del texto del manuscrito en Siena, en 1823. De Angelis elogió la elegancia de las iluminaciones, con especial referencia a la imagen en la dedicatoria inicial, que se cree representa la efigie de Luciano, y sugirió que podría ser atribuida a Rafael. Un revisor de la edición de De Angelis se planteó la hipótesis de que la dedicatoria de los diálogos cáusticos de esta edición por parte de Livio Guidolotto al Papa no fue aceptada. Como resultado, la obra permaneció sin publicar durante un tiempo muy largo. Se sabe que el manuscrito estuvo en la colección del erudito sienés Uberto Benvoglienti a principios del siglo XVIII. Más tarde fue legado a la Biblioteca Municipal Degli Intronati de Siena. El manuscrito está encuadernado en un códice compuesto que reúne cinco manuscritos de diferentes épocas (desde finales del siglo XIII hasta circa 1521) y procedencia, y que además son diferentes en diseño, estilo gráfico y formato.

Obras menores de Dante Alighieri

Este pequeño manuscrito en escritura renacentista, que data de finales del siglo XV, contiene poemas de las Rime (Rimas) del gran poeta italiano Dante Alighieri (1265-1321). Se las llama obras menores del Dante y se las distingue de Vita nuova (Vida nueva), su libro de sonetos que relatan su temprano amor por Beatriz, así como de su abarcativa obra alegórica: La divina commedia (La divina comedia). En la portada hay una nota del siglo XV, ahora casi totalmente borrada, que dice: «Di Cosimo de' Medici e degli Amici» (Perteneciente a Cosme de Médici y a sus amigos). El manuscrito está encuadernado en un códice compuesto que reúne cinco manuscritos de diferentes épocas (desde finales del siglo XIII hasta circa 1521) y procedencia, y que además son diferentes en diseño, estilo gráfico y formato.

Colección de discursos y epístolas en latín de los humanistas del Renacimiento

Este manuscrito, que data de finales del siglo XV, antiguamente perteneció al sienés Alessandro Tegliacci, como se indica en una nota en la página inicial escrita por un propietario posterior desconocido: «Dedit mihi Alex(ande)r Tegliaccius die(?) 8 decembris 1581 atque sua humanitate donavit» (Alessandro Tegliacci me ofreció amablemente este obsequio el 8 de diciembre de 1581) La decoración en la misma hoja lleva el escudo de armas de la familia Tegliacci. Tal vez se puede identificar a Alessandro como el erudito a quien Cosme II llamó para ser profesor de humanidades del Studio (universidad) de Siena en 1609. El manuscrito se compone de una colección de discursos y epístolas en latín de varios humanistas del Renacimiento: Oratio ad pontificem Nicolaum V de Giannozzo Manetti (folios 49–58 reverso); otras oraciones dirigidas a un mismo beneficiario de Poggio Bracciolini (folios 58 verso – 66 verso) y Francesco Micheli del Padovano (folios 66 verso –71 verso); Oratiuncula ad Martinum V de Leonardo Bruni; y Florentinorum epistula ad imperatorem Federicum III y Florentinorum epistula ad Concilium Basiliense (folios 74 reverso –79 verso). El manuscrito está encuadernado en un códice compuesto que reúne cinco manuscritos de diferentes épocas (desde finales del siglo XIII hasta circa 1521) y procedencia, y que además son diferentes en diseño, estilo gráfico y formato.

Tratado sobre la creación del mundo

Este manuscrito, que contiene un Tractatus de creatione mundi (Tratado sobre la creación del mundo) del Libro del Génesis, seguido de una narración de la Pasión de Cristo (folios 99 reverso – 128 verso), es uno de los ejemplos más significativos de la iluminación de Siena de finales del siglo XIII. Las imágenes, en parte dibujos en acuarela y en parte iluminaciones propiamente dichas, fueron realizadas por un artista sienés extremadamente sofisticado y muy influenciado por miniaturistas transalpinos, quien estuvo en actividad desde alrededor de 1290 hasta la década siguiente. Las ilustraciones, dibujadas por una mano rápida y precisa, se destacan por su estilo de sorprendente delicadeza, inusual en la producción de Siena de la época, y por una calidad igualada por la espontaneidad de la narración y una caligrafía extraordinariamente fluida. Los detalles del paisaje hacen uso notable del ilusionismo espacial, un signo del conocimiento del artista acerca de las innovaciones del pintor sienés Duccio di Buoninsegna (circa 1255-circa 1319). Los eruditos han propuesto diferentes teorías sobre la identidad del artista, conocido como el Maestro del Tractatus de Creatione Mundi, quien creó la serie de iluminaciones que ilustran episodios de la Creación y la vida de Adán y Eva. El historiador de arte Luciano Bellosi ha sugerido que son de Guido di Graziano, creador de la tableta Biccherna de 1280, ahora en los archivos estatales de Siena. Bellosi le atribuye a Guido un número considerable de obras, entre las que se encuentra el dosel de San Pedro, en la Pinacoteca Nacional de Siena, que tienen un estilo muy acorde con las ilustraciones de este manuscrito. Ada Labriola, por su parte, sostiene que el miniaturista anónimo era algo más joven que Guido y entrenado probablemente en su taller. Basa esta conclusión en el estilo narrativo más moderno y en el hecho de que el artista claramente estaba al tanto de las innovaciones de Duccio y del pintor florentino Cimabue (circa 1240-1302). Labriola también determina que el miniaturista es diferente, aunque muy similar, del que creó una Crucifixión con Virgen y San Juan y de una inicial iluminada (folios 99, reverso y verso) que decora el Passio Iesu Christi composita ex quattuor evangelistis (Maestro del Duecento del Legendario Dominicano). El manuscrito está encuadernado en un códice compuesto que reúne cinco manuscritos de diferentes épocas (desde finales del siglo XIII hasta circa 1521) y procedencia, y que además son diferentes en diseño, estilo gráfico y formato.

La derrota de Montaperti

Este manuscrito es un relato ilustrado de los acontecimientos relacionados con la famosa Batalla de Montaperti del 4 de septiembre de 1260, que menciona Dante en La divina comedia. La batalla tuvo como resultado la victoria de la facción armada de los gibelinos, que apoyaban al emperador del Sacro Imperio Romano y estaban dirigidos por Siena, sobre los güelfos, que apoyaban al Papa y estaban dirigidos por Florencia. El manuscrito fue escrito e ilustrado por Niccolò di Giovanni di Francesco di Ventura da Siena, quien lo firmó y declaró que completó el texto el 1 de diciembre de 1442, y las ilustraciones al año siguiente. Poco se sabe acerca de Niccolò aparte de su nombre, que aparece registrado por primera vez en septiembre de 1402. Apareció en la lista de los miembros del gremio de pintores en 1428 y murió el 1 de abril 1464. Hay acuerdo general en que el texto es el resultado de una elaboración del mito de Montaperti, que data de por lo menos un siglo antes, y que fue copiado de uno o más relatos anteriores, tal vez con inserciones de nuevos hechos e información obtenida de fuentes secundarias. Aunque las ilustraciones tenían rasgos estilísticos del siglo XIV, es muy probable que fueran reproducciones de modelos más antiguos. En ausencia de registros contemporáneos de la época de la batalla, este relato muy popular representa una preciada fuente histórica, gracias a su aparente precisión y a la riqueza de sus ilustraciones. El manuscrito perteneció al prior general carmelita, Giovanni Battista Caffardi. Fue trasladado desde su ubicación original en el convento de San Niccolò en Siena hacia la Biblioteca Municipal Degli Intronati de Siena en el siglo XVIII por orden del gran duque Pietro Leopoldo de Toscana.

Antifonario

Este antifonario (un libro que contiene las partes corales del Santo Oficio) fue trasladado a la Biblioteca Municipal degli Intronati di Siena en 1811 de su lugar de origen, el monasterio agustino de San Salvatore en Lecceto, cerca de Siena. En virtud de su específica función litúrgica, el antifonario, diseñado para el uso de la comunidad monástica, abarca tanto los servicios diurnos como nocturnos Fue iluminado en 1442, como parte de un amplio programa artístico del monasterio promovido por los priores Bartolomeo Tolomei y Girolamo Buonsignori. Una bula del Papa Eugenio IV de 1446 concedió a Lecceto la independencia del vicario general agustino y lo colocó a la cabeza de una vasta red de monasterios. Las peculiaridades de la iconografía del manuscrito, estrechamente relacionadas con el contenido litúrgico, denotan un objetivo visual específico, especialmente pensado para la comunidad de Lecceto. El pintor sienés Giovanni di Paolo ha sido identificado de forma definitiva como el responsable de completar la mayor parte de las iluminaciones de la obra. En su mayoría, son iniciales historiadas (decoradas con personas, animales o escenas), aunque también incluyen una representación del «Triunfo de la muerte» colocada al comienzo del servicio para los muertos (folio 162 reverso). En este manuscrito, el artista lleva al máximo su extraordinaria capacidad de plasmar escenas narrativas con sorprendente originalidad. Las otras ilustraciones (cinco iniciales, de las cuales cuatro están historiadas con un tema mariano y una está decorada) pertenecen a un autor diferente, tanto en técnica como en estilo y son la obra de un maestro anónimo de increíble habilidad. Hay diversas teorías sobre el origen de este maestro: se cree que perteneció a la escuela de Siena (se ha sugerido el nombre de Priamo della Quercia y también el de Domenico di Bartolo), a la escuela de Umbría o a la escuela del valle del Po.

Atlas de Joan Martines

Este atlas manuscrito de Joan Martines, cosmógrafo del rey Felipe II de España, fechado en 1587, representa la combinación de dos escuelas cartográficas que existían al momento de su creación. La más antigua era la escuela tradicional de Mallorca, especializada en mapas portuláneos decorativos que por esa época eran obsoletas con respecto a la información geográfica que transmitían. La más reciente era la escuela cartográfica de los Países Bajos, que aplicaba los principios del Renacimiento y utilizaba diferentes formas de representación cartográfica, sobre la base de nuevos conceptos en astronomía, matemática y geografía, para producir mapas que contenían más información que los portuláneos tradicionales. El atlas consta de 19 mapas, cada uno en dos páginas, con los dibujos que ocupan casi la longitud de las páginas y están enmarcados por ribetes de colores diferentes. Los topónimos están en letra gótica, en tinta roja y negra, y en pequeñas mayúsculas romanas. Hay seis cartas náuticas, 11 mapas regionales y dos mapas del mundo, todos lujosamente iluminados a la aguada, con áreas de oro y plata. La mayoría de los mapas tienen una gran rosa de los vientos que indica 16 o 32 direcciones, y algunos de los mapas muestran barcos que navegan los mares.

Mapa de la Ciudad y la Bahía de Cartagena de Indias

Esta mapa manuscrito, coloreado a mano en pluma y tinta, fue dibujado por Antonio de Ulloa (1716-1795) en 1735, basado en un mapa anterior de Juan de Herrera que databa de alrededor de 1721. Se muestra con gran detalle la bahía de Cartagena de Indias y el área costera adyacente de la actual ciudad de Cartagena, Colombia. El territorio era entonces parte del Virreinato de la Nueva Granada en el Imperio español. El mapa está orientado por una rosa de los vientos con el Norte apuntando hacia la izquierda. La longitud se establece en relación con el Real Observatorio Astronómico de Tenerife en las islas Canarias. Los sondeos y las líneas punteadas indican la profundidad del fondo del mar para la navegación. También se muestran caminos y bosques. El título, el autor y la escala del mapa se indican en la parte superior derecha, sobre un pedestal flanqueado por figuras de indios. Ulloa era un oficial naval español, que en 1735 fue nombrado miembro de la expedición científica al Perú, organizada por la Academia Francesa de Ciencias. Pasó casi una década en Sudamérica con la expedición. Ulloa estaba en camino de regreso a España en 1745, cuando el barco en el que viajaba fue capturado por los británicos. Fue llevado como prisionero a Inglaterra, donde pasó varios años. Se ganó el respeto y la amistad de muchos líderes científicos ingleses y fue nombrado miembro de la Real Sociedad de Londres. Finalmente se le permitió regresar a España y en 1784 publicó Relación histórica del viaje á la América Meridional, una descripción detallada de las personas, la geografía y la historia natural de Sudamérica sobre la base de su investigación en el continente. Este mapa puede haber sido el original del que aparece en el libro de Ulloa, Relación. El célebre cartógrafo español Tomás López (1730-1802) también utilizó el mapa de Ulloa para su posterior carta de la bahía y de la ciudad de Cartagena.

Vista superior del Castillo del Morro situado en la desembocadura de la bahía de La Habana

Este mapa manuscrito del siglo XVIII muestra el plano del Castillo del Morro, situado en la entrada de la bahía de La Habana, Cuba. Los españoles comenzaron la construcción de la fortaleza en 1585. El ingeniero militar italiano Battista Antonelli (1547-1616) fue el encargado de diseñar las fortificaciones. La estructura fue originalmente concebida como una pequeña fortaleza rodeada por un foso seco, pero se amplió y reconstruyó en varias ocasiones y se convirtió en una gran fortaleza de mucha importancia estratégica para la isla. El mapa está orientado con el Norte a la izquierda e inclinado hacia arriba en un ángulo agudo. En el lado derecho están el título y una «Explicación» que indica, a través de un código numérico, los bastiones, los puentes, las cisternas y las baterías de la fortaleza, con una breve descripción de algunas de estas características. El mapa está dibujado en pluma sobre papel, con dibujos a escala en tinta negra y el fondo en gris, rosa, verde y naranja sepia.

Una carta hidrográfica y corográfica de las islas Filipinas

Este magnífico mapa del archipiélago filipino, dibujado por el padre jesuita Pedro Murillo Velarde (1696-1753) y publicado en Manila en 1734, es primero y más importante mapa científico de Filipinas. Las Filipinas se encontraban en ese momento en una parte vital del Imperio español, y el mapa muestra las rutas marítimas desde Manila hasta España y Nueva España (México y otros territorios españoles en el Nuevo Mundo), con leyendas. En el margen superior hay una gran orla con el título del mapa, coronado por el escudo real español, flanqueado a cada lado por un ángel con una trompeta, desde las que se despliega una inscripción. El mapa no solo es de gran interés desde el punto de vista geográfico, sino también como un documento etnográfico. Está flanqueado por doce grabados, seis a cada lado, ocho de los cuales representan a los distintos grupos étnicos que vivían en el archipiélago y cuatro de los cuales son descripciones cartográficas de determinadas ciudades o islas. Según las leyendas, los grabados de la izquierda muestran: sangleyes (filipinos chinos) o chinos; cafres (un término despectivo para los no musulmanes), un camarín (de la región de Manila), y un lascar (del subcontinente indio, un término raj británico); mestizos, un mardica (de extracción portuguesa); un japonés; y dos mapas locales: uno de Samboagan (una ciudad en Mindanao) y el otro del puerto de Cavite. En el lado derecho hay: varias personas en traje típico; tres hombres sentados (un armenio, un mogol, y un malabar, de una ciudad textil india); una escena urbana con diversos pueblos; una escena rural con representaciones de animales domésticos y salvajes; un mapa de la isla de Guajan (es decir, Guam) y un mapa de Manila.