19 de enero de 2012

Obras de Galileo Galilei, Parte 1, Volumen 16, Registros

Galileo Galilei (1564–1642), además de ser un importante científico y matemático, fue un consumado fabricante de instrumentos, quien en 1597 inventó una brújula militar para ayudar en bombardeos de artillería y otras actividades militares. Cuando ocupaba la Cátedra de matemática en la Universidad de Padua, Galileo estableció un taller donde, asistido por el mecánico Marcantonio Mazzoleni, construyó instrumentos de precisión, sobre todo brújulas, que luego vendió para complementar su estipendio de la Universidad. Este documento contiene la lista de cuentas del taller. Están registrados los débitos y créditos de la tienda, junto con breves notas y comentarios, todos escritos a mano por Galileo.

Obras de Galileo Galilei, Parte 4: Obras sobre astronomía, es decir, todo lo que tiene relación con el sistema copernicano y el proyecto sobre longitudes, Volumen 1, Astronomía

Este códice contiene importantes manuscritos en los que Galileo Galilei (1564–1642) defendía la teoría copernicana de que la Tierra se mueve alrededor del sol, que él había confirmado mediante la observación con el telescopio que había diseñado, que ofrecía una ampliación considerablemente mejorada en comparación con los telescopios más viejos. Los principales documentos del volumen son cartas, que datan de 1614-15, a su amigo y alumno Benedetto Castelli, el sacerdote jesuita Piero Dini y a la gran duquesa de Toscana, Cristina de Lorena. En cada una de estas cartas, Galileo analizaba la relación entre la teoría científica y la Biblia. Argumentaba que ni la Biblia ni la naturaleza podían hablar falsamente, pero que los teólogos no debían interferir en cuestiones puramente científicas. En su carta a Castelli, Galileo demostró su actitud frente a las escrituras, argumentando que la Biblia no pretendía ser una descripción exacta de la realidad, sino que fue concebida como enseñanza moral. También sostenía que los textos antiguos de la Biblia atribuyeron muchas características antropomórficas a la divinidad. Partiendo desde esta base, Galileo argumentó que el famoso pasaje de la Biblia en el que Joshua pidió a Dios detener el sol con el fin de prolongar el día representaba una metáfora, en lugar de una verdad literal.

Obras de Galileo Galilei, Parte 1, Volumen 13, Correspondencia familiar: cartas de mujeres a Galileo Galilei

Este códice contiene cartas para el científico, filósofo y matemático italiano Galileo Galilei (1564–1642), incluyendo las cartas de su hija, Virginia, una monja en el convento de San Mateo en Arcetri, que había tomado el nombre de hermana Maria Celeste. Desde 1623 a 1633, Virginia fielmente escribió a su padre y sus cartas son un testimonio conmovedor de amor filial. En 1633, Galileo fue declarado culpable de herejía por apoyar la visión copernicana de que la Tierra se mueve alrededor del sol y fue condenado a cadena perpetua. Su sentencia fue conmutada a arresto domiciliario durante toda su vida, y en 1634 fue enviado a su villa de Arcetri, donde podría estar cerca de Virginia. Por entonces estaba enfermo y ya casi no veía. Virginia cuidó de él, pero ella murió pocos meses después de su llegada a Arcetri. Durante algún tiempo perdió todo interés por la vida, pero finalmente volvió a su trabajo, completó su último libro, Discorsi e dimostrazioni matematiche, intorno a due nuove scienze (Discursos y demostraciones matemáticas sobre dos nuevas ciencias), en 1638.

20 de enero de 2012

Tanganica: once años en África Central

Este libro es un relato de la Misión a África Central de 1877–1888 a Ujiji realizado por Edward C. Hore, un capitán de navío británico que fue uno de los seis miembros originales de la misión. En 1876-1877 la Sociedad Misionera de Londres decidió establecer la misión, que partió de Zanzíbar a Ujiji el 21 de julio de 1877. Ujiji es una ciudad en la parte oriental de la actual Tanzania y también la designación para la región circundante, definida por Hore como «un gran territorio tribal, limitado al oeste y sur por el lago Tanganica, al norte por Urundi y al este por Uhha y el río Ruiche y ocupa un espacio en la barrera montañosa del lago, así como una parte del campo elevada». Después de un viaje muy difícil a través de África Central en carros tirados por bueyes, el grupo finalmente llegó a su destino el 23 de agosto de 1878. Además de un relato del trabajo de la misión, el libro contiene gran cantidad de información acerca de la geografía, la geología, la hidrología y la flora y fauna de la región. Hore, un observador agudo y comprensivo de los pueblos que encontró, señaló que las tribus africanas estaban todas, «por disposición providencial, una ley de la selección natural o alguna otra poderosa influencia», excepcionalmente bien adaptadas a sus entornos.

Diccionario italiano y georgiano

Publicado en Roma en 1629, este diccionario italiano-georgiano fue el primer libro impreso en georgiano utilizando un tipo móvil. El diccionario fue compilado por el italiano, Stefano Paolini, con la ayuda de Niceforo Irbachi Giorgiano, el embajador georgiano en Roma. Contiene 3084 palabras, impresas en tres columnas: palabras georgianas sobre la columna izquierda; transliteraciones italianas (con acentos marcados) en la columna del medio; y una explicación del significado de cada palabra, en italiano, en la columna derecha. El alfabeto georgiano y los equivalentes en latín de cada una de sus letras aparecen en las páginas 1–2. El diccionario fue publicado por la Sagrada Congregación para la Propagación, que se estableció en Roma a principios del siglo XVII con el propósito propagar el catolicismo en los países no católicos. A partir de 1628, la congregación envió a misioneros a Georgia, y el diccionario fue diseñado específicamente para los misioneros que necesitaban aprender georgiano. El cristianismo comenzó su propagación en Georgia en los primeros siglos del primer milenio dC; la resultante Iglesia Ortodoxa Georgiana, fundada en el siglo cuarto dC, ha estado en comunión con las iglesias ortodoxas desde la primera década del siglo VII, pero nunca ha estado sujeta a la autoridad de la Iglesia Católica Romana.

En Uganda por Cristo: la historia de vida del reverendo Lic. John Samuel Callis, de la Sociedad Misionera Eclesiástica

En Uganda por Cristo es una biografía del reverendo John Samuel Callis (1870–1897), uno de los primeros misioneros cristianos de Uganda. Callis nació en Inglaterra y se graduó en el Saint Catharine’s College, en Cambridge. Conmovido por la muerte de su hermana mayor, decidió dedicar su vida a la iglesia. Después de estudiar teología y trabajar con los pobres en Londres, se ordenó como sacerdote anglicano el 28 de mayo de 1893. Se desempeñó tres años como coadjutor fuera de Londres y luego se ofreció a la Sociedad Misionera Eclesiástica para la misión de Uganda. Partió hacia África el 3 de septiembre de 1896, y llegó a Frere Town (cerca de la actual Mombasa, Kenia) el 1 de octubre. Después de un viaje de 11 semanas hacia el interior, Callis llegó a Mengo, cerca de Kampala. Luego pasó a servir en Toro, a 200 millas hacia el interior: en ese momento era la misión de la Sociedad Misionera Eclesiástica más alejada de la costa. El libro narra el trabajo de Callis y su amistad con David (Daudi) Kasagama de Toro, que reinó como omukama (rey) Kyebambe VI desde 1891 hasta su muerte en 1928, y que se convirtió al cristianismo en marzo de 1896. Después de sólo tres meses en Uganda, sin embargo, Callis contrajo una fiebre y murió el 24 de abril de 1897. El libro incluye fotografías e información sobre los batoro, la gente que habla bantú de Toro, uno de los cuatro reinos tradicionales ubicados en el territorio de la actual Uganda.