Obras de Galileo Galilei, Parte 1, Volumen 13, Correspondencia familiar: cartas de mujeres a Galileo Galilei

Este códice contiene cartas para el científico, filósofo y matemático italiano Galileo Galilei (1564–1642), incluyendo las cartas de su hija, Virginia, una monja en el convento de San Mateo en Arcetri, que había tomado el nombre de hermana Maria Celeste. Desde 1623 a 1633, Virginia fielmente escribió a su padre y sus cartas son un testimonio conmovedor de amor filial. En 1633, Galileo fue declarado culpable de herejía por apoyar la visión copernicana de que la Tierra se mueve alrededor del sol y fue condenado a cadena perpetua. Su sentencia fue conmutada a arresto domiciliario durante toda su vida, y en 1634 fue enviado a su villa de Arcetri, donde podría estar cerca de Virginia. Por entonces estaba enfermo y ya casi no veía. Virginia cuidó de él, pero ella murió pocos meses después de su llegada a Arcetri. Durante algún tiempo perdió todo interés por la vida, pero finalmente volvió a su trabajo, completó su último libro, Discorsi e dimostrazioni matematiche, intorno a due nuove scienze (Discursos y demostraciones matemáticas sobre dos nuevas ciencias), en 1638.

Obras de Galileo Galilei, Parte 4: Obras sobre astronomía, es decir, todo lo que tiene relación con el sistema copernicano y el proyecto sobre longitudes, Volumen 1, Astronomía

Este códice contiene importantes manuscritos en los que Galileo Galilei (1564–1642) defendía la teoría copernicana de que la Tierra se mueve alrededor del sol, que él había confirmado mediante la observación con el telescopio que había diseñado, que ofrecía una ampliación considerablemente mejorada en comparación con los telescopios más viejos. Los principales documentos del volumen son cartas, que datan de 1614-15, a su amigo y alumno Benedetto Castelli, el sacerdote jesuita Piero Dini y a la gran duquesa de Toscana, Cristina de Lorena. En cada una de estas cartas, Galileo analizaba la relación entre la teoría científica y la Biblia. Argumentaba que ni la Biblia ni la naturaleza podían hablar falsamente, pero que los teólogos no debían interferir en cuestiones puramente científicas. En su carta a Castelli, Galileo demostró su actitud frente a las escrituras, argumentando que la Biblia no pretendía ser una descripción exacta de la realidad, sino que fue concebida como enseñanza moral. También sostenía que los textos antiguos de la Biblia atribuyeron muchas características antropomórficas a la divinidad. Partiendo desde esta base, Galileo argumentó que el famoso pasaje de la Biblia en el que Joshua pidió a Dios detener el sol con el fin de prolongar el día representaba una metáfora, en lugar de una verdad literal.

Obras de Galileo Galilei, Parte 1, Volumen 16, Registros

Galileo Galilei (1564–1642), además de ser un importante científico y matemático, fue un consumado fabricante de instrumentos, quien en 1597 inventó una brújula militar para ayudar en bombardeos de artillería y otras actividades militares. Cuando ocupaba la Cátedra de matemática en la Universidad de Padua, Galileo estableció un taller donde, asistido por el mecánico Marcantonio Mazzoleni, construyó instrumentos de precisión, sobre todo brújulas, que luego vendió para complementar su estipendio de la Universidad. Este documento contiene la lista de cuentas del taller. Están registrados los débitos y créditos de la tienda, junto con breves notas y comentarios, todos escritos a mano por Galileo.

Carta a Guillaume Budé, 4 de marzo de 1521

François Rabelais (ca. 1494-1553) fue un escritor renacentista francés recordado por su obra maestra cómica, Gargantúa y Pantagruel. Esta carta es el primer texto conocido de Rabelais. Fue escrito en 1521, cuando Rabelais era un joven monje en el monasterio franciscano de Fontenay-le-Comte, y profundamente inmerso en el estudio del griego y las humanidades. La carta está dirigida a Guillaume Budé, un clásico erudito a quien Rabelais admiraba. Con la intención de atraer la atención de Budé y de obtener su aliento, la carta emplea temas convencionales del humanismo clásico. Rabelais dejó el claustro en 1530, estudió y practicó medicina más tarde, y publicó la primera parte de Gargantúa y Pantagruel en 1532. El libro es la historia de dos gigantes, Gargantúa y su hijo Pantagruel, y sus muchas aventuras, que Rabelais utilizó para satirizar la jerarquía eclesiástica, los abogados, las escuelas y las universidades, los filósofos, y otros aspectos de la sociedad en la que vivía.