11 de agosto de 2011

Comentario sobre el Cantar de los Cantares, carta sobre el alma, carta sobre el ascetismo y la vida monástica

Este manuscrito del siglo XIV es una colección de traducciones al árabe. Al comienzo está el Comentario sobre el Cantar de los Cantares, originalmente en griego, por Gregorio de Nisa (fallecido en 394), hermano de Basilio el Grande y, junto con él y Gregorio Nacianceno, uno de los tres llamados Padres de Capadocia. Luego, sigue una de las muchas piezas de filosofía en árabe, atribuidas a Hermes el Sabio, Una carta sobre el alma. El manuscrito termina con una carta de Isaac de Nínive (activo, finales del siglo VII) sobre el ascetismo y el monasticismo, escrito en un principio en siríaco. La obra de Isaac se convirtió en una gran influencia, no sólo entre los lectores de siríaco y árabe sino entre los griegos y, con el tiempo, los de las traducciones georgianas y eslavas.

Monumentos antiguos del valle del Misisipi

A comienzos del siglo XIX, cuando las caravanas recorrían los valles de Ohio y Misisipi, los colonos se encontraron con un gran número de terraplenes abandonados que atribuyeron a una raza desaparecida de sofisticados constructores de montículos. Al dar lugar a preguntas, a menudo muy cargadas sobre los orígenes humanos, los montículos y los artefactos que se encontraron adentro, se convirtieron en el foco de los primeros esfuerzos de los Estados Unidos hacia una ciencia de la arqueología. Monumentos antiguos del valle del Misisipi (1848) fue la primera obra importante en la disciplina incipiente, así como la primera publicación del recién creado Instituto Smithsoniano. Todavía es hoy tanto un documento clave en la historia de la arqueología estadounidense como la principal fuente de información sobre cientos de montículos y terraplenes en el este de los Estados Unidos, la mayoría hoy desaparecidos. Si bien adhieren a la suposición popular de que los constructores no podrían haber sido los ancestros de los grupos supuestamente salvajes de nativos americanos que todavía vivían en la región, los autores usaron estándares de alta calidad científica para su tiempo. Su trabajo proporciona información sobre algunos de los aspectos conceptuales, metodológicos y técnicos que los arqueólogos aún enfrentan. El libro contiene numerosos mapas, láminas y grabados.

Zhong Kui, pintada por Sesshu

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Isoda Koryūsai, quien prosperó entre 1764 y 1788, contribuyó de forma significativa al desarrollo de nishiki-e (grabados a color) que Suzuki Harunobu había introducido alrededor del año 1765. Aunque se lo conoce por susbijin-ga (pinturas de mujeres hermosas), aquí representa a Shōki, una diosa taoísta y cazadora de demonios, cuya historia es popular tanto en China como en Japón. Koryūsai produjo esta obra poco después de haber recibido reconocimiento oficial por medio del título religioso honorario de hokkyō en 1781. Menciona el título a la derecha de este grabado. Pocas obras existentes están firmadas de esta forma.

Ichikawa Ebizō como Takemura Sadanoshin

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. En este grabado de yakusha-e (pinturas de actores) de Tōshusai Sharaku, un actor famoso de kabuki desempeña el papel de un padre desafortunado que se suicida para restaurar el honor de su hija. La comisura de su boca expresa su determinación nefasta pero sus manos suplican por el perdón. Sharaku produjo grabados de actores con diseños radicales por apenas diez meses entre 1794 y 1795. Su identidad todavía es un misterio, ya que no hay registros que ofrezcan indicios sobre el resto de su vida. Gracias a las exageradas expresiones faciales y los atrevidos colores, presentes en esta imagen, Sharaku se caracterizaba por la representación honesta de sus modelos: revelaba la interacción entre el actor en su papel como personaje ficticio y como un individuo. Existe el consenso, si bien no confirmado, de que sus trabajos no fueron bien recibidos, ya que iba en contra de la convención del idealismo, y su producción de grabados nuevos tuvo un fin repentino.

Ciruelo de una casa rural

Junto con una nueva forma de arte, se desarrolló un nuevo estilo de poesía, menos formal, denominado haikai (sucesión de poemas) en las localidades de Kioto, Osaka y Edo del Japón del siglo XVII. El haikai también era una actividad social: se realizaban normalmente fiestas de sucesión de poemas en hogares o en restaurantes. Estas reuniones de poetas daban lugar a encargos privados de xilografías, denominadas surimono (tema grabado), que ilustraban los poemas representativos del círculo. El objetivo de ambos, por lo general, era distinguir el conocimiento de cierta «información privilegiada» por parte de una audiencia culta e instruida. Debido a que los surimono no eran concebidos para la venta sino como regalos, los artistas, grabadores e impresores los producían con extremo cuidado. Los productos finales se encuentran, en muchos casos, entre los más bellos ejemplos del arte de la xilografía. El texto poético de este grabado describe la atractiva fragancia de un ciruelo, la cual obliga al paseante a buscar la proveniencia de tal perfume. El autor es Toyohiro Utagawa (circa 1773-1829), artista, grabador e ilustrador de libros.

Versión actualizada de Hagoromo

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este grabado alegre de Ishikawa Toyonobu (1711-1785) representa una escena dentro del folclore del hagoromo (literalmente, «kimono de plumas» o atuendo celestial), en el cual un joven ayuda a una deidad del aire a recuperar su manto de un árbol. A cambio, él gana la oportunidad de presenciar su danza celestial. Pero la deidad se alza en el aire en medio de su danza y regresa a los cielos. Las líneas fluidas de la túnica que revelan su pierna es una característica típica del estilo adulto de bijin-ga (pinturas de mujeres hermosas) de Ishikawa Toyonobu. El bijin-ga capturaba las tendencias de belleza femenina al mostrar imágenes reales e idealizadas de cortesanas, figuras históricas, geishas (intérpretes de música y danza), cortesanas de menor reputación, personajes ficticios, meretrices conocidas y mujeres comunes.