11 de agosto de 2011

Una encantadora lucha de sumo

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. La lucha de sumo se convirtió en deporte profesional al comienzo del período Edo y, junto con el teatro kabuki, era un entretenimiento común en las zonas urbanas. El desarrollo de las sumo-e (pinturas de luchadores de sumo) coincidió con el aumento de prestigio del deporte, que llegó a su apogeo entre 1780 y 1800. Si bien la mayoría de las sumo-e mostraban a luchadores famosos cuando ingresaban al cuadrilátero, mientras estaban en la calle o en medio de una pelea, este grabado muestra a dos niños en un combate travieso y «encantador».

Corán bihari

Este folio contiene, a la derecha, los versículos 2 a 8 de Surat al-Kahf (La caverna) del Corán y, a la izquierda, los versículos 67 a 70 de Surat Bani Isra'il (Los hijos de Israel), también conocidos como Surat al-Isra' (El viaje nocturno). El texto está escrito en árabe y cuenta con una traducción al persa en tinta roja. Los bordes tienen un comentario en persa, escrito en tinta negra y en dirección diagonal en el margen. En el último margen a la derecha aparece una nota que hace referencia al sexto aleya (versículo) del Surat al-Kahf. El comentario profundiza sobre el significado del versículo. En este fragmento, solo se brinda un comentario en el margen. Otros Coranes biharis tienen márgenes dobles que contienen tanto un comentario como alternativas a la interpretación de ciertas palabras en el texto. A la derecha del folio se encuentra un pequeño índice escrito en diagonal, en negro, en la esquina inferior izquierda, utilizado para unir los folios en la secuencia correcta. Los marcadores de aleyas consisten en rosetas de ocho pétalos delineadas en negro, con un centro cuadrado dorado a la hoja y ocho puntos azules en sus bordes externos. El fragmento se realizó en una escritura conocida como bihari, una variante de naskh (cursiva), típica del norte de India después de la conquista de Timur (Tamerlán) y antes del establecimiento de la dinastía mogol. Esta clase de escritura se destaca por los elementos sublineales de las letras árabes, más gruesos en el centro y filosos como espadas en las puntas. El término «bihari» deriva de la provincia Bihar, al este de India, pero su deletreo alternativo (bahari) también puede hacer referencia al tamaño (bahar) del papel que se utilizaba para escribir los Coranes. En la mayoría de los que se escribieron en bihari se usaron colores anaranjados, rojos y azules vivos para los motivos iluminados, así como para el cuerpo principal del texto. Este fragmento repite los renglones de la siguiente forma: un renglón dorado, dos renglones negros, un renglón azul, dos renglones negros, un renglón dorado. Los Coranes en bihari a menudo incluyen una nota junto al título de cada capítulo en la cual se explica el valor y la cantidad de veces que se debería leer. Este fragmento también especifica la cantidad total de palabras y letras de cada capítulo.

Tugra del sultán Ahmed III

Esta tugra (emblema imperial) perteneció al sultán otomano Ahmed III y aparece en el verso de un fragmento compuesto de una sola hoja de un Corán Fal-i persa del período safávida del siglo XVI, utilizado para la adivinación por medio de letras elegidas al azar. Ahmed III gobernó entre 1115 y 1143 d. H. (1703-1730 d. C.), por lo que es probable que el Corán proviniera de la zona sudoeste de Irán y llegara a la biblioteca del Palacio de Topkapi en Estambul, en algún momento del siglo XVII. La fecha, bastante borrada, de 1111 (1700) en el verso apoya la hipótesis de que el Corán entró a Estambul con la llegada del siglo XVIII. La tugra servía como una forma de «ex libris» para el sultán, que probablemente ordenó y quitó ciertas áreas del recto (y pegó otras encima) para ocultar el verdadero propósito de la hoja, ya que la predicción por medio del Libro Sagrado era una práctica problemática en el islam. La tugra tiene una larga tradición como emblema caligráfico real en las culturas turcas. Desde los tiempos de los oguz, los selyúcidas y, en especial, los otomanos, era el blasón de un gobernante, que incluía su nombre y títulos, a veces de forma muy estilizada. Si bien en este caso figura como una especie de firma real, la tugra por lo general marcaba el comienzo de un decreto imperial o documentos reales, como escrituras de propiedad. También aparecía en edificios, monedas, paneles caligráficos y sellos postales. Simbolizaba una «marca noble» de posesión y, por lo tanto, reemplazaba a una impresión de sello, que otorgaba permiso o confería propiedad. La tugra se compone de una variedad de elementos estructurales que constituyen los nombres y títulos de un gobernante. El entrelazado adornado de los títulos dificulta identificar al gobernante en cuestión pero, en comparación con otras tugras existentes, en este caso se ha determinado el vínculo con Ahmed III.

Adivinación por el Corán

Esta única hoja de un Corán Fal-i muestra en dísticos (pareados) persas con rima los significados de fal (adivinación) por medio de la selección de letras al azar cuando se abre una página del Corán. Este folio se incluyó originalmente al final de un Corán persa safávida, justo después del último sura (capítulo), Surat al-Nas, y una oración de cierre en nombre del Profeta y su familia. El diseño del texto de adivinación, la escritura y la iluminación original que todavía perdura en el marco del texto son típicos ejemplos de los fals que se colocaban al final de los Coranes realizados en Shiraz o Qazvin en la segunda mitad del siglo XVI. Las bandas rectangulares pegadas en dos columnas verticales, como también la iluminación a lo largo del marco del texto, pueden ser una forma de censura por parte de los suníes otomanos, quizás a pedido del sultán Ahmed III (gobernante entre 1703 y 1730), cuya tugra (emblema real) aparece en el verso del folio. Las franjas pegadas en la columna vertical derecha esconden letras individuales del alfabeto, comenzando con lam (l) de la cual se extraía una adivinación poética. La predicción poética permanece, mientras que se han ocultado las letras en sí. Este fragmento debe de haber sido el tercer folio del texto original de adivinación. El título y las primeras dos páginas (con las letras desde alif a kaf) del fal no han perdurado. Si bien la adivinación por el Corán aparece en gran medida en el contexto safávida-chiita, los ejemplos de fals por medio del Corán también aparecen en las tradiciones artísticas suníes otomanas de finales del siglo XVI. La razón por la cual la predicción por el Corán se ha visto en gran medida como un fenómeno chiita es que se atribuye la práctica a 'Ali, el yerno del profeta Mahoma.

Versículos del Corán (9:33-36)

El recto de este fragmento contiene los versículos 33 y 34 del sura (capítulo) nueve del Corán, al-Tawbah (El arrepentimiento), también conocido como Surat al-Bara'ah (La inmunidad) por la primera palabra del sura. Esto se debe a que es el único sura al que no se le adjunta la basmala (En el nombre de Dios). Estos versículos tratan sobre la lucha que deben enfrentar los hombres contra los enemigos paganos y la defensa de su fe. En la esquina superior izquierda del folio, se encuentra un marcador de hizb (sección), que consiste en círculos concéntricos dorados y azules, remates azules en el perímetro y la palabra «hizb» escrita en el centro. El marcador de aleya (versículo) que aparece en el centro de la línea superior consiste en una flor con pétalos, delineada con tinta de color marrón oscuro, un centro rojo y rellena con dorado a la hoja. Las marcas diacríticas están en rojo y parece que se las hubiera agregado más adelante para facilitar la pronunciación y recitación. El verso de este fragmento contiene los versículos 34 a 36 del mismo sura, que hablan de la recompensa y el castigo, así como de la necesidad de luchar contra paganos. El texto está escrito en tinta de color marrón oscuro sobre un papel de tela de color beis claro. La escritura es masahif, que se utilizaba para copiar el Corán (y, a veces, también para copias de la Biblia). Es una versión más pequeña y menos rígida que muhaqqaq, con la cual se la confunde a menudo. Junto con las escrituras cursivas naskh y muhaqqaq, masahif es la más popular de todas las escrituras para el Corán. La disposición de cinco renglones por página es típica de Coranes realizados en Egipto Mameluco (1250-1517) en el siglo XV.

Versículos del Corán (44:56-59, 45:1-4)

Este fragmento del Corán contiene los últimos versículos (44: 56–59) del sura (capítulo) al-Dukhan (El humo). Su verso continúa con el comienzo del capítulo 45, al-Jathiyah (De rodillas). El tema del Surat al-Dukhan es cómo el orgullo y el poder terrenales se evaporan como humo frente a verdades espirituales y cómo los hombres conocerán el juicio de Dios en el más allá. Los versículos iniciales de al-Jathiyah hablan sobre las señales materiales de Dios en la tierra, como la presencia de humanos y animales. Debajo del título del capítulo en dorado, realizado en escritura cúfica pseudooriental, se encuentra la trascripción en cursiva del mismo título en escritura thuluth azul. Establece que el capítulo consta de 37 aleyas (versículos) y que se reveló en la Meca. La trascripción azul probablemente se añadió más adelante para aclarar el título en sura, más bien ilegible, así como para dar el número de versículos (aunque los números 30 y 7 se encuentran transpuestos en la trascripción). El primer versículo de al-Jathiyah, que aparece después de la basmala (En el nombre de Dios) inicial, solo contiene las letras ha (h) y mim (m), una combinación de letras dobles que aparece en el comienzo de los suras 40 a 46, todos con fecha del período mequí tardío. Estas letras aparecen en distintas combinaciones al principio de ciertos suras del Corán. Como se desconoce el significado exacto de cada letra o combinación de letras, se las denominan «las letras misteriosas», una apelación que sugiere que solo Dios conoce sus significados. El Corán está escrito en tinta de color marrón oscuro sobre un papel de tela de color beis claro. La escritura es masahif. Es más pequeña que muhaqqaq y se utilizaba, principalmente, para el copiado de Coranes. Las marcas diacríticas se realizaron con la misma tinta marrón mientras que tres comas invertidas (o vírgulas) pintadas de dorado representan los marcadores de versículos. La disposición de cinco renglones por página es típica de Coranes realizados en Egipto Mameluco (1250-1517) en el siglo XV.