11 de agosto de 2011

Pintura de Estados Unidos floreciente

Después de casi dos siglos de limitado contacto con los extranjeros, Japón estuvo cada vez más expuesto a la cultura occidental en la década de 1850, a medida que los nuevos acuerdos comerciales favorecían el intercambio cultural. La llegada de tecnología y costumbres desconocidas dieron lugar tanto a sentimientos de ansiedad como de asombro entre los japoneses, cuya curiosidad por el mundo externo se evidencia en las representaciones detalladas de personajes extranjeros que realizaban los artistas de ukiyo-e (pinturas del mundo flotante). Sus fuentes no sólo eran los testigos oculares, sino también las imágenes prestadas de materiales secundarios, como grabados en diarios y periódicos occidentales. Si bien el título de este grabado tríptico de Utagawa Hiroshige II menciona «Estados Unidos floreciente», la arquitectura reproducida se puede rastrear a un dibujo del castillo de Fredericksburg (cerca de Copenhague, Dinamarca) del 7 de marzo de 1860, publicado el 7 de marzo de 1860 en un número de Illustrated London News (Noticias ilustradas de Londres). Hiroshige II (circa 1842–1894) fue el discípulo e hijo adoptivo del gran maestro de paisajes, Utagawa Hiroshige (1797–1858).

El actor Ichikawa Danzō

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Shunshō (1726–1793) fue un artista destacado de la escuela Katsukawa, que enfatizaba el realismo por encima de retratos idealistas u oníricos de temas tradicionales de ukiyo-e. Ayudó a desarrollar los nishiki-e (grabados a todo color) en 1765, junto con el artista Suzuki Harunobu. En 1770, Shunshō revolucionó los grabados de actores al introducir los nigao-e, retratos de medio cuerpo con detalles de los rasgos faciales, en lugar de los convencionales de cuerpo entero. Este grabado, del actor Ichikawa Danzō, pertenece a la serie Ehon Butai Ōgi (Libro de ilustraciones de actores en abanicos), con la cual demostró este estilo por primera vez.

El actor Nakajima Kanzaemon

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Shunshō (1726–1793) fue un artista destacado de la escuela Katsukawa, que enfatizaba el realismo por encima de retratos idealistas u oníricos de temas tradicionales de ukiyo-e. Ayudó a desarrollar los nishiki-e (grabados a todo color) en 1765, junto con el artista Suzuki Harunobu. En 1770, Shunshō revolucionó los grabados de actores al introducir los nigao-e, retratos de medio cuerpo con detalles de los rasgos faciales, en lugar de los convencionales de cuerpo entero. Este grabado, del actor Nakajima Kanzaemon, pertenece a la serie Ehon Butai Ōgi (Libro de ilustraciones de actores en abanicos), con la cual demostró este estilo por primera vez.

Sunshū ejiri

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Katsushika Hokusai fue un artista y grabador xilográfico que contribuyó en gran medida a llevar las imágenes de paisajes del ukiyo-e a su pináculo junto con su rival, Utagawa Hiroshige. Sus paisajes eran más imaginativos que naturalistas y se expresaban con un estilo personal dinámico y una observación muy habilidosa de la escena. Esta imagen, que forma parte de la serie Fugaku Sanjūrokkei (36 vistas del monte Fuji), contrasta la majestuosa montaña con una fuerte ráfaga de viento que arrasa los kaishi (papel utilizado como pañuelos o para escribir poemas) y los sombreros de los viajeros agobiados.

La Superficie del agua de Misaka en Koshu

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Katsushika Hokusai fue un artista y grabador xilográfico que contribuyó en gran medida a llevar las imágenes de paisajes del ukiyo-e a su pináculo junto con su rival, Utagawa Hiroshige. Sus paisajes eran más imaginativos que naturalistas y se expresaban con un estilo personal dinámico y una observación muy habilidosa de la escena. Esta imagen forma parte de la serie Fugaku Sanjūrokkei (36 vistas del monte Fuji) y retrata, de manera ingeniosa, dos estaciones: aunque el paisaje real parece ser en verano, el reflejo en primer plano del monte Fuji, a la izquierda del lago, está coronado de nieve. Además, la vista panorámica de la cadena montañosa no concuerda con el reflejo del monte Fuji, que solo podría verse de este modo si se lo mirara desde del costado del lago.

Sanogawa Ichimatsu III en el papel de la cortesana Onnayo de Gion e Ichikawa Tomieimon en el papel de Kanisaka Tōma

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este grabado es una reproducción moderna de una obra anterior, de Tōshusai Sharaku, un artista que produjo grabados de actores con diseños radicales por apenas diez meses entre 1794 y 1795. Su identidad todavía es un misterio, ya que no hay registros que ofrezcan indicios sobre el resto de su vida. Sharaku se caracterizaba por la representación honesta de sus modelos: revelaba la interacción entre el actor en su papel como personaje ficticio y como un individuo. La base de esta imagen es una kabuki-kyōgen (comedia) popular. Los dos personajes, al parecer muy distintos, están conectados con maestría a través de la oposición, como se expresa en sus rasgos faciales, como la línea del rostro, los ojos y las cejas. La imagen resultante contrasta la actitud altiva y glamorosa de la cortesana Onnayo con la apariencia mezquina de su oponente, un personaje secundario en la obra.