La Muchacha Gyokkashi Eimo

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este nishiki-e (grabado a todo color) muestra a Gyokkashi Eimo, una muchacha con talento para la caligrafía, sentada junto con su instructora de caligrafía. Se encuentra en el formato pequeño normalizado que Torii Kiyonaga (1752–1815) prefería en su mediana edad. En este tiempo, produjo retratos realistas de la vida cotidiana en Edo. Su estilo franco se puede observar en los gestos naturales y la apariencia un poco desarreglada del kimono, un tanto suelto.

Tres actores

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este grabado presenta un actor masculino principal que sostiene un contenedor de sake o una tetera y dos onna-gata (actores masculinos de kabuki en roles femeninos) tocando el shamisen (laúd de tres cuerdas). Si bien Okumura Masanobu (1686-1764) comenzó su carrera como ilustrador de libros y escritor de ficción popular, más tarde experimentó con varios temas y técnicas de grabado, entre los que se encontraba urushi-e (pinturas en laca). Este era un estilo popular en la década de 1720, según el cual se aplicaba una capa de pegamento a ciertas áreas negras de una composición con el fin de darles una textura satinada. Masanobu incluyó el logo de calabaza de su editorial, Okumura-ya, en el extremo central inferior de esta imagen.

Toragaishi

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. El grabado es una página que pertenece a un álbum ilustrado, Alegoría de Ōiso y Gorō. Es uno de los primero ejemplos de sumizuri-e (grabados monocromáticos): las figuras están dispuestas en una composición simple y clara. Los personajes Tora de Ōiso y Gorō pertenecen a una popular crónica de guerra, Soga Monogatari (Historia de los hermanos Soga), en la cual los hermanos Soga intentan vengar la muerte de su padre. El romance trágico entre Tora y Jyūrō, el hermano mayor de Gorō, brinda profundidad emocional al relato.

El actor Ichikawa Danjūrō en el papel de Kudō Suketsune

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Los Yakusha-e (pinturas de actores) eran asequibles: podían costar un plato de fideos. Se consideraban artículos efímeros que debían venderse de inmediato como souvenires y disfrutarse por poco tiempo. Funcionaban para publicitar a los actores contemporáneos de kabuki, quienes se percibían como íconos culturales. Este grabado innovador de yakusha-e es de Shunjō, quien prosperó en los años 1780. Muestra el reflejo del actor Ichikawa Danjōrō en el espejo, vestido como Suketsune, un personaje de la obra kabuki Soga no Taimen (Reunión de los Soga). La obra se basa en una popular crónica de guerra situada en el siglo XII, en donde los hermanos Soga buscan vengar a su padre, que fue asesinado por Suketsune. Tradicionalmente, el actor de mayor reputación en el teatro desempeñaba el papel de Suketsune.

Cortesana

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Shunshō (1726–1793) fue un artista destacado de la escuela Katsukawa, que enfatizaba el realismo por encima de retratos idealistas u oníricos de temas tradicionales de ukiyo-e. Ayudó a desarrollar los nishiki-e (grabados a todo color) en 1765, junto con el artista Suzuki Harunobu. Este bijin-ga (pinturas de mujeres hermosas), que muestra una cortesana, es una obra poco común de Shunshō, quien principalmente produjo grabados de guerreros y luchadores de sumo durante este período. Se encuentra en formato de hashira-e (grabado alargado), con el fin de exhibirlo en columnas de edificios.

Cortesana mirando al terraplén de Nihon

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Bijin-ga (pinturas de mujeres hermosas) captura las tendencias de belleza femenina al mostrar imágenes reales e idealizadas de cortesanas, figuras históricas, geishas (intérpretes de música y danza), cortesanas de menor reputación, personajes ficticios, meretrices conocidas y mujeres comunes. En este grabado, que data de aproximadamente el año 1794, Toyokuni (1769-1825) presenta a una cortesana de pie, en un momento de su vida cotidiana, en lugar de enfatizar el evidente erotismo. Toyokuni fue un artista de ukiyo-e de amplio reconocimiento. Ayudó a establecer el nishiki-e (grabados a todo color) como forma de arte popular en Japón.

Una vista de Nakazu

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Utagawa Toyoharu (1735–1814) fue el fundador de la escuela de Utagawa, que fue de gran influencia en el siglo XIX. Estudió arte occidental y aplicó la técnica de perspectiva lineal al ukiyo-e, con lo cual mejoró el estilo que había utilizado Okumura Masanobu. Experimentó con distintos temas, desde actores de kabuki hasta paisajes europeos, pero sus imágenes en general se caracterizan por una cierta suavidad y calidez, delineadas con pinceladas fluidas. Este grabado que data del 1772 o 1773 muestra a peatones cruzando un puente que se extiende sobre un río repleto de botes.

Shibaura

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Katsushika Hokusai (1760-1849) fue un prolífico artista y grabador xilográfico que contribuyó en gran medida a llevar las imágenes de paisajes del ukiyo-e a su pináculo junto con su rival, Utagawa Hiroshige. Los paisajes de Hokusai eran más imaginativos que naturalistas, ya que creaba escenas dinámicas que revelaban su personalidad interna y gran conocimiento del tema. Esta imagen, en el formato poco común de un sobre con grabado, forma parte de la serie Tōto Hyakkei (100 vistas de la capital oriental). Muestra peregrinos en un área de descanso de un camino, con el monte Fuji que se vislumbra a la distancia.

Kume el Inmortal espía a una belleza

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este sumizuri-e (grabado monocromo) no está firmado pero académicos recientes han atribuido esta obra inicial a Sugimura Jihei, el prominente artista de libros y grabador de Edo, quien prosperó entre la década de 1680 y comienzos del 1700 y era un discípulo de Hishikawa Moronobu. El personaje del grabado es Kume el Inmortal, un conocido ermitaño que dominó el arte de viajar por el aire a voluntad. En esta imagen,al ver Kume las piernas descubiertas de una joven que lava la ropa, se desconcentra y se desploma.

Relato del ruiseñor en el cerezo, del período Heian

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este grabado, de Kitao Shigemasa (1739-1820), ilustra un cuento de Ōkagami (Gran espejo) que data del siglo XI. La historia comienza con el emperador que está afligido por la muerte de un ciruelo en su jardín, en el cual antes cantaba un ruiseñor para anunciar la llegada de la primavera. Un funcionario del tribunal justo encuentra un árbol magnífico que se encuentra junto a una casa y negocia con la dueña para llevarlo al jardín del emperador. Antes de partir, la dueña ata a las ramas un poema sobre el lamento de un ruiseñor que ha perdido su hogar. Sorprendido por el talento del escritor, el emperador descubre que la dueña del árbol era en realidad la hija de Ki no Tsurayuki, un excelente poeta del siglo X; el funcionario, sin saberlo, había desarraigado un recuerdo preciado de su padre. Desde ese momento, el árbol se atesora como el Ōshukubai (ciruelo donde reside el ruiseñor).