Pintura de Estados Unidos floreciente

Después de casi dos siglos de limitado contacto con los extranjeros, Japón estuvo cada vez más expuesto a la cultura occidental en la década de 1850, a medida que los nuevos acuerdos comerciales favorecían el intercambio cultural. La llegada de tecnología y costumbres desconocidas dieron lugar tanto a sentimientos de ansiedad como de asombro entre los japoneses, cuya curiosidad por el mundo externo se evidencia en las representaciones detalladas de personajes extranjeros que realizaban los artistas de ukiyo-e (pinturas del mundo flotante). Sus fuentes no sólo eran los testigos oculares, sino también las imágenes prestadas de materiales secundarios, como grabados en diarios y periódicos occidentales. Si bien el título de este grabado tríptico de Utagawa Hiroshige II menciona «Estados Unidos floreciente», la arquitectura reproducida se puede rastrear a un dibujo del castillo de Fredericksburg (cerca de Copenhague, Dinamarca) del 7 de marzo de 1860, publicado el 7 de marzo de 1860 en un número de Illustrated London News (Noticias ilustradas de Londres). Hiroshige II (circa 1842–1894) fue el discípulo e hijo adoptivo del gran maestro de paisajes, Utagawa Hiroshige (1797–1858).

El actor Ichikawa Danzō

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Shunshō (1726–1793) fue un artista destacado de la escuela Katsukawa, que enfatizaba el realismo por encima de retratos idealistas u oníricos de temas tradicionales de ukiyo-e. Ayudó a desarrollar los nishiki-e (grabados a todo color) en 1765, junto con el artista Suzuki Harunobu. En 1770, Shunshō revolucionó los grabados de actores al introducir los nigao-e, retratos de medio cuerpo con detalles de los rasgos faciales, en lugar de los convencionales de cuerpo entero. Este grabado, del actor Ichikawa Danzō, pertenece a la serie Ehon Butai Ōgi (Libro de ilustraciones de actores en abanicos), con la cual demostró este estilo por primera vez.

Crías de pescado blanco

Se desarrolló un nuevo estilo de poesía, menos formal, denominado haikai (sucesión de poemas) en las localidades de Kioto, Osaka y Edo del Japón del siglo XVII. El haikai también era una actividad social: se realizaban normalmente fiestas de sucesión de poemas en hogares o en restaurantes. Estas reuniones de poetas daban lugar a encargos privados de xilografías, denominadas surimono (tema grabado), que ilustraban los poemas representativos del círculo. El objetivo de ambos, por lo general, era distinguir el conocimiento de cierta «información privilegiada» por parte de una audiencia culta e instruida. Debido a que los surimono no eran concebidos para la venta sino como regalos, los artistas, grabadores e impresores los producían con extremo cuidado. Los productos finales se encuentran, en muchos casos, entre los más bellos ejemplos del arte de la xilografía. Este grabado de Ryūryūkyo Shinsai (circa 1764-1820) es una naturaleza muerta: vegetales cortados y una cacerola con peces hielo en una bandeja. La traducción del poema de Dontontei Wataru (fallecido en 1822) de este surimono dice: «Pez del hielo (se cocina) como la nieve que se derrite / El vino reconforta mi pecho plácidamente / Me siento como un arroyo de mil monedas de oro».

Un Samurai bebiendo sake

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este es un boceto que puede haber sido pensado para un diseño de xilografía. El estilo recuerda al trabajo de Tsukioka Yoshitoshi (1839-1892), especialmente en la representación gráfica de las heridas del guerrero. Entre otros estilos, Yoshitoshi creó una serie de grabados que se conocen como «grabados sangrientos» ya que el énfasis está en los actos sangrientos representados. Usaba el mismo tipo de trazo nervioso para dar múltiples perfiles a sus formas. En la base de la imagen hay un dibujo separado de una cabeza, en una aguada cuidada en tonos rojos y negros.

El actor Nakayama Tomisaburo

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este grabado es uno de los sólo siete trabajos, todos retratos de actores, que se conocen de Kabukidō Enkyō (1749–1803), el único discípulo del enigmático Tōshūsai Sharaku. No se supo nada sobre Enkyō hasta 1926, cuando se descubrió que también se hacía llamar Nakamura Jūsuke II. Bajo este seudónimo era un conocido escritor y actor de kabuki. Es probable que el sujeto aquí sea Nakayama Tomisaburō, un actor que representaba papeles femeninos, según se lo identifica en un grabado idéntico de Enkyō en la colección del Art Institute of Chicago (Instituto de arte de Chicago).

Los Humores, diablo a eliminar «Kwai-Danzi»

El triunfo de Japón en la Guerra Ruso-Japonesa de 1904 y 1905, un enfrentamiento debido a la influencia económica y política sobre Corea y Manchuria, marcó la primera victoria de un país asiático sobre una potencia europea. Este resultado inesperado obligó al Occidente a valorar de nuevo el estatus de Japón en el orden político internacional. Entre las naciones asiáticas, destruyó la imagen de invencibilidad de la autoridad occidental. Si bien muchos en Japón no estaban satisfechos con el tratado de paz que puso fin a la guerra, su victoria logró confirmar el exitoso impulso del régimen de Meiji hacia la modernización y ayudó a consolidar la presencia militar cada vez mayor en el gobierno. Este grabado de 1904, cuyo autor es Tomisato Chōmatsu, representa a Japón en el centro como el «Dios de la Paz» que aplasta a Rusia y es admirado por Inglaterra, Estados Unidos, Turquía, Francia, China, Corea y Alemania. La descripción en japonés en el extremo inferior y su traducción al inglés arriba a la izquierda relata que Rusia será rechazada por otros países mientras que Japón ganará su apoyo y admiración por ahuyentar al «demonio». La figura que representa a Japón sostiene un plato de galletas de arroz con los nombres de los principales lugares que se disputaron en la guerra.

Pueblos de muchas naciones

En los casi dos siglos de limitado contacto con los extranjeros durante el período Edo (1600-1868), el pueblo japonés aun tenía curiosidad por las culturas extranjeras. Este mapa, publicado a comienzos del siglo XIX, muestra un archipiélago enorme que representa a Japón en el centro del mundo. Se inscriben en recuadros las imágenes y descripciones de pueblos extranjeros, la distancia de Japón a estas tierras y los distintos climas. Los lugares mencionados incluyen el «País de los pigmeos, 14 000 ri» (1 ri = 2,4 millas), «País de las mujeres, 14 000 ri» y «País de las personas negras, 75 000 ri». Abajo a la derecha, se informa que América está poblada de «personas que son más altas que en nuestro país, blancas y hermosas… entre más al sur, más grandes son las personas; en el extremo sur de Sudamérica se encuentra el Chiika-koku (país de las personas altas)». Las descripciones dan una noción del limitado conocimiento geográfico y los retratos estereotípicos de los extranjeros en el Japón de esta época.

El actor Sanogawa Ichimatsu en el papel de bailarín en Shakkyō

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este grabado presenta al popular actor de kabuki, Sanogawa Ichimatsu, bailando la danza del león, un aspecto importante de la obra Shakkyō (Puente de piedra). A pesar de que el estilo benizuri-e (grabados a dos colores) era el género más común de ukiyo-e en la década de 1740, Okumura Masanobu (1686–1764) produjo este grabado en el estilo de urushi-e (pintura con laca). Este había sido un estilo popular en la década de 1720, según el cual se aplicaba una capa de pegamento a ciertas áreas negras de una composición con el fin de darles una textura satinada. Masanobu incluyó el logo de calabaza de su editorial, Okumura-ya, en el extremo central inferior de esta imagen.

Copa de sake

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. Este grabado forma parte de la serie Meriyasu Eshō (selección de pinturas asociadas con meriyasu, la canción nagauta). Meriyasu era un género de música que se utilizaba principalmente en el teatro kabuki, para generar la atmósfera de una escena lírica o contemplativa. Santō Kyōden (1761–1816), también conocido como Kitao Masanobu, produjo esta obra en su corta carrera como diseñador de ukiyo-e, entre 1780 y 1784. Al igual que su maestro Kitao Shigemasa, prefirió dibujar bijin-ga (pinturas de mujeres hermosas) en un estilo elegante y adulto. Dedicó el resto de su vida prácticamente a ilustrar libros y, en un lugar más destacado, a escribir gesaku (ficción popular).

Llamada de la grulla

El término ukiyo-e, literalmente «pinturas del mundo flotante», hace referencia a un género del arte japonés que floreció en el período Edo (1600-1868). Como indica la frase «mundo flotante», el ukiyo-e, con sus orígenes en la cosmovisión efímera del Budismo, capturaba la dinámica fugaz de la vida urbana contemporánea. Si bien eran asequibles y satisfacían los gustos de la «gente común», estos grabados tienen detalles artísticos y técnicos de una sofisticación impresionante. Sus temas comprenden desde retratos de cortesanas y actores hasta la literatura clásica. El autor de estos dos grabados es Okumura Masanobu (1686–1764). El más grande muestra a Benkei, el legendario monje y guerrero, luchar contra otro guerrero, mientras que el sobre presenta una grulla en vuelo. Benkei era el custodio del general Minamoto no Yoshitsune y su lealtad y fuerza sobrehumana lo convirtieron en un tema popular del teatro kabuki y noh (obras con máscaras). El grabado de Benkei es un ejemplo de tan-e (grabados rojos), una técnica que se caracterizaba por la combinación de tinta negra y pigmentos rojos, anterior al desarrollo de nishiki-e (grabados a todo color) en 1765. Existe la especulación no confirmada de que el grabado de Benkei se distribuía dentro del sobre, Tsuru no hitokoe (Llamada de la grulla).