8 de noviembre de 2011

Moneda real, Francisco I. Testón de muestra

Este testón (moneda de plata francesa del siglo XVI) de oro de muestra, que representa al rey Francisco I (1494-1547, reinó entre 1515 y 1547) de Francia es una de las expresiones monetarias más características del Renacimiento. El retrato realista, de inspiración clásica, el relieve significativo y el peso de la pieza son las características que representan una ruptura con la moneda de la época medieval. Henri de La Tour, el numismático del siglo XIX, demostró que esta moneda de 1529 fue obra de Matteo del Nassaro (circa 1490–1547), un artista italiano de Verona que entró al servicio de Francisco I en 1515. Los historiadores saben de la autoría de Nassaro gracias a un registro contable que muestra que se le pagaron 112 livres Tournois (libras de Tours) y 15 sous, de los cuales diez livres y cinco sous fueron «por el oro que dio y utilizó en una medalla que golpeó en la punta de estos testones». Casi seguramente, la muestra de oro que se presenta aquí es esa medalla única.

Trono de Dagoberto

Este trono de bronce fundido, cincelado y, en parte, dorado de las colecciones de arte de la Biblioteca Nacional de Francia, perteneció a Dagoberto I (circa 603–639), rey de los francos entre 629 y 634, considerado como el último rey merovingio poderoso. Cuatro prótomos de panteras forman los pies y patas; los apoyabrazos consisten en dos paneles tallados y perforados, decorados con rosetas (abajo) y motivos vegetales (registro superior). El espaldar, de forma triangular, está decorado con tres anillos y follaje. El asiento, originalmente plegable, es una obra del siglo VII o una réplica carolingia. La fecha de algunos de los elementos es bastante controvertida. Tronos comparables, con partes delanteras con forma de gatos salvajes, se encontraron en iluminaciones carolingias. El espaldar y los apoyabrazos pueden fecharse en la segunda mitad del siglo IX. El follaje de los apoyabrazos tiene similitudes con las decoraciones de marfil o iluminaciones hechas en los talleres de Carlos el Calvo (823-877). La presencia de este trono en la abadía de Saint Denis fue confirmada a mediados del siglo XII por Suger, quien fue abad allí alrededor de 1122-1151. En 1625, Dom Jacques Doublet, el historiador de la abadía, informó que el sacerdote que ofició la misa en el altar mayor se sentó en el trono. Durante la Revolución Francesa, se confiscó el trono y se lo llevó a la Biblioteca Nacional en 1791, pero Napoleón volvió a usarlo en 1804 al crear la Legión de Honor.

Gran camafeo de Francia

El Grand Camée de France (Gran camafeo de Francia), el camafeo más grande que sobrevivió del mundo antiguo, tiene 24 figuras grabadas dispuestas en tres registros. El significado general y los objetivos políticos de esta obra por encargo son claros: su propósito es asegurar la continuidad dinástica y la legitimidad de los emperadores julio-claudios del Imperio romano (los cinco primeros emperadores: Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón). Los muertos se encuentran en la parte superior, mientras que el registro medio representa el mundo de los vivos. En el registro inferior están los cautivos partos y germanos. Se puede reconocer al emperador Augusto en el registro superior, con la cabeza velada y rodeada por una corona radiante; está circundado por Germánico, quien monta un caballo alado, y el hijo del emperador Tiberio, Druso Julio César. La figura flotante con vestimenta oriental, que lleva un globo en sus manos, podría ser Eneas. El centro de la gema está reservado para Tiberio, sentado en su trono, con su madre Livia. Preside una ceremonia solemne, la cual se cree que es el nombramiento de Nerón (de pie y armado frente a él) como el Príncipe de la Juventud en el 23 d. C. Este camafeo de cinco capas de ónice se hizo alrededor de esa fecha.

La vida más temible del gran Gargantúa, padre de Pantagruel

François Rabelais (circa 1494–1553) publicó su obra maestra cómica Pantagruel, casi con seguridad en 1532, bajo el seudónimo de Alcofribas Nasier (un anagrama del nombre real del autor). Impulsado por el éxito inmediato de esta obra, Rabelais se dedicó a escribir la vida y aventuras del padre de Pantagruel, Gargantúa. Los eventos del segundo libro, entonces, tienen lugar antes que los narrados en el primero. El personaje de Gargantúa ya era conocido en la literatura popular, pero Rabelais compuso una nueva historia en la que reelaboraba los temas de Pantagruel. A través de la historia de estos gigantes bonachones y ridículos, Rabelais celebró la lucha por el humanismo y la recuperación de conocimientos ancestrales. Aunque se escribió poco después de Pantagruel, Gargantúa marcó una clara evolución en el pensamiento y la escritura de Rabelais, que renunció a la oscuridad erudita y cómica, y afirmó claramente su ideal del humanismo cristiano. La primera edición, publicada de forma precipitada en 1534, contenía inconsistencias, sobre todo tipográficas, que Rabelais corrigió en esta edición con fecha expresa de 1535 en el título y que, al igual que la anterior, publicó François Juste de Lión. El título contiene otro seudónimo utilizado por Rabelais, l'abstracteur de quinte essence (el extractor de la quintaesencia).

El maestro de armas, o del ejercicio de la espada, sola en su perfección

Los primeros intentos de codificar el arte de la esgrima fueron escritos de los italianos renacentistas, quienes más tarde influyeron a las obras francesas. Entre estas están el Traicté contenant les secrets du premier livre sur l’espée seule (Tratado con los secretos del primer libro sobre la espada solamente) de 1573, del provenzal Henri de Saint-Didier, y L'Académie de l’épée (La academia de la espada) de 1628, de Girard Thibault de Amberes. Le Maistre d'armes, ou l'Exercice de l'épée seule, dans sa perfection (El maestro de armas, o del ejercicio de la espada, sola en su perfección) sigue esta tradición. André Wernesson, Sieur de Liancour (quien murió en 1732), publicó este libro en 1686, el cual perduró como el tratado estándar acerca del espadín por la mayor parte del siglo siguiente. Las láminas de la obra resaltan las principales técnicas y poses de la esgrima en diferentes escenarios, algunos bucólicos y otros más sombríos. Muestran, por ejemplo, fortalezas sitiadas, batallas navales y pueblos quemados, que servían como recordatorios de que Europa estaba en guerra y que el manejo de la espada era una habilidad que no estaba reservada sólo para los duelos.

La defensa e ilustración del idioma francés

Joachim Du Bellay nació en Anjou, Francia occidental, alrededor de 1522. En 1549 publicó l'Olive (La oliva), su primera colección de sonetos y el primer ciclo de sonetos de amor en lengua vernácula francesa. Ese mismo año expuso sus ideas sobre la lengua francesa y las prácticas poéticas en esta obra, La Deffence, et illustration de la langue francoyse (La defensa e ilustración del idioma francés). Du Bellay compartió su ensayo con amigos, quienes más tarde formaron el grupo de poetas del siglo XVI conocido como las Pléyades. Su texto, que forma parte de un debate más amplio sobre el arte de la poesía, se convirtió en un manifiesto de la nueva escuela literaria. En él, Du Bellay defiende el uso del francés contra aquellos, en particular los humanistas del Renacimiento, que preferían las lenguas clásicas como el griego y el latín. Du Bellay acompañó a su ataque a los humanistas con una crítica de los poetas franceses antiguos. Argumentó que era necesario renovar la lengua francesa y su sintaxis para crear nuevos géneros literarios. Du Bellay, junto con Pierre de Ronsard (1524–1585), Jean-Antoine de Baïf (1532–1589), Étienne Jodelle (1532–1573) y otros, adoptaron este nuevo enfoque de la poesía. Du Bellay tuvo mala salud la mayor parte de su vida, y murió en París en 1560.