8 de noviembre de 2011

Monumento dedicado al ejercicio de la soberanía del pueblo en asambleas primarias

El artista y diseñador francés Jean Jacques Lequeu (1757-1826) produjo este diseño para un monumento a la soberanía popular en la época de la Revolución Francesa. Después de adquirir una formación sólida como arquitecto y tener un prometedor comienzo de su carrera, Lequeu no logró canalizar sus ideas arquitectónicas y filosóficas en proyectos concretos que le aseguraran la fama. Lequeu era un hombre de su tiempo en cuanto a su fe en la ciencia y su eclecticismo religioso, aunque también era un visionario conflictivo, conocido por ser poco ortodoxo y excéntrico. Diseñó varios proyectos inspirados en la nueva era revolucionaria, pero no llegó a terminar ninguno de ellos. Este diseño semicircular de Lequeu está fechado, en el título sobre el dibujo, el 24 de junio de 1793 y, en la esquina inferior derecha, 9 mesidor, segundo año de la República. En sus esfuerzos por eliminar las influencias tradicionales de la vida francesa, la Revolución Francesa instituyó un nuevo calendario que presentaba un conjunto de meses con otro nombre, divididos en tres semanas de diez días. «9 mesidor» hace referencia al noveno día del mes de mesidor, el primer mes del verano, cuyo nombre proviene de la palabra en latín messis, que quiere decir cosecha. Los años se cuentan a partir de la proclamación de la República francesa en septiembre de 1792. Napoleón abolió este sistema y restauró el calendario gregoriano a partir del 1 de enero de 1806.

Planisferio terrestre que muestra la longitud

Este mapa del mundo con proyección polar, producido por Jacques Cassini (1677–1756) en 1696, es la réplica y la única representación que sobrevive del planisferio de 7,8 metros de diámetro que hizo su padre Jean-Dominique Cassini (1625–1712). El Cassini mayor, primer director del Observatorio de París, había diseñado el planisferio en el piso de una de las torres del observatorio, con las observaciones astronómicas realizadas por los corresponsales de la Academia de Ciencias. El mapa muestra 43 lugares, de Québec a Santiago y de Goa a Pekín, cada uno marcado con una estrella, con las latitudes medidas de forma precisa por medio del método de la observación de las lunas de Júpiter. Las medidas longitudinales del mapa son menos precisas, ya que determinar la longitud fue un asunto complicado hasta la instalación de cronómetros marinos en los barcos, en la segunda mitad del siglo XVIII. Su importancia fue que permitían medir con precisión el tiempo en un meridiano conocido cuando no había tierra a la vista y, luego, se podían usar para determinar la longitud en función de la rotación de la Tierra. El mapa también muestra incertidumbre acerca de las fronteras norte de Asia y América, que persistieron hasta el descubrimiento del Estrecho de Bering en 1728. El mapa pertenece a la colección del geógrafo Jean-Baptiste Bourguignon d'Anville (1697–1782). Se entregó al rey Luis XVI en 1782 y se depositó en la Biblioteca Nacional de Francia en 1924.

Un mapa moderno y completo del mundo que realizó el matemático real Oronce Finé de Dauphiné

Oronce Finé (1494-1555) fue astrónomo y matemático, primera cátedra de matemática desde 1531 del Collège Royal (actual Collège de France), además de uno de los primeros académicos franceses en trabajar con cartografía. Su mapa del mundo con forma de corazón pertenece a un grupo de 18 mapas de proyección con forma de corazón publicados entre 1511 y 1566. Inspirado en una de las proyecciones que describió Tolomeo, el geógrafo del siglo II, este sistema de proyección fue codificado por Johannes Werner (1468-1522), un matemático de Nuremberg, en una obra escrita en 1514. El mapa de Finé refleja el estado del conocimiento y las hipótesis e incertidumbres geográficas de sus días. América del Norte está unida a Asia y, dibujada al sur aparece una vasta Terra Australis, un continente hipotético que los geógrafos postulaban que debía existir para contrarrestar el peso de las masas de tierra del norte. El mapa pertenece a la colección del geógrafo Jean-Baptiste Bourguignon d'Anville (1697–1782). El rey Luis XVI lo compró en 1779 y se depositó en la Biblioteca Nacional de Francia en 1924.

Moneda real, Felipe VI, chaise d'or

La chaise d'or fue una moneda francesa, emitida por primera vez a comienzos del siglo XIV, con la figura del rey sentado en un gran trono. Esta moneda, acuñada en la época de Felipe VI (quien nació en 1293 y reinó entre 1328 y 1350), muestra al rey en majestad: sentado mirando hacia el frente en un trono gótico, coronado, sosteniendo el cetro y la mano de la justicia en un trébol lobulado. El reverso tiene una cruz con cuatro lóbulos, con hojas y flor de lis, curvada en el centro, en un trébol de cuatro lóbulos bordeado por cuatro coronas. Este tipo de moneda se originó en el sello real y apareció por primera vez en tiempos de Felipe IV (nació en 1268, reinó entre 1285 y 1314). El período comprendido entre el final del siglo XIII y la primera mitad del siglo XIV marcó la cúspide del arte monetario medieval en Francia. Las monedas, algunas en grandes denominaciones, se hacían con tres tipos diferentes de imágenes en sus anversos: representaciones del rey con atuendo civil o militar, imágenes religiosas como el Cordero Pascual, San Miguel o San Jorge, e insignias como, por ejemplo, una corona. Las imágenes del reverso tenían muchas variantes y a menudo recordaban los rosetones de las catedrales góticas.

Franc à cheval, Juan II

Se ordenó emitir el franc à cheval el 5 de diciembre 1360 para financiar el rescate del rey Juan II (nació en 1319; reinó entre 1350 y 1364), que había sido tomado prisionero por los ingleses en la batalla de Poitiers de 1356, durante la Guerra de los Cien Años. El rescate era de 3 millones de escudos franceses y el hecho de que la moneda se usara para asegurar el rescate del rey dio origen al nombre por el cual se la conoció: franc, que significa libre. El valor de la moneda se estableció en una livre Tournois (libra de Tours), por lo que la palabra franco llegó a ser sinónimo de libra y, en la época de la Revolución Francesa, el franco se convirtió en la moneda nacional de Francia. La moneda muestra al rey montado con armadura, galopando hacia la izquierda, con la espada en alto. El reverso tiene una cruz estriada, con hojas que emergen de ella, y una hoja de cuatro lóbulos en el centro, en un trébol de cuatro hojas en ángulo, decorado con palmetas y bordeado por cuatro tréboles. El franc à cheval de Juan II se acuñó hasta la fecha de su muerte, en 1364. Carlos V continuó emitiendo la moneda en 1364 y 1365, pero también acuñó el franc à pied que muestra al monarca de a pie y que Carlos VI continuó emitiendo entre 1365 y 1385. El franc à cheval volvió a aparecer brevemente en el reinado de Carlos VII en 1422, y muchos gobernantes lo imitaron, más que nada en el sur de los Países Bajos pero también en Bretaña y Orange.

Cenotafio de Newton

«¡Espíritu sublime! ¡Genio amplio y profundo! ¡Ser divino! Acepta el homenaje de mi débil talento... ¡Ah, Newton!». Con estas palabras, el arquitecto y diseñador francés Étienne-Louis Boullée (1728–1799) dedicó su diseño de un cenotafio (tumba vacía) imaginario en honor al físico inglés Sir Isaac Newton (1642–1727). Como muchos intelectuales de su época, Boullée estaba fascinado con la física newtoniana. Su diseño ilustra a la perfección las características generales de su trabajo y el de la arquitectura de finales del siglo XVIII: grandes masas simples, libres de toda decoración superflua, y edificios cuyas formas expresan su propósito. Boullée fue un académico que enseñó en la Ecole Nationale des Ponts et Chaussées y en la Académie Royale d’Architecture de París. Con sus obras y enseñanzas influenció a muchos de sus contemporáneos.