Denier

Carlomagno (742-814) fue coronado emperador de los romanos en el 800. Sin embargo, las monedas que tienen su título imperial son tan escasas que se cree que sólo las mandó a acuñar después de 812, cuando recibió reconocimiento como emperador de Occidente por parte del emperador del Imperio Romano de Oriente. Este denier de plata es típico de los que se produjeron durante el renacimiento carolingio: un período en el que el arte, la cultura y la religión prosperaron bajo la influencia de Carlomagno. Estas monedas tienen el busto imperial clásico y un reverso que con frecuencia se inspiraba en la acuñación romana de monedas: una puerta de la ciudad (en Arlés, Ruán o Tréveris), un barco (en Quentovic o Dorestad), herramientas de acuñación (en Melle) o un templo, como el de aquí. Las monedas están marcadas con letras debajo del busto, que indican dónde fueron hechas. La M en esta moneda es por Maguncia; aquellas marcadas con C son de Colonia; las que tienen F, de Frankfurt y las que tienen V, en Worms. Los ejemplares sin letras se atribuyen a Aix-la-Chapelle. Esta moneda contiene lo que parece ser un retrato real de Carlomagno, por lo que se compara en importancia al retrato literario de Eginardo, en su biografía de Carlomagno escrita poco después de la muerte del emperador, o de la estatua ecuestre del siglo IX de Carlomagno en el Museo del Louvre.

Moneda real, Francisco I. Testón de muestra

Este testón (moneda de plata francesa del siglo XVI) de oro de muestra, que representa al rey Francisco I (1494-1547, reinó entre 1515 y 1547) de Francia es una de las expresiones monetarias más características del Renacimiento. El retrato realista, de inspiración clásica, el relieve significativo y el peso de la pieza son las características que representan una ruptura con la moneda de la época medieval. Henri de La Tour, el numismático del siglo XIX, demostró que esta moneda de 1529 fue obra de Matteo del Nassaro (circa 1490–1547), un artista italiano de Verona que entró al servicio de Francisco I en 1515. Los historiadores saben de la autoría de Nassaro gracias a un registro contable que muestra que se le pagaron 112 livres Tournois (libras de Tours) y 15 sous, de los cuales diez livres y cinco sous fueron «por el oro que dio y utilizó en una medalla que golpeó en la punta de estos testones». Casi seguramente, la muestra de oro que se presenta aquí es esa medalla única.

Trono de Dagoberto

Este trono de bronce fundido, cincelado y, en parte, dorado de las colecciones de arte de la Biblioteca Nacional de Francia, perteneció a Dagoberto I (circa 603–639), rey de los francos entre 629 y 634, considerado como el último rey merovingio poderoso. Cuatro prótomos de panteras forman los pies y patas; los apoyabrazos consisten en dos paneles tallados y perforados, decorados con rosetas (abajo) y motivos vegetales (registro superior). El espaldar, de forma triangular, está decorado con tres anillos y follaje. El asiento, originalmente plegable, es una obra del siglo VII o una réplica carolingia. La fecha de algunos de los elementos es bastante controvertida. Tronos comparables, con partes delanteras con forma de gatos salvajes, se encontraron en iluminaciones carolingias. El espaldar y los apoyabrazos pueden fecharse en la segunda mitad del siglo IX. El follaje de los apoyabrazos tiene similitudes con las decoraciones de marfil o iluminaciones hechas en los talleres de Carlos el Calvo (823-877). La presencia de este trono en la abadía de Saint Denis fue confirmada a mediados del siglo XII por Suger, quien fue abad allí alrededor de 1122-1151. En 1625, Dom Jacques Doublet, el historiador de la abadía, informó que el sacerdote que ofició la misa en el altar mayor se sentó en el trono. Durante la Revolución Francesa, se confiscó el trono y se lo llevó a la Biblioteca Nacional en 1791, pero Napoleón volvió a usarlo en 1804 al crear la Legión de Honor.

Gran camafeo de Francia

El Grand Camée de France (Gran camafeo de Francia), el camafeo más grande que sobrevivió del mundo antiguo, tiene 24 figuras grabadas dispuestas en tres registros. El significado general y los objetivos políticos de esta obra por encargo son claros: su propósito es asegurar la continuidad dinástica y la legitimidad de los emperadores julio-claudios del Imperio romano (los cinco primeros emperadores: Augusto, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón). Los muertos se encuentran en la parte superior, mientras que el registro medio representa el mundo de los vivos. En el registro inferior están los cautivos partos y germanos. Se puede reconocer al emperador Augusto en el registro superior, con la cabeza velada y rodeada por una corona radiante; está circundado por Germánico, quien monta un caballo alado, y el hijo del emperador Tiberio, Druso Julio César. La figura flotante con vestimenta oriental, que lleva un globo en sus manos, podría ser Eneas. El centro de la gema está reservado para Tiberio, sentado en su trono, con su madre Livia. Preside una ceremonia solemne, la cual se cree que es el nombramiento de Nerón (de pie y armado frente a él) como el Príncipe de la Juventud en el 23 d. C. Este camafeo de cinco capas de ónice se hizo alrededor de esa fecha.