La defensa e ilustración del idioma francés

Joachim Du Bellay nació en Anjou, Francia occidental, alrededor de 1522. En 1549 publicó l'Olive (La oliva), su primera colección de sonetos y el primer ciclo de sonetos de amor en lengua vernácula francesa. Ese mismo año expuso sus ideas sobre la lengua francesa y las prácticas poéticas en esta obra, La Deffence, et illustration de la langue francoyse (La defensa e ilustración del idioma francés). Du Bellay compartió su ensayo con amigos, quienes más tarde formaron el grupo de poetas del siglo XVI conocido como las Pléyades. Su texto, que forma parte de un debate más amplio sobre el arte de la poesía, se convirtió en un manifiesto de la nueva escuela literaria. En él, Du Bellay defiende el uso del francés contra aquellos, en particular los humanistas del Renacimiento, que preferían las lenguas clásicas como el griego y el latín. Du Bellay acompañó a su ataque a los humanistas con una crítica de los poetas franceses antiguos. Argumentó que era necesario renovar la lengua francesa y su sintaxis para crear nuevos géneros literarios. Du Bellay, junto con Pierre de Ronsard (1524–1585), Jean-Antoine de Baïf (1532–1589), Étienne Jodelle (1532–1573) y otros, adoptaron este nuevo enfoque de la poesía. Du Bellay tuvo mala salud la mayor parte de su vida, y murió en París en 1560.

Monumento dedicado al ejercicio de la soberanía del pueblo en asambleas primarias

El artista y diseñador francés Jean Jacques Lequeu (1757-1826) produjo este diseño para un monumento a la soberanía popular en la época de la Revolución Francesa. Después de adquirir una formación sólida como arquitecto y tener un prometedor comienzo de su carrera, Lequeu no logró canalizar sus ideas arquitectónicas y filosóficas en proyectos concretos que le aseguraran la fama. Lequeu era un hombre de su tiempo en cuanto a su fe en la ciencia y su eclecticismo religioso, aunque también era un visionario conflictivo, conocido por ser poco ortodoxo y excéntrico. Diseñó varios proyectos inspirados en la nueva era revolucionaria, pero no llegó a terminar ninguno de ellos. Este diseño semicircular de Lequeu está fechado, en el título sobre el dibujo, el 24 de junio de 1793 y, en la esquina inferior derecha, 9 mesidor, segundo año de la República. En sus esfuerzos por eliminar las influencias tradicionales de la vida francesa, la Revolución Francesa instituyó un nuevo calendario que presentaba un conjunto de meses con otro nombre, divididos en tres semanas de diez días. «9 mesidor» hace referencia al noveno día del mes de mesidor, el primer mes del verano, cuyo nombre proviene de la palabra en latín messis, que quiere decir cosecha. Los años se cuentan a partir de la proclamación de la República francesa en septiembre de 1792. Napoleón abolió este sistema y restauró el calendario gregoriano a partir del 1 de enero de 1806.

Planisferio terrestre que muestra la longitud

Este mapa del mundo con proyección polar, producido por Jacques Cassini (1677–1756) en 1696, es la réplica y la única representación que sobrevive del planisferio de 7,8 metros de diámetro que hizo su padre Jean-Dominique Cassini (1625–1712). El Cassini mayor, primer director del Observatorio de París, había diseñado el planisferio en el piso de una de las torres del observatorio, con las observaciones astronómicas realizadas por los corresponsales de la Academia de Ciencias. El mapa muestra 43 lugares, de Québec a Santiago y de Goa a Pekín, cada uno marcado con una estrella, con las latitudes medidas de forma precisa por medio del método de la observación de las lunas de Júpiter. Las medidas longitudinales del mapa son menos precisas, ya que determinar la longitud fue un asunto complicado hasta la instalación de cronómetros marinos en los barcos, en la segunda mitad del siglo XVIII. Su importancia fue que permitían medir con precisión el tiempo en un meridiano conocido cuando no había tierra a la vista y, luego, se podían usar para determinar la longitud en función de la rotación de la Tierra. El mapa también muestra incertidumbre acerca de las fronteras norte de Asia y América, que persistieron hasta el descubrimiento del Estrecho de Bering en 1728. El mapa pertenece a la colección del geógrafo Jean-Baptiste Bourguignon d'Anville (1697–1782). Se entregó al rey Luis XVI en 1782 y se depositó en la Biblioteca Nacional de Francia en 1924.

Un mapa moderno y completo del mundo que realizó el matemático real Oronce Finé de Dauphiné

Oronce Finé (1494-1555) fue astrónomo y matemático, primera cátedra de matemática desde 1531 del Collège Royal (actual Collège de France), además de uno de los primeros académicos franceses en trabajar con cartografía. Su mapa del mundo con forma de corazón pertenece a un grupo de 18 mapas de proyección con forma de corazón publicados entre 1511 y 1566. Inspirado en una de las proyecciones que describió Tolomeo, el geógrafo del siglo II, este sistema de proyección fue codificado por Johannes Werner (1468-1522), un matemático de Nuremberg, en una obra escrita en 1514. El mapa de Finé refleja el estado del conocimiento y las hipótesis e incertidumbres geográficas de sus días. América del Norte está unida a Asia y, dibujada al sur aparece una vasta Terra Australis, un continente hipotético que los geógrafos postulaban que debía existir para contrarrestar el peso de las masas de tierra del norte. El mapa pertenece a la colección del geógrafo Jean-Baptiste Bourguignon d'Anville (1697–1782). El rey Luis XVI lo compró en 1779 y se depositó en la Biblioteca Nacional de Francia en 1924.

Moneda real, Felipe VI, chaise d'or

La chaise d'or fue una moneda francesa, emitida por primera vez a comienzos del siglo XIV, con la figura del rey sentado en un gran trono. Esta moneda, acuñada en la época de Felipe VI (quien nació en 1293 y reinó entre 1328 y 1350), muestra al rey en majestad: sentado mirando hacia el frente en un trono gótico, coronado, sosteniendo el cetro y la mano de la justicia en un trébol lobulado. El reverso tiene una cruz con cuatro lóbulos, con hojas y flor de lis, curvada en el centro, en un trébol de cuatro lóbulos bordeado por cuatro coronas. Este tipo de moneda se originó en el sello real y apareció por primera vez en tiempos de Felipe IV (nació en 1268, reinó entre 1285 y 1314). El período comprendido entre el final del siglo XIII y la primera mitad del siglo XIV marcó la cúspide del arte monetario medieval en Francia. Las monedas, algunas en grandes denominaciones, se hacían con tres tipos diferentes de imágenes en sus anversos: representaciones del rey con atuendo civil o militar, imágenes religiosas como el Cordero Pascual, San Miguel o San Jorge, e insignias como, por ejemplo, una corona. Las imágenes del reverso tenían muchas variantes y a menudo recordaban los rosetones de las catedrales góticas.

Franc à cheval, Juan II

Se ordenó emitir el franc à cheval el 5 de diciembre 1360 para financiar el rescate del rey Juan II (nació en 1319; reinó entre 1350 y 1364), que había sido tomado prisionero por los ingleses en la batalla de Poitiers de 1356, durante la Guerra de los Cien Años. El rescate era de 3 millones de escudos franceses y el hecho de que la moneda se usara para asegurar el rescate del rey dio origen al nombre por el cual se la conoció: franc, que significa libre. El valor de la moneda se estableció en una livre Tournois (libra de Tours), por lo que la palabra franco llegó a ser sinónimo de libra y, en la época de la Revolución Francesa, el franco se convirtió en la moneda nacional de Francia. La moneda muestra al rey montado con armadura, galopando hacia la izquierda, con la espada en alto. El reverso tiene una cruz estriada, con hojas que emergen de ella, y una hoja de cuatro lóbulos en el centro, en un trébol de cuatro hojas en ángulo, decorado con palmetas y bordeado por cuatro tréboles. El franc à cheval de Juan II se acuñó hasta la fecha de su muerte, en 1364. Carlos V continuó emitiendo la moneda en 1364 y 1365, pero también acuñó el franc à pied que muestra al monarca de a pie y que Carlos VI continuó emitiendo entre 1365 y 1385. El franc à cheval volvió a aparecer brevemente en el reinado de Carlos VII en 1422, y muchos gobernantes lo imitaron, más que nada en el sur de los Países Bajos pero también en Bretaña y Orange.

Cenotafio de Newton

«¡Espíritu sublime! ¡Genio amplio y profundo! ¡Ser divino! Acepta el homenaje de mi débil talento... ¡Ah, Newton!». Con estas palabras, el arquitecto y diseñador francés Étienne-Louis Boullée (1728–1799) dedicó su diseño de un cenotafio (tumba vacía) imaginario en honor al físico inglés Sir Isaac Newton (1642–1727). Como muchos intelectuales de su época, Boullée estaba fascinado con la física newtoniana. Su diseño ilustra a la perfección las características generales de su trabajo y el de la arquitectura de finales del siglo XVIII: grandes masas simples, libres de toda decoración superflua, y edificios cuyas formas expresan su propósito. Boullée fue un académico que enseñó en la Ecole Nationale des Ponts et Chaussées y en la Académie Royale d’Architecture de París. Con sus obras y enseñanzas influenció a muchos de sus contemporáneos.

El sacramentario de Drogo

El sacramentario era un libro litúrgico que se usaba para rezar en la Alta Edad Media y contenía oraciones, prefacios y cánones para la misa. Drogo (801-855), obispo de Metz, hijo de Carlomagno y famoso mecenas de su época, tenía una magnífica copia del sacramentario producido en Metz alrededor de 844-845. El manuscrito, en vitela, es la obra de varios artistas empleados por la corte imperial. Se escribió en clara escritura latina e incluye algunos de los florones más hermosos jamás producidos en Metz. La iluminación consiste en iniciales ilustradas, arquerías decorativas y letras doradas, y se distingue tanto por la finura y el dinamismo de los caracteres como por la delicadeza de sus colores verde esmeralda, azul cielo, violeta y púrpura, además de su pronunciado gusto por la ornamentación hecha con plantas. La iconografía de la iluminación se centra en la vida de Cristo y se corresponde con la de las placas de marfil de la encuadernación. Hechas en la misma época y por el mismo taller que el manuscrito, tanto la placa frontal como la posterior están divididas en nueve plaquetas esculpidas en relieve. Las plaquetas ilustran los sacramentos principales (placa superior) y escenas de la liturgia eclesiástica (placa inferior). Se habría usado el sacramentario en la catedral carolingia de Metz y constituye un registro precioso de las prácticas litúrgicas de la época y de los atavíos usados en la liturgia. En el siglo XVI las placas se volvieron a colocar en el manuscrito, sobre tablas cubiertas con terciopelo verde, incrustadas en un revestimiento de plata adornado con hojas de acanto.

El espíritu de las leyes

Publicada en 1748, y condenada por la iglesia católica en 1751, la obra maestra de Montesquieu, De l'Esprit des lois (El espíritu de las leyes), marcó un punto decisivo en la era de la Ilustración europea. Anunciaba la nueva comprensión crítica de los conocimientos adquiridos que también se reflejaba en la Histoire naturelle (Historia natural) de Buffon y en la Encyclopédie (Enciclopedia) de Diderot y d'Alembert. La profundidad del análisis y la habilidad en la presentación dieron como resultado que la obra de Montesquieu tuviera una influencia considerable en el pensamiento político de los siglos XVIII y XIX. Consta de 31 libros divididos en capítulos cortos, escritos con un estilo limpio e incisivo y con pasajes de análisis intercalados con anécdotas y hechos históricos. Montesquieu sustituyó la clasificación tradicional, puramente política, de las leyes con una concepción más concreta, que basó en una tipología de los órdenes políticos (despótico, monárquico y republicano). Asoció los principios de gobernabilidad y las constituciones de los países con las causas físicas, morales, económicas y geográficas que influyeron en la creación y evolución de las leyes. Aquí se presenta un manuscrito incompleto de la penúltima versión del texto antes de su publicación, de la mano de varios secretarios, con notas y pasajes firmados por Montesquieu. La división en capítulos difiere significativamente de la de la publicación original. El manuscrito también incluye varias páginas de varios escritos diferentes de Montesquieu, que produjeron los secretarios que usaba durante sus frecuentes períodos de ceguera casi total.

Roman de Renart

Roman de Renart (a veces conocida como «La novela de Renart») es el grupo de historias de animales más famoso producido en la Edad Media. No es una sola historia sino una colección de 26 capítulos compuestos por varios compositores y trovadores alrededor de finales del siglo XII y comienzos del XIII. Está inspirado en las Fábulas del antiguo escritor griego Esopo, y en un poema épico burlesco de Nivardus, que escribió en latín en Gante alrededor de 1150, llamado Ysengrimus. Bajo el pretexto de la guerra sin fin entre Renart el Zorro y Ysengrimus el Lobo, el trabajo ilustra la naturaleza animal del hombre y ofrece una crítica a las formas errantes del mundo feudal. Este manuscrito muy ilustrado, creado en la primera mitad del siglo XIV, es una copia manuscrita inusual de la novela. Las ingenuas miniaturas celebran las hazañas del zorro, el más astuto de los animales. También ilustran historias tales como el funeral de Lady Coppée, la gallina (f. 4r); la partida de Renart a las Cruzadas (f. 12v); el ataque al castillo de Maupertuis, la guarida del protagonista, a manos de Tibert el Gato, Noble el León, Tardif el Caracol e Ysengrimus el Lobo, mientras que Renart y sus hijos tienen una cena sin preocupaciones (f. 14v); y la violación de Hersent, la esposa de Ysengrimus (f. 16r).