La batalla de Arcul

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados de la serie de París, que representa la campaña de Qianlong de 1755-1757 para anexar el kanato de Zungaria, un imperio nómade que se encontraba principalmente en el territorio de la Región Autónoma Uigur de Sinkiang del actual noroeste de China.

La batalla de Yesil-köl-nor

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados de la serie de París, que representa la campaña de Qianlong de 1755-1757 para anexar el kanato de Zungaria, un imperio nómade que se encontraba principalmente en el territorio de la Región Autónoma Uigur de Sinkiang del actual noroeste de China.

El kan de Badakhshan rinde tributo

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados de la serie de París, que representa la campaña de Qianlong de 1755-1757 para anexar el kanato de Zungaria, un imperio nómade que se encontraba principalmente en el territorio de la Región Autónoma Uigur de Sinkiang del actual noroeste de China.

Los prisioneros musulmanes tomados durante la pacificación son presentados ante el emperador

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados de la serie de París, que representa la campaña de Qianlong de 1755-1757 para anexar el kanato de Zungaria, un imperio nómade que se encontraba principalmente en el territorio de la Región Autónoma Uigur de Sinkiang del actual noroeste de China.

Asalto al campamento en Gadan-Ola

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados de la serie de París, que representa la campaña de Qianlong de 1755-1757 para anexar el kanato de Zungaria, un imperio nómade que se encontraba principalmente en el territorio de la Región Autónoma Uigur de Sinkiang del actual noroeste de China.

Apaciguar y recibir la rendición de Yili

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados de la serie de París, que representa la campaña de Qianlong de 1755-1757 para anexar el kanato de Zungaria, un imperio nómade que se encontraba principalmente en el territorio de la Región Autónoma Uigur de Sinkiang del actual noroeste de China.

La batalla de Oroi-Jalatu

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados de la serie de París, que representa la campaña de Qianlong de 1755-1757 para anexar el kanato de Zungaria, un imperio nómade que se encontraba principalmente en el territorio de la Región Autónoma Uigur de Sinkiang del actual noroeste de China.

La victoria de Khorgos

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados de la serie de París, que representa la campaña de Qianlong de 1755-1757 para anexar el kanato de Zungaria, un imperio nómade que se encontraba principalmente en el territorio de la Región Autónoma Uigur de Sinkiang del actual noroeste de China.

Locomotive: periódico para la educación política del pueblo, n.º 1, 1 de abril de 1848

El periódico radical Locomotive de 1848 es el trabajo periodístico más importante de Friedrich Wilhelm Alexander Held (1813–1872). Después de seguir una carrera militar como oficial en el ejército prusiano, Held regresó a la vida civil y trabajó por un tiempo como actor y escritor. En 1843 se mudó a Leipzig donde publicó el periódico Die Lokomotive (La locomotora). El diario tuvo éxito rápidamente y llegó a tener una tirada de alrededor de 12 000 copias por día. Aunque Held era más un defensor de la monarquía constitucional que un político radical, su trabajo pronto fue prohibido. Después de varios intentos de seguir publicando en Leipzig, Held se mudó a Berlín donde, el 1 de abril de 1848, comenzó a publicar Locomotive: Zeitung für politische Bildung des Volkes (Locomotive: periódico para la educación política del pueblo). El año 1848 fue uno de levantamientos revolucionarios en gran parte de Europa, causados por el alza de los precios de los alimentos y el malestar económico y político, lo que llevó al derrocamiento del rey Luis Felipe en Francia en febrero. En Alemania, los delegados se reunieron en Frankfurt para pedir reformas políticas y la creación de una Alemania unificada y democrática. Finalmente, colapsaron los levantamientos populares o sufrieron la represión de las tropas prusianas o austríacas. Se prohibió la publicación de Locomotive en enero de 1849. Las 201 publicaciones del periódico que se muestran aquí, que abarcan el período de abril a diciembre de 1848, dan testimonios de primera mano de los eventos revolucionarios de 1848.
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Las claves de la misericordia y los secretos de la sabiduría

Este manuscrito es una fuente inestimable para comprender las doctrinas y las prácticas alquímicas en el mundo islámico durante la Edad Media. Su autor, el erudito Mu‛ayyad al-Dīn al-Tuġrā’ī, nació en 1062 d. C. en Persia (actual Irán) y trabajó como secretario de la corte selyúcida. Más tarde fue nombrado visir en Mosul (actual Irak), pero su carrera tuvo un final dramático en 1121, cuando, tras la caída en desgracia de su protector, se lo acusó falsamente de herejía y fue decapitado. En una fecha posterior se agregaron notas sobre la biografía de al-Tuġrā’ī en la primera página del manuscrito, junto con notas al margen con el objetivo de corregir, resaltar o comentar pasajes específicos del tratado. Kitāb mafātīh ar-rahma wa-asrār al-hikma (Las claves de la misericordia y los secretos de la sabiduría) consta de dos partes. La primera parte del tratado es una muqaddima (introducción larga), en la que el autor presenta una exposición sistemática de las doctrinas alquímicas, desde la teoría de los cuatro elementos hasta la preparación de un elixir blanco para la transmutación del cobre en plata, y de un elixir rojo para la transmutación de la plata en oro. La segunda parte del manuscrito tiene la traducción al árabe de al-Tuġrā’ī de un tratado griego que escribió el famoso alquimista Zósimo de Panópolis, quien prosperó alrededor del 300 d. C. Al-Tuġrā’ī interpola el texto con sus propios comentarios y con citas de otras autoridades (entre las que se encontraban filósofos como Aristóteles, Demócrito y Galeno, y personajes míticos o históricos, como Hermes y Cleopatra) al punto de que se dificulta identificar gran parte del trabajo original griego. Sin embargo, la existencia de esta traducción dice mucho sobre el papel de las ciencias árabes en la preservación y transmisión del conocimiento científico antiguo y helenista. El manuscrito está decorado con numerosos dibujos de los aparatos químicos, incluidos los recipientes para la destilación y la sublimación, diferentes tipos de hornos y tablas que intentan explicar los contenidos teóricos del texto.