Palacio del Elector de Brandeburgo

Este mapa con vista aérea ofrece una imagen detallada del palacio de Berlín del elector de Brandeburgo, como se veía en 1688. La residencia formaba parte de una gran fortaleza que Federico Guillermo I (1620-1688) ordenó construir tras el final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) en Alemania. La construcción comenzó en 1650 bajo la dirección del arquitecto e ingeniero Johann Gregor Memhardt (1607–1678), y continuó por más de un cuarto de siglo. El complejo, también conocido como la Fortaleza de Berlín, tiene cinco puertas de la ciudad y 13 bastiones. Federico Guillermo I fue elector de Brandeburgo y duque de Prusia desde 1640 hasta su muerte. Conocido como «el Gran Elector», fue responsable de las reformas que sentaron las bases para que Prusia pasara de ser un ducado a un reino gobernado por su hijo, Federico III, elector de Brandeburgo (1657–1713), quien se convirtió en el rey Federico I de Prusia en 1701. El mapa es de Johann Bernhard Schultz, un fabricante de medallones, ingeniero y cartógrafo de Berlín que murió en 1695.

Mapa del Reino de Aragón, de Juan Bautista Labaña

Este mapa es la imagen más antigua conocida de Aragón, el primer mapa español producido conforme a procedimientos científicos y el mapa más importante de la cartografía española de los siglos XVII y XVIII. Se convirtió en la base de los mapas subsiguientes de la región, y es el único que se realizó utilizando mediciones y estudios directos. El mapa fue creado por orden de la Diputación del Reino de Aragón por el cosmógrafo Juan Bautista Labaña (1555-1624), quien empleó el método de las triangulaciones. De 1610 a 1615, Labaña viajó por el país para hacer las observaciones necesarias desde los vértices marcados en las torres y en las cimas de sierras. Describe sus investigaciones en su Itinerario del Reino de Aragón, donde registró todas las lecturas que usó para crear el mapa; el manuscrito se conserva en la biblioteca de la Universidad de Leiden. El mapa se grabó en Madrid en seis planchas de cobre en 1619-1620. El estilo del dibujo es sobrio, lejos de la ostentación y estética de los mapas contemporáneos publicados en los Países Bajos. Labaña representó lo esencial del territorio con claridad y utilizó una caligrafía fácil de leer. Solo se sabe de la existencia de dos versiones del mapa: la primera es el original, dibujada por Labaña y grabada por Diego de Astor en 1617-1620, de la cual se hicieron varias copias; la segunda fue corregida y aumentada por Tomás Fermín de Lezaun en 1777. La copia de la Biblioteca Nacional de España es un grabado de la placa original de Labaña, aunque está acompañado de un texto de Lupercio Leonardo de Argensola que agregó a finales del siglo XVII el tipógrafo aragonés Pascual Bueno. Labaña nació en Lisboa y fue profesor de matemática del rey don Sebastián. Luego de que Portugal se anexara a la corona española en 1580, se mudó a Madrid donde vivió la mayor parte de su vida. En 1582 fue nombrado profesor de la Academia de Ciencias, donde enseñó matemática, cosmografía y geografía. Labaña enseñó a los hijos y sobrinos del rey Felipe III de España, quien lo nombró también cosmógrafo mayor y cronista del reino. El autor del texto que acompaña el mapa, el escritor español Argensola, nació en Huesca en 1559 y murió en Nápoles en 1612. En 1599, Felipe III lo nombró cronista mayor de la corona de Aragón. Entre sus obras están Anales de la historia de Aragón y la Declaración sumaria de la historia de Aragón, que sirvió para completar la información geográfica de este mapa.

Un mapa moderno de España

Nova Hispaniae Descriptio (Un mapa moderno de España) es el primer mapa orlado por todos sus lados; una de las novedades más atractivas de la cartografía holandesa del siglo XVII. La finalidad de estas orlas era completar la información geográfica del mapa y además añadían un atractivo especial a la obra. En este mapa, que está basado en una plancha hecha por Gerardus Mercator (1512–1594), la imagen cartográfica está rodeada de planos, vistas de ciudades y personajes ataviados con trajes de la época El margen superior tiene vistas de las ciudades de Alhama, Granada, Bilbao, Burgos, Vélez-Málaga y Écija. En el inferior se muestra Lisboa, Toledo, Sevilla y Valladolid. En la esquina inferior derecha hay una orla renacentista coronada por el escudo de armas del Reino de España, flanqueada por dos figuras masculinas sentadas y decorada con tres mascarones. A los lados, tres figuras femeninas y tres masculinas ataviadas con trajes de la época representan las clases sociales de nobles, mercaderes y campesinos. En el margen inferior hay un medallón con el retrato del rey Felipe III de España y la inscripción con su nombre. En la esquina inferior izquierda, la escala aparece en un pedestal debajo del emblema de la casa editorial. El editor del mapa, Jodocus Hondius (1563-1612), fue un célebre grabador flamenco establecido en Ámsterdam que se especializó en la fabricación de mapas y globos terráqueos. Fue amigo de Gerardus Mercator y editó sus atlas. En 1604, Hondius compró las planchas de Mercator a sus herederos y publicó una nueva edición del atlas, que fue ampliando constantemente y llegó a hacerse muy popular en el siglo XVII. El mapa no está fechado pero, con el retrato del rey Felipe III de España (1598-1621) y la fecha de la muerte de Hondius, se puede inferir que se publicó alrededor de 1610.

Valentia Edetanorum, vulgo del Cid

Este importante mapa antiguo, en cuatro hojas, de la ciudad de Valencia es de Tomás Vicente Tosca (1651-1723), cura, erudito, matemático, cartógrafo y teólogo local, que fue uno de los fundadores del grupo Novatores, una sociedad científica establecida con el propósito de desafiar y renovar las ideas y prácticas existentes. El libro más importante del padre Tosca fue Compendio Matemático, una obra de nueve volúmenes que compuso entre 1707 y 1715 donde, además de la matemática y la geometría, se estudian otros temas como la astronomía, la geografía, la náutica, la arquitectura militar, la óptica y la perspectiva. El éxito de esta obra fue tan grande que se hicieron varias ediciones y se tradujo a otros idiomas como el alemán, el francés y el italiano. Tosca también diseño y construyó un gran globo geográfico. El mapa de Valencia que hizo Tosca en 1704 aporta vistas detalladas de edificios públicos y privados, calles, plazas y otras características de la ciudad. En la esquina superior derecha del mapa hay una alegoría de la ciudad, obra de José Fortea, en la que una matrona sostiene el escudo de la ciudad y lleva en la mano una antorcha; del corazón sale un lazo con la leyenda: Ardet et lucet intus et foris (Arde y brilla adentro y afuera). En la esquina inferior izquierda, dentro de una gran orla barroca decorada con motivos alusivos a la matemática y las bellas artes, se encuentra la clave del mapa o «Explicación de las notas». Tiene una larga lista de parroquias, conventos, colegios, hospitales, palacios, casas, lonjas y otros lugares de la ciudad. La escala, en la tercera hoja, está expresada en uno a 1200 palmos valencianos (una unidad de medida equivalente a 14,7 centímetros).

Captura de Liaojiazhong y secuestro del líder rebelde Shi Sanbao

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados que representan la campaña de 1795 contra las tribus miao y su pacificación, en la que las fuerzas de la dinastía Qing combatieron un levantamiento contra China de los pueblos indígenas que vivían en Guizhou y otras provincias del suroeste de China.

Recaptura de Qianzhou

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados que representan la campaña de 1795 contra las tribus miao y su pacificación, en la que las fuerzas de la dinastía Qing combatieron un levantamiento contra China de los pueblos indígenas que vivían en Guizhou y otras provincias del suroeste de China.

Captura de la cordillera Qianghuxiao

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados que representan la campaña de 1795 contra las tribus miao y su pacificación, en la que las fuerzas de la dinastía Qing combatieron un levantamiento contra China de los pueblos indígenas que vivían en Guizhou y otras provincias del suroeste de China.

Captura del campamento rebelde en Pinglong

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados que representan la campaña de 1795 contra las tribus miao y su pacificación, en la que las fuerzas de la dinastía Qing combatieron un levantamiento contra China de los pueblos indígenas que vivían en Guizhou y otras provincias del suroeste de China.

La campaña en Jielai

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados que representan la campaña de 1795 contra las tribus miao y su pacificación, en la que las fuerzas de la dinastía Qing combatieron un levantamiento contra China de los pueblos indígenas que vivían en Guizhou y otras provincias del suroeste de China.

Captura de la aldea miao en Shilong

Los «Grabados de batallas en cobre» son una serie de grabados a partir de placas de cobre que datan de la segunda mitad del siglo XVIII. Fueron encargos del emperador Qianlong de la dinastía Qing (1644-1911), que gobernó desde 1735 hasta 1796. Representan sus campañas militares en las provincias interiores de China y a lo largo de las fronteras del país. Las ilustraciones maestras para los grabados fueron grandes pinturas realizadas por artistas misioneros europeos empleados en ese entonces en la corte de Pekín. Estos artistas fueron el jesuita italiano Giuseppe Castiglione (1688-1766), el jesuita francés Jean-Denis Attiret (1702-1768), el jesuita bohemio Ignatius Sichelbarth (1708-1780), y el misionero agustino italiano Jean-Damascène Sallusti (fallecido en 1781). Los grabados de la primera serie de 16 pinturas no se produjeron en China sino en París, que en esa época era hogar de los mejores artesanos europeos que trabajan en esta técnica. El emperador llegó a decretar que la obra emulara el estilo del grabador en cobre de Augsburgo, Georg Philipp Rugendas el Viejo (1666–1742), cuyo trabajo conocía. Se enviaron a París copias a pequeña escala de las pinturas de Castiglione y sus colegas de Pekín, para que allí las transfirieran a placas de cobre, las grabaran y las enviaran de vuelta a China, junto con las placas y los grabados. Los aprendices chinos de los jesuitas produjeron series de grabados posteriores en Pekín, que difieren notablemente en estilo y elaboración de los de la serie de París. Los grabados de batallas en cobre de Qianlong fueron solo uno de los medios que empleó el emperador manchú para documentar sus campañas de expansión militar y la represión de los disturbios regionales. Sirvieron para glorificar su gobierno y ejercer el control ideológico sobre la historiografía china. En la historia del arte chino, la impresión de grabados de cobre quedó como un episodio. Vistos en su contexto político, los grabados de Qianlong representan un género pictórico distintivo y excepcional, y son ejemplos elocuentes de la propia dramatización del poder del Estado imperial. El Departamento de Asia Oriental de la Biblioteca Estatal de Berlín tiene un conjunto de cinco series, con un total de 64 grabados. Este es uno de los 16 grabados que representan la campaña de 1795 contra las tribus miao y su pacificación, en la que las fuerzas de la dinastía Qing combatieron un levantamiento contra China de los pueblos indígenas que vivían en Guizhou y otras provincias del suroeste de China.