Tugra del sultán Ahmed III

Descripción

Esta tugra (emblema imperial) perteneció al sultán otomano Ahmed III y aparece en el verso de un fragmento compuesto de una sola hoja de un Corán Fal-i persa del período safávida del siglo XVI, utilizado para la adivinación por medio de letras elegidas al azar. Ahmed III gobernó entre 1115 y 1143 d. H. (1703-1730 d. C.), por lo que es probable que el Corán proviniera de la zona sudoeste de Irán y llegara a la biblioteca del Palacio de Topkapi en Estambul, en algún momento del siglo XVII. La fecha, bastante borrada, de 1111 (1700) en el verso apoya la hipótesis de que el Corán entró a Estambul con la llegada del siglo XVIII. La tugra servía como una forma de «ex libris» para el sultán, que probablemente ordenó y quitó ciertas áreas del recto (y pegó otras encima) para ocultar el verdadero propósito de la hoja, ya que la predicción por medio del Libro Sagrado era una práctica problemática en el islam. La tugra tiene una larga tradición como emblema caligráfico real en las culturas turcas. Desde los tiempos de los oguz, los selyúcidas y, en especial, los otomanos, era el blasón de un gobernante, que incluía su nombre y títulos, a veces de forma muy estilizada. Si bien en este caso figura como una especie de firma real, la tugra por lo general marcaba el comienzo de un decreto imperial o documentos reales, como escrituras de propiedad. También aparecía en edificios, monedas, paneles caligráficos y sellos postales. Simbolizaba una «marca noble» de posesión y, por lo tanto, reemplazaba a una impresión de sello, que otorgaba permiso o confería propiedad. La tugra se compone de una variedad de elementos estructurales que constituyen los nombres y títulos de un gobernante. El entrelazado adornado de los títulos dificulta identificar al gobernante en cuestión pero, en comparación con otras tugras existentes, en este caso se ha determinado el vínculo con Ahmed III.

Última actualización: 16 de abril de 2015