África: cabo de Buena Esperanza, granja de avestruces

Descripción

Esta fotografía que muestra una granja de avestruces en Sudáfrica pertenece a la Colección Frank y Frances Carpenter de la Biblioteca del Congreso. Frank G. Carpenter (1855-1924) fue un escritor estadounidense de libros sobre viajes y geografía del mundo, cuyas obras contribuyeron a popularizar en los Estados Unidos la geografía y la antropología cultural durante los primeros años del siglo XX. La colección, que consta de fotografías que Carpenter y su hija Frances (1890-1972) tomaron y recopilaron para ilustrar sus escritos, incluye alrededor de 16 800 fotografías y 7000 negativos en vidrio y película. El nuevo libro de lectura sobre geografía de Carpenter, África (1924) explicaba que se criaban a los avestruces por sus plumas, las que se utilizaban en una variedad de productos. «La mayoría de las plumas de avestruz comerciales provienen de avestruces domesticados, que se crían en las granjas. Para la recolección de plumas silvestres, el cazador mata un avestruz; y cada ave proporciona una sola cosecha de plumas. El avestruz domesticado es desplumado cada siete u ocho meses, por lo que un ave proporciona varias cosechas. Hasta el siglo pasado no se sabía que era posible domesticar avestruces, pero un granjero inglés que vivía cerca de Ciudad del Cabo atrapó crías jóvenes y las domesticó. Las criaba en parcelas con vallas muy altas para que no pudieran escaparse. Allí las alimentaba, y dos veces al año las desplumaba. Los avestruces crecieron, hicieron sus nidos en la arena, pusieron huevos y los empollaron. Su desarrollo fue tan estupendo que el negocio empezó a ser rentable».

Última actualización: 29 de septiembre de 2014