Crónica del mundo

Descripción

El texto original de Weltchronik (Crónica del mundo), de Jans Enikel (1230‒1290), sobrevive solo en unos pocos manuscritos. En la mayoría de ellos el texto está alterado: la Crónica de Enikel está mezclada con otras crónicas mundiales de la época. En el presente manuscrito, el texto abreviado de la obra de Enikel se ve interrumpido por numerosos fragmentos extraídos de la Christherre-Chronik (Crónica de Cristo Nuestro Señor). Está crónica métrica, escrita en dos columnas y en 287 folios, e incompleta debido a la falta de varias hojas al comienzo y al final del códice, perteneció al monasterio franciscano en Múnich hasta su disolución en 1803. La Crónica está ilustrada directamente sobre el pergamino con dibujos en tinta de diversos colores, normalmente enmarcados en un fondo neutro y rectangular. El proceso de producción estuvo a cargo de dos personas. Las imágenes ejecutadas por el segundo artista (a partir del anverso del folio 22) sobrepasan sobrepasan el margen y, a menudo, se extienden hacia los bordes de las hojas. Están realizadas en colores fuertes y se caracterizan, a pesar de una ejecución un poco rudimentaria, por una gran vivacidad. No muestran ningún vínculo directo con ciclos más antiguos austro-bávaros de crónicas universales. Estilísticamente también representan una nueva fase en la tradición debido a su conexión con el estilo internacional de comienzos del siglo XV. Es posible que la iluminación del manuscrito se haya retomado en 1420 tras una breve interrupción. En aquel momento, el texto ya se había copiado y se habían realizado las primeras ilustraciones.

Última actualización: 16 de noviembre de 2017