Ratificación del Senado del tratado de cesión del territorio de Alaska

Descripción

En virtud de las disposiciones de la Constitución de los Estados Unidos en relación con los tratados, el Senado de los Estados Unidos debe proporcionar su consejo y aprobación —que se obtiene con dos tercios de los votos— para que un tratado se ratifique y se convierta en ley. El 9 de abril de 1867, el Senado aprobó el tratado para la compra de Alaska. Aquí se muestra la notificación de la medida del Senado, redactada por el secretario principal, John W. Forney. El secretario de Estado, William H. Seward, contó con el apoyo de una serie de partidarios dentro del Senado para darle impulso político a la compra. Entre ellos, se destacó el senador Charles Sumner de Massachusetts, quien dio un apasionado discurso a favor de la adquisición en el pleno del Senado. A pesar de su retórica grandilocuente, Sumner estaba motivado, en gran parte, por el cálculo político. Durante años, los rusos habían establecido un límite que restringía el acceso extranjero a la pesca y a la caza de ballenas en las aguas de Alaska. Los balleneros yanquis buscaban el ingreso sin restricciones a las nuevas zonas de caza de ballenas en las aguas de Alaska, en los océanos Pacífico y Ártico. Esto se debía, en esencia, a que las décadas de caza intensiva habían devastado a las poblaciones de ballenas en otros lugares. En el siglo XIX, el centro mundial de la caza comercial de ballenas era el sudeste de Massachusetts, en especial, Nantucket y New Bedford. En Beacon Hill, Boston, la considerable fuerza del electorado que apoyaba la caza de ballenas presionó a Summer y a otros políticos locales para que respaldaran la compra de Alaska. Los actores pesqueros de la costa oeste también estaban ansiosos por obtener acceso a las vastas extensiones de océano cerca de Alaska. Esto permitió sumar los votos de algunos senadores del oeste. Asimismo, el soborno fue un factor de peso en el resultado de la votación: el embajador de Rusia en Washington sobornó a congresistas para asegurar sus votos a favor de la compra. Presa de la consternación que le provocaron dichos actos de corrupción, Seward posteriormente reconoció ante el presidente Andrew Johnson el papel que el soborno había desempeñado.

Última actualización: 20 de noviembre de 2015