Comercio entre los indígenas de México y los franceses en el puerto de Misisipi

Descripción

En el siglo XVIII, la Luisiana francesa abarcaba el territorio que hoy en día ocupan unos 20 estados de los Estados Unidos. En 1682, Robert Cavelier de La Salle exploró la región y le dio un nombre. Su colonización comenzó en 1699. Ese año, el rey Luis XIV y su ministro, Pontchartrain, ordenaron a Pierre Le Moyne d'Iberville —que fue asistido por su hermano, Jean Baptiste Le Moyne de Bienville— que fundara un asentamiento permanente en la desembocadura del Misisipi con el fin de contrarrestar posibles usurpaciones británicas. En 1699, se levantó un fuerte en Biloxi y, en 1702, se estableció un puesto en Mobile. Durante la guerra de Sucesión española (de 1702 a 1713), el pequeño puesto militar en Mobile, apenas poblado por 200 colonos y sin provisiones, estuvo al borde de ser abandonado por completo. Entre 1712 y 1731, el rey puso a la colonia bajo el control de intereses privados. Desde 1712 hasta 1717, se le concedió el monopolio real al financiero Antoine Crozat, que esperaba encontrar y explotar las minas de oro y de plata cerca de México. Durante este período, la zona de influencia de Luisiana se extendía al interior del país gracias a la construcción de numerosos fuertes: Fort Rosalie, ubicado en las tierras de los natchez (1716); el puesto fronterizo de Natchitoches en el río Rojo (1716), y Fort Toulouse, cerca de la tribu conocida como los alibamu (1717). No se descubrieron metales preciosos y, al cabo de cinco años, había solo 550 colonos. Crozat decidió retirarse en 1717. Por iniciativa de John Law, financiero y aventurero escocés, la administración de Luisiana quedó a cargo de la Compagnie d’Occident (Compañía de Occidente). Es probable que este grabado, publicado por un comerciante de grabados parisino, François-Gérard Jollain, en 1717 o poco después, haya sido producido por la Compañía de Occidente para promover los asentamientos en la colonia. El grabado y el texto que lo acompaña alaban las virtudes y la riqueza del «Reino de Luisiana». Parecen estar presentes todos los elementos necesarios para atraer a colonos, misioneros e inversores: tierra fértil; minas de oro, plata, cobre y plomo; nativos bien predispuestos, abiertos al comercio y al cristianismo, y la capital en Nueva Orleans, dotada de un magnífico puerto en el río Misisipi.

Fecha de creación

Fecha del contenido

Información de la publicación

François-Gérard‏ Jollain, París

Idioma

Título en el idioma original

Le Commerce que les Indiens du Mexique font avec les François au Port de Mississipi

Tipo de artículo

Descripción física

1 grabado; 45,5 x 83 centímetros

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Última actualización: 4 de noviembre de 2015