Derrota de las tropas alemanas en Gumbinnen

Descripción

Este grabado, que muestra una batalla con caballería en Gumbinnen (actual Gusev, Rusia), pertenece a la colección de carteles lubok de la Primera Guerra Mundial, que se conserva en la Biblioteca Británica. El epígrafe dice: «Del 4 al 7 de agosto de 1914, se libró una feroz batalla en Prusia Oriental que culminó con una rotunda victoria de las tropas rusas a orillas del río Rominte. Las fuerzas alemanas constaban de 100 000 hombres y 384 armas de fuego, pero nuestro ejército tomó rápidamente la ofensiva. Después de un feroz combate, y a pesar del intenso fuego alemán proveniente de la colina Zeesker, el 7 de agosto capturamos Gumbinnen. El 9 de agosto, los alemanes se vieron obligados a abandonar la colina y a dirigirse al río Angrapa. En el flanco derecho, los alemanes debieron replegarse al río Pregolya. La retirada enemiga fue desordenada: dejaron atrás gran cantidad de armas y prisioneros. Los alemanes solicitaron una tregua para recuperar a los heridos, pero les fue negada. Nuestra caballería persigue al enemigo, que se bate en retirada». Lubok es una palabra rusa para grabados populares creados a partir de xilografías, grabados, aguafuertes o, más tarde, mediante el uso de la litografía. Los grabados, en general, consistían en imágenes sencillas y coloridas que graficaban una narrativa, aunque también podían incluir texto. Las pinturas lubok comenzaron a ganar popularidad en Rusia a finales del siglo XVII. Los grabados, que a menudo encarnaban la narrativa de un acontecimiento histórico, literario, o bien de una historia religiosa, se realizaban con el propósito de que las personas analfabetas pudieran acceder a ese tipo de historias. El tono de estos expresivos grabados podía variar considerablemente: desde el humorístico hasta el instructivo, pasando por perspicaces comentarios políticos y sociales. Las imágenes eran claras y fáciles de entender, y algunas se hacían en serie, como predecesoras de la historieta moderna. La reproducción de los grabados era económica, por lo que se convirtieron en una forma de que las masas exhibieran arte en sus hogares. Inicialmente, las clases altas no tomaban en serio este estilo artístico, pero, hacia finales del siglo XIX, el lubok gozaba de tal reconocimiento que inspiró a artistas profesionales. Durante la Primera Guerra Mundial, las pinturas lubok informaban a los rusos acerca de los sucesos en el frente, reforzaban la moral y servían como propaganda contra los enemigos.

Última actualización: 14 de noviembre de 2017