La toma de Yaroslav

Descripción

Este grabado, que muestra una amplia escena de batalla y la toma de Yaroslav (actual Jarosław, Polonia), pertenece a la colección de carteles lubok de la Primera Guerra Mundial, que se conserva en la Biblioteca Británica. El epígrafe dice: «A comienzos de septiembre, varias batallas terminaron en la toma de localidades de la zona de Sandomierz-Radomyśl Wielki. Aquí, el río San desemboca en el río Vístula. El enemigo quería escapar de la persecución detrás del río San, por lo que tomó una posición sumamente fortificada en Prešov. Allí se desató una feroz batalla. El 3 de septiembre, nuestras tropas capturaron cabezas de puente y cruces, atravesaron el puente sobre el San y llegaron a Yaroslav y a Przemyśl. Nuestra artillería pesada se detuvo en Yaroslav y comenzó a bombardear la ciudad. El cañoneo duró dos días: el 5 de septiembre Yaroslav ardió. A pesar de eso, el enemigo siguió luchando. La batalla fue tan intensa que nadie se encargó de mover los cadáveres durante cuatro días. El 6 de septiembre, capturamos cinco fortificaciones en la margen derecha del río San, cerca de Yaroslav. La mañana siguiente, la batalla encarnizada continuó en todas las fortificaciones. El enemigo nos disparaba desde vehículos blindados y trincheras, que se vio obligado a abandonar, tras nuestra ofensiva, para replegarse. En la noche del 8 de septiembre, capturamos Yaroslav; en la mañana del 9 de septiembre, nuestras tropas entraron en la ciudad». Lubok es una palabra rusa utilizada para designar obras populares creadas a partir de xilografías, grabados, aguafuertes y, más tarde, litografías. Los grabados, en general, consistían en imágenes sencillas y coloridas que graficaban una narrativa, aunque también podían incluir texto. Las pinturas Lubok comenzaron a ganar popularidad en Rusia a finales del siglo XVII. Los grabados, que a menudo describían un acontecimiento histórico o representaban una pieza literaria o religiosa, se utilizaban para poner ese tipo de relatos al alcance de los analfabetos. El tono de estos expresivos grabados podía variar considerablemente: desde el humorístico hasta el instructivo, pasando por perspicaces comentarios políticos y sociales. Las imágenes eran claras y fáciles de entender; las publicadas en serie fueron las predecesoras de la historieta moderna. La reproducción de los grabados era económica, por lo que se convirtieron en una forma de que las masas exhibieran arte en sus hogares. Inicialmente, las clases altas no tomaban en serio este estilo artístico, pero, hacia finales del siglo XIX, el Lubok gozaba de tal reconocimiento que inspiró a artistas profesionales. Durante la Primera Guerra Mundial, las pinturas Lubok informaban a los rusos acerca de los sucesos en el frente, reforzaban la moral y servían como propaganda contra los enemigos.

Última actualización: 9 de junio de 2015