«Valle de la muerte». La batalla de la aldea de Mykhaylivka

Descripción

Este grabado, que muestra una batalla en la aldea de Mykhaylivka, en la que los rusos derrotaron a los austríacos, pertenece a la colección de carteles lubok de la Primera Guerra Mundial, que se conserva en la Biblioteca Británica. El epígrafe explica: «A pesar del raudal de esquirlas y metrallas austríacas, nuestras columnas ofensivas alcanzaron posiciones avanzadas con rapidez y obligaron a las unidades enemigas a refugiarse en la quebrada. Mientras tanto, las columnas defensivas de nuestro ejército lograron alcanzar las colinas opuestas y, así, cercar a la división enemiga acorralada en la quebrada. Después de unos pocos disparos certeros de las baterías rusas, el enemigo, percatándose de la futilidad de toda resistencia, decidió rendirse. La batalla completa, que había comenzado a las cinco de la mañana, terminó hacia las tres de la tarde. Miles de austríacos se rindieron, con cañones, ametralladoras y un gran botín recogido en las cercanías. Durante la rendición, ocurrió un trágico episodio: un general austríaco, comandante de una división, al observar que las banderas austríacas pasaban a nuestras manos, de pronto sacó su revólver de la funda y se pegó un tiro. El valle donde se rindió la división austríaca (unas 15 000 personas), fue nombrado el 'Valle de la Muerte'». En este grabado, los eventos de la batalla se condensaron en una sola imagen. En primer plano se ve a un soldado ruso, en el furor de la batalla, con la bandera austríaca debajo del brazo, representando la derrota austríaca. Mientras tanto, a la izquierda, el general austríaco se lleva el revólver a la cabeza. Lubok es una palabra rusa utilizada para designar obras populares creadas a partir de xilografías, grabados, aguafuertes y, más tarde, litografías. Los grabados, en general, consistían en imágenes sencillas y coloridas que graficaban una narrativa, aunque también podían incluir texto. Las pinturas lubok comenzaron a ganar popularidad en Rusia a finales del siglo XVII. Los grabados, que a menudo describían un acontecimiento histórico o representaban una pieza literaria o religiosa, se utilizaban para poner ese tipo de relatos al alcance de los analfabetos. El tono de estos expresivos grabados podía variar considerablemente: desde el humorístico hasta el instructivo, pasando por perspicaces comentarios políticos y sociales. Las imágenes eran claras y fáciles de entender; las publicadas en serie fueron las predecesoras de la historieta moderna. La reproducción de los grabados era económica, por lo que se convirtieron en una forma de que las masas exhibieran arte en sus hogares. Inicialmente, las clases altas no tomaban en serio este estilo artístico, pero, hacia finales del siglo XIX, el lubok gozaba de tal reconocimiento que inspiró a artistas profesionales. Durante la Primera Guerra Mundial, las pinturas lubok informaban a los rusos acerca de los sucesos en el frente, reforzaban la moral y servían como propaganda contra los enemigos.

Última actualización: 16 de febrero de 2017