Juegos Olímpicos, Estocolmo, 1912

Descripción

Las Olimpíadas de Estocolmo de 1912 marcaron la transición de los juegos olímpicos modernos: pasaron de ser una modesta competencia deportiva a ser un acontecimiento mediático global. La preparación y la difusión de los juegos, los lugares construidos especialmente para el evento y la exposición mediática comenzaron a eclipsar el papel de las competencias atléticas en sí mismas. Este evento mediático, concebido hasta el último detalle por los organizadores, enfatizó tanto la dimensión mundial como la nacional. Consciente de que la tecnología evolucionaba con rapidez y de que las imágenes visuales cruzaban fronteras sin obstáculos, el comité montó una innovadora campaña mediática internacional. Se le confió a Olle Hjortzberg (1872-1959), quien reconocía la eficacia del arte de los afiches y su influencia en la publicidad, la tarea de crear la imagen visual más duradera de la campaña. Hizo caso omiso de los detalles de los juegos en sí; se concentró en reunir en esa imagen la percepción clásica del cuerpo humano y la representación de la olimpíada como un evento mundial abarcador. Adaptada a las necesidades de mercados específicos y a las normas del decoro de culturas muy distantes de aquella en donde fue creada, esta imagen se difundió en todo el mundo.

Última actualización: 28 de junio de 2013