9 de diciembre de 2014

El anciano que hizo florecer árboles muertos

Aquí se presenta un watojihon (libro encuadernado en un estilo tradicional japonés) compacto, con imágenes y texto en xilografía sobre un papel sin textura llamado hiragami (papel liso). Kobunsha, la editorial dirigida por Takejirō Hasegawa, comenzó a traducir y a publicar Nihon Mukashibanashi (Serie de cuentos de hadas japoneses) en 1885. La serie incluye Hanasaki Jiji (El anciano que hizo florecer árboles muertos). Cuenta la historia de un matrimonio de ancianos buenos que tenían un perro. Un día hacen un pozo en un lugar que el perro les indica y se encuentran con muchas monedas de oro. Un vecino, avaro y envidioso de su suerte, les pide que le presten el perro. El hombre obliga al perro a buscar un lugar con las mismas características, pero, al cavar, solo encuentra tierra. Iracundo, el viejo avaro mata al perro y lo entierra debajo de un pino. El árbol crece vigorosamente, y el anciano bueno aprovecha la madera para hacer un mortero. Al moler la cebada en él, la cantidad de granos es tal que rebalsa. Al descubrirlo, el viejo avaro pide prestado el mortero. Sin embargo, al moler la cebada, solo obtiene granos quebradizos e infestados de insectos. Furioso, quema el mortero. El anciano bueno esparce las cenizas del mortero quemado sobre un árbol muerto y el árbol florece. El anciano recibe una gran recompensa del señor local. Cuando el viejo avaro decide imitarlo, el viento sopla las cenizas, que entran en los ojos del señor. El viejo avaro es apresado y sufre un terrible destino.

Kioto pictórica

El documento que aquí se presenta es un mapa pictórico de Kioto publicado en 1686, al principio del período Edo (1603-1867). La publicación de mapas en Japón comenzó al principio del período Edo en Kioto, población representada en el primer mapa de ciudad publicado. Los primeros mapas de Kioto solo representaban el área urbana, aunque, gradualmente, la cobertura creció hasta incluir también las zonas suburbanas. Este mapa muestra no solo el área urbana central, sino también la periferia. Se caracteriza especialmente por la ingenuidad con que la información presentada se ha maximizado sin renunciar a la facilidad de lectura. En los mapas anteriores de Kioto, las áreas urbanas delimitadas por caminos se pintaban en negro. Este fue el primer mapa en el que estas áreas se dejaron en blanco, lo que permitió incorporar más información, como nombres de los templos y de los propietarios de las casas. Ya que se hubiera requerido una caligrafía diminuta para escribir todos los nombres de las calles en el mapa, se usaron círculos dentro de los cuales aparecía el símbolo de un carácter. Los espacios en blanco contenían las listas de los símbolos con los correspondientes nombres de calles. El mapa también puede haber servido como una guía turística. Las montañas y los ríos fuera de la ciudad se muestran en color, y se presentan explicaciones detalladas de los lugares famosos, como Kiyomizu-dera (templo Kiyomizu), junto con representaciones pictóricas de los edificios. Debido a su tamaño, hubiera sido incómodo transportarlo y, por ello, hay variaciones en la orientación de los textos, que hacen posible la lectura desde cualquier ángulo. Estos factores sugieren que fue diseñado para extenderlo sobre el suelo y mirarlo desde varias posiciones.

Normas para la formación del cuerpo de hatamotos (samuráis de mayor rango al servicio del sogún)

Este es un emaki (pergamino con ilustración horizontal) que representa la procesión de las formaciones de batalla saliendo hacia el combate. Tiene 13 metros de largo. A primera vista, se parece al Kan’ei Gyōkoki (Registro de una visita imperial en el período Kan’ei), ya que las imágenes y las letras se encuentran grabadas empleando tipos móviles. Sin embargo, los personajes y los caballos fueron estampados utilizando sellos. Es sorprendente que, en realidad, se hayan usado tan pocos sellos. Los 54 soldados montados del pergamino fueron creados a partir de tan solo cinco, pero se los diferenció en apariencia agregándoles color a mano e incorporando estandartes y banderas de combate para identificar claramente al general. Los títulos oficiales (tales como comisionado de banderas y comisario de lanzas) están inscritos en tinta negra. Aunque existen algunas obras del mismo tipo, no hay ninguna con el mismo esquema, ya que esta no constituye un grabado tradicional. También existe cierta variación entre los sellos utilizados en cada obra. El estudio sistematizado de la guerra moderna surgió como un nuevo campo de aprendizaje en el período Edo (1603-1867), durante el cual florecieron más de 60 escuelas diferentes. Se cree que los materiales sobre formaciones de batalla, como este libro, servían para el estudio de las artes militares. La necesidad de proporcionar ilustraciones con numerosos soldados y caballos dio lugar a este tipo de obras, que se producían en cantidades reducidas. El uso de sellos permitía la rápida y sencilla producción y reproducción.

Mapa de Yeso

Por temor a la afluencia del cristianismo y de las fuerzas extranjeras, Japón, durante el período Edo (1603-1867), no solo prohibió a sus ciudadanos viajar al extranjero, sino también comerciar y traficar con otros países aparte de Corea, China y Holanda. En 1828, Philipp Franz Balthasar von Siebold, un alemán que había llegado a Japón para trabajar como médico en la factoría holandesa, trató de volver a Holanda llevando consigo algunos objetos prohibidos, incluso mapas de Japón, al completar su asignación. Siebold fue deportado y se le prohibió regresar a Japón. Takahashi Kageyasu (1785-1829, conocido popularmente como Sakuzaemon), el funcionario japonés de la Oficina de Astronomía del shogunato que le había entregado los mapas, fue ejecutado. En total, otras 50 personas recibieron castigos por el incidente. Se cree que este mapa de Yeso (o, Eso, actual Hokkaido) es el mismo que Takahashi proporcionó originalmente a Siebold. Es casi idéntico a «Die Insel Jezo und die Japanischen Kurilen, nach einer Originalkarte von Takahasi Sakusaimon, Hofastronomen zu Jedo» (Ezoshima y las islas Kuriles japonesas, sobre la base de un mapa original de Takahashi Sakuzaemon, astrónomo de la corte en Edo), que se publicó como un mapa adjunto en Nipón, obra de Siebold sobre Japón en siete volúmenes. Además, hay una etiqueta, que, según se cree, data de la investigación del incidente, con una inscripción que afirma que el mapa (que Takahashi entregó a Siebold) era una copia exacta de este. El mapa porta un sello de propiedad de la Academia Shōheizaka, que fue la institución educativa del shogunato Edo.

El gorrión de la lengua cortada

Aquí se presenta un chirimen-bon (libro de papel crepé), una versión compacta de un watojihon (libro encuadernado en un estilo tradicional japonés) con imágenes y texto en xilografía. Recibía ese nombre porque la técnica consistía en arrugar el papel hasta que presentara una textura similar a la de la tela. Los chirimen-bon, que se publicaron entre mediados del período Meiji y el comienzo del período Showa, eran traducciones ilustradas de cuentos del folclore japonés, destinadas originalmente a aumentar el contacto de la población japonesa con las lenguas extranjeras después de la kaikoku (la reapertura de Japón a mediados del siglo XIX). Sin embargo, pronto ganaron popularidad como omiyage (pequeños regalos) para los extranjeros. Kobunsha, la editorial dirigida por Takejirō Hasegawa, comenzó a traducir y a publicar Nihon Mukashibanashi (Serie de cuentos de hadas japoneses) en 1885. La serie incluye El gorrión de la lengua cortada. Cuenta la historia de una despreciable anciana que está lavando ropa, cuando un gorrión, que vive en la casa de un vecino, la visita y se come el almidón que está usando. La mujer, enfurecida, le corta la lengua y lo ahuyenta. El matrimonio anciano que vive al lado, entristecido por el hecho, sale en busca del gorrión. Finalmente encuentran su hogar, donde son muy bien recibidos. El gorrión les ofrece dos cestas de mimbre de diferentes tamaños como omiyage. La desinteresada pareja acepta la cesta más pequeña y regresa a su hogar. Al abrirla, se encuentran con un tesoro de oro y plata. Los amables ancianos se vuelven ricos y viven felices para siempre. Envidiosa de la buena fortuna de sus vecinos, la anciana visita la casa de los gorriones y regresa a casa con la cesta grande. Al quitarle la tapa, del interior surge un tropel de demonios que la hace pedazos.

Corea del Sur, vista de las residencias de los embajadores chinos en Seúl

Esta imagen, que muestra un panorama de Seúl, Corea, forma parte de un conjunto de 43 fotografías de Corea que George Clayton Foulk tomó entre 1883 y 1886, y que se conserva en la Biblioteca de la Sociedad Geográfica Americana en la Universidad de Wisconsin – Milwaukee. La nota de Foulk en la imagen dice: «Extremo sudoeste de Seúl. Imagen tomada desde la legación de los EE. UU. Los edificios prominentes son palacios de los embajadores chinos». Foulk fue un joven oficial de Marina que se desempeñó como diplomático de los Estados Unidos en Corea durante la década de 1880. Fue enviado por primera vez al país en 1883 con una delegación coreana, ya que era la única persona al servicio del gobierno de los Estados Unidos con las cualificaciones adecuadas para actuar como intérprete. Si bien aprendió a hablar coreano rápidamente, al principio se comunicaba en japonés. Al llegar a Corea, Foulk emprendió un viaje de 900 millas (1450 kilómetros) por el país en palanquín. Durante la travesía, llevó un diario detallado y tomó fotografías. Su viaje se vio interrumpido por el fallido intento de golpe de Estado de diciembre de 1884 en la capital coreana. En medio de los disturbios y de la confusa huida en pos de su seguridad, muchas de sus fotos fueron destruidas. Foulk permaneció en Corea como administrador y, más tarde, como agregado naval. Su amistad con el rey Sunjong, miembro de la familia real (y emperador de Corea entre 1907 y 1910), le concedió la posibilidad de realizar visitas cotidianas al rey y oportunidades únicas de fotografiar la vida coreana. Abandonó Corea en 1887 y pasó sus últimos días en Japón como profesor de matemática en el Colegio de Doshisha (Universidad Doshisha), administrado por misioneros. Murió en 1893, a sus 37 años, mientras realizaba una caminata con su esposa japonesa y amigos.

Sugoroku de actores entre bastidores

Sugoroku de actores entre bastidores es un e-sugoroku (juego de mesa con imágenes) que representa el área entre bambalinas de un teatro kabuki. Publicado en 1863, hacia el final del período Edo, contiene imágenes creadas por Utagawa Kunisada II (o Utagawa Toyokuni IV, 1823-1880). Este sugoroku es del tipo denominado tobi-sugoroku (sugoroku volador). Como los casilleros no están alineados, el juego consiste en moverse por el tablero saltando de un casillero a otro según la suerte que dicta el dado. El jugador puede dirigirse desde el furi-hajime (inicio), que se encuentra en la esquina inferior derecha de la imagen, a varios lugares, por ejemplo: «la sala del dramaturgo», «la antesala para el artista a cargo de la música en bastidores», «el baño» y así sucesivamente. Otros casilleros muestran «el camerino del actor principal de la compañía» y «el cuarto de utilería». A medida que el jugador avanza y retrocede casilleros, puede ver a los actores descansando en sus camerinos, confeccionando el vestuario o ensayando juntos. El juego presenta retratos de los actores con sus nombres en los recuadros contiguos, por lo que puede haber servido como imagen promocional para satisfacer la curiosidad del público del período Edo, ansioso por saber qué hacían los actores del kabuki entre bastidores y por conocer sus verdaderos rostros.

Mapa de las rutas terrestres y marítimas de Edo a Nagasaki

Aquí se presenta un mapa pictórico de rutas que muestra el viaje desde Edo (actual Tokio) hasta Nagasaki. Fue publicado en 1672 (comienzo del período Edo). El primer volumen muestra el recorrido por tierra entre Edo y Kioto. Comienza en el Castillo de Edo y continúa hasta Kioto por la carretera de Tōkaidō, camino principal durante el período Edo. A lo largo de la ruta, se observan puestos de descanso, paisajes naturales y lugares famosos, como el monte Fuji (en la escena 11), acompañados de un texto explicativo. El segundo volumen constituye el viaje desde Osaka hasta Nagasaki. Consta principalmente de rutas marítimas, a pesar de que aparecen algunas escenas de rutas terrestres después de Kyūshū. Se ve el mar Seto Naikai (el mar Interior de Seto) entremedio de las imágenes. Además, están indicadas las ciudades y los lugares de interés turístico a lo largo de las costas de Honshu y Shikoku. Este volumen no presenta el tipo de texto explicativo que ofrece el primer volumen, aunque sí señala las distancias de las rutas marítimas. Se cree que los contenidos y las técnicas de dibujo se basan en otro mapa pictórico de rutas, compilado por el shogunato y terminado en 1668.

La saga de Gösta Berling

Selma Lagerlöf (1858−1940) fue una de las escritoras más importantes de Suecia. En 1909 se convirtió en la primera mujer en recibir el Premio Nobel de Literatura; en 1914, en la primera en ser designada miembro de la Academia Sueca. Aunque sus escritos se ambientaban en entornos locales, se valía de ellos (así como de su prestigio nacional e internacional) para llamar la atención a problemas de índole mayor, como el sufragio femenino en Suecia y las iniciativas internacionales de paz. En 1890, Lagerlöf participó de un concurso de novelas que organizó la revista Idun, para el cual presentó cinco capítulos de Gösta Berlings saga (La saga de Gösta Berling). Obtuvo el primer premio. El año siguiente, amplió la historia hasta lograr una novela completa, que Idun publicó. Ambientada en una provincia ficcional que se parecía mucho a la de Värmland (oeste de Suecia), es la narración de un año en la vida de Gösta Berling, un clérigo borracho y expulsado del sacerdocio. La imponente dueña de la casa señorial de Ekeby decide brindarle refugio, junto con otros doce caballeros hedonistas que ella tiene bajo su protección. Como líder de este grupo de hedonistas, Gösta Berling hace un pacto con el rico herrero Sintram, quien, según se dice, es cómplice del diablo. Este promete a los rebeldes que serán amos y señores de la casa señorial siempre y cuando, durante un año completo, no hagan nada que valga la pena. La obra ha sido traducida a más de 50 idiomas. Consta de una introducción en dos partes y 36 capítulos. Muchos de los capítulos narran historias alternativas con una gama de personajes diferentes. Este manuscrito se convirtió en propiedad de la Biblioteca Nacional de Suecia en 1935. El hijo de Frithiof Hellberg, el editor de Idun, quería vender el manuscrito original. Como una forma de incrementar su precio, divulgó el rumor de que lo vendería a un comprador en los Estados Unidos. En ese entonces, Lagerlöf no contaba con los medios para comprarlo por su cuenta. Sin embargo, el hijo de uno de sus antiguos compañeros de clase, la Academia Sueca y la Biblioteca Nacional de Suecia se aliaron para adquirirlo. La noticia fue recibida con gran entusiasmo y obtuvo amplia cobertura en la prensa.

Corea del Sur, residencia diplomática estadounidense

Esta imagen, que muestra a un hombre coreano sentado, leyendo, en la residencia diplomática estadounidense en Corea, forma parte de un conjunto de 43 fotografías de Corea que George Clayton Foulk tomó entre 1883 y 1886, y que se conserva en la Biblioteca de la Sociedad Geográfica Americana en la Universidad de Wisconsin – Milwaukee. La nota de Foulk en la imagen dice: «Chang-Phyong-Ha, invitado y amigo; sala de estar de verano, legación de los EE. UU.». Foulk fue un joven oficial de Marina que se desempeñó como diplomático de los Estados Unidos en Corea durante la década de 1880. Fue enviado por primera vez al país en 1883 con una delegación coreana, ya que era la única persona al servicio del gobierno de los Estados Unidos con las cualificaciones adecuadas para actuar como intérprete. Si bien aprendió a hablar coreano rápidamente, al principio se comunicaba en japonés. Al llegar a Corea, Foulk emprendió un viaje de 900 millas (1450 kilómetros) por el país en palanquín. Durante la travesía, llevó un diario detallado y tomó fotografías. Su viaje se vio interrumpido por el fallido intento de golpe de Estado de diciembre de 1884 en la capital coreana. En medio de los disturbios y de la confusa huida en pos de su seguridad, muchas de sus fotos fueron destruidas. Foulk permaneció en Corea como administrador y, más tarde, como agregado naval. Su amistad con el rey Sunjong, miembro de la familia real (y emperador de Corea entre 1907 y 1910), le concedió la posibilidad de realizar visitas cotidianas al rey y oportunidades únicas de fotografiar la vida coreana. Abandonó Corea en 1887 y pasó sus últimos días en Japón como profesor de matemática en el Colegio de Doshisha (Universidad Doshisha), administrado por misioneros. Murió en 1893, a sus 37 años, mientras realizaba una caminata con su esposa japonesa y amigos.