Carta de Engku Temenggung Seri Maharaja (Daing Ibrahim), gobernante de Johor, a Napoleón III, emperador de Francia

Descripción

Esta hermosa carta real malaya del gobernante de Johor, Temenggung Daing Ibrahim, al emperador de Francia, escrita en Singapur en 1857, es un triunfo del estilo sobre el contenido. Sus 13 líneas doradas ofrecen elogios efusivos a Napoleón III, pero no dicen mucho más. A mediados del siglo XIX, los intereses franceses en Asia Sudoriental se centraban principalmente en Indochina, y Johor era firme aliado de los británicos. Por ello, es difícil determinar la intención de ambas partes con el envío de esta magnífica misiva. En la carta, el Temenggung no hace ninguna petición a los franceses, pero alaba hábilmente a Napoleón III en referencia a las relaciones cordiales del emperador con la reina Victoria: «ambos logran tal fortaleza que ninguna otra nación podrá jamás equiparárseles mientras existan el Sol y la Luna». Lo más probable es que el enviado francés mencionado en la carta, Charles de Montigny, que en 1857 residía en Singapur, la usara para su propio progreso personal o profesional. Si bien esta carta podría ser considerada irrelevante desde el punto de vista político, histórico y diplomático, reviste gran importancia como obra de arte. A pesar del uso frecuente del oro en la iluminación malaya de manuscritos, este es el primer ejemplo conocido de crisografía (escritura en tinta dorada) en una carta malaya. Está bellamente iluminada, con un marco dorado rectangular que encierra el bloque de texto, coronado con una elaborada viñeta en forma de arco en rojo, azul y oro. Por su formato y estructura, esta carta es un ejemplo del arte cortesano malayo de la redacción epistolar. En la parte superior está el kepala surat (título de la carta) en árabe, Nur al-shams wa-al-qamr, «Luz del Sol y de la Luna»: esta frase se encuentra muy comúnmente en las cartas malayas dirigidas a funcionarios europeos. La carta comienza de forma convencional, con largos puji-pujian (elogios de apertura), identificación del remitente y del destinatario, y con la alabanza efusiva al emperador a causa de su renombre. Es extraño, pero no aparece la palabra árabe wa-ba‘dahu ni sus equivalentes, como kemudian daripada itu en malayo, que se usaban tradicionalmente para cerrar la sección de los elogios y marcar el inicio del contenido propiamente dicho. Es probable que esto se deba al simple hecho de que esta carta no tiene contenido en sí. Los elogios se funden a la perfección con una breve mención del enviado francés encargado de la carta, antes de pasar al tramo final con una mención del obsequio que la acompaña y, de allí, a la termaktub, la línea final donde figuran el lugar y la fecha de redacción.

Última actualización: 15 de septiembre de 2014