Descripción

  • La Cueva Pintada de Gáldar se encuentra en el noroeste de la Gran Canaria, Canarias, España. Forma parte de un complejo de cuevas prehispánicas (trogloditas) que fueron redescubiertas en 1862. Las excavaciones arqueológicas completas se realizaron entre 1987 y 2005. Las seis cuevas están excavadas en la toba volcánica y dispuestas en torno a un patio central. Aunque las primeras fechas de ocupación del asentamiento se sitúan en el siglo VI, por comparación con la serie de fechas radiocarbónicas obtenidas para el yacimiento, parece que el complejo troglodita adquirió su aspecto actual con posterioridad al siglo XII. El sistema de cuevas fue creado por los guanches, los habitantes agropastoriles originales de Gran Canaria, y sus funciones pueden haber cambiado con el tiempo. En el momento del descubrimiento se hallaron momias, cerámicas y otros objetos arqueológicos. Es probable que haya servido como espacio doméstico y como centro donde tenían lugar determinados rituales para honrar a los ancestros en una sociedad fuertemente jerarquizada. Aunque decorar las paredes era algo habitual en las culturas autóctonas de la isla, el friso policromático de la Cueva Pintada es, sin duda, el mejor y más complejo ejemplo de pintura mural indígena de Gran Canaria. Los elementos decorativos geométricos del panel central se ordenan formando una composición simétrica a partir del eje central y alternando triángulos, cuadrados, ángulos superpuestos y círculos concéntricos. La realización de estas pinturas murales requería una técnica depurada. En primer lugar, se preparó la pared para disponer de una superficie homogénea, regularizando las fisuras y enluciendo la piedra con un preparado de arcilla. Las materias colorantes utilizadas de origen mineral (almagres para el rojo y finas arcillas blanquecinas para el blanco) se molieron y se mezclaron con agua para facilitar su aplicación. Las partes negras del panel se deben al oscurecimiento natural de la propia toba. El ritmo y la simetría excepcionales de este panel sugieren que, si, en verdad, se trata de un ámbito ritual, pueden tratarse de auténticos ideogramas. Es posible que sean parte de un sistema de medición y cálculo del tiempo, o de un elaborado calendario lunar y solar, basado en la combinación de series organizadas a partir del número 12 y en la alternancia del rojo, el blanco y los espacios sin pintar. El Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada está encargado del mantenimiento de la cueva.

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Referencias